Hay pueblos que llevan el orgullo en la piel. Canals, una pequeña localidad de la comarca de la Costera en Valencia, va a dar un paso más en el homenaje a uno de sus hijos más ilustres: Ricardo Tormo Blaya, doble campeón del mundo de motociclismo, tendrá pronto su propia escultura en uno de los accesos principales al municipio donde nació. La Diputació de València ha aprobado una subvención de 50.000 euros para hacer posible el proyecto.
El molde original de la escultura del circuito de Cheste, en manos de Canals
No se trata de una réplica cualquiera. La pieza que Canals ha adquirido es el molde original de hierro con el que el escultor aragonés José Gonzalvo creó la escultura de bronce de dos metros que hoy preside el acceso principal del Circuit de la Comunitat Valenciana Ricardo Tormo, en Cheste. Es decir, la misma forma que dio vida a esa imagen icónica del campeón ahora llegará al pueblo que lo vio crecer.
La obra estaba custodiada en un museo de Mora de Rubielos, localidad turolense de donde era originario el escultor. El Ayuntamiento de Canals la ha comprado a la hija de Gonzalvo, y antes de su instalación deberá someterse a algunos arreglos para garantizar su correcta conservación.
"La escultura adquirida por Canals estaba en un museo de Mora de Rubielos de donde era el escultor, se la hemos comprado a la hija y hay que hacerle algunos arreglos para su correcta instalación y conservación" - Ignacio Mira, alcalde de Canals
Una rotonda en la avenida Jaume I como nuevo punto de referencia
La estatua se ubicará en una rotonda de nueva construcción en la avenida Jaume I, uno de los ejes principales de entrada al municipio. Un emplazamiento nada casual: que la imagen de Tormo sea lo primero que muchos visitantes encuentren al llegar a Canals dice mucho de la voluntad del pueblo por reivindicar su legado. El alcalde Ignacio Mira estima que la obra podría estar completamente ejecutada en un plazo de cuatro o cinco meses, financiada a través del Pla Obert de la Diputació de València.
El motivo del homenaje no puede ser más sólido. Ricardo Tormo se proclamó dos veces campeón del mundo en la categoría de 50 cc: la primera en 1978 y la segunda en 1981, en ambas ocasiones con una motocicleta Bultaco. A lo largo de su carrera disputó 62 Grandes Premios, cosechando 19 victorias, 36 podios, 23 poles y cuatro vueltas rápidas. Una trayectoria que, sin embargo, quedó truncada por un brutal accidente en 1984 y, años después, por la leucemia que acabó con su vida el 27 de diciembre de 1998.
En septiembre de 1999, el circuito de Cheste fue inaugurado en su honor y memoria bajo el nombre de Circuit de la Comunitat Valenciana Ricardo Tormo. Una distinción póstuma que convirtió su nombre en sinónimo de velocidad y valentía para toda una generación de aficionados al motociclismo. Canals, por su parte, ya había dado el nombre del piloto a su pabellón municipal, y esta escultura representa un escalón más en ese reconocimiento sostenido a lo largo del tiempo.
La familia del piloto, emocionada con el proyecto
El alcalde Mira no ha ocultado la carga emocional que rodea este proyecto. En sus palabras, cuando el Ayuntamiento comunicó a la familia la iniciativa, la reacción fue de gran alegría. Y es que este tipo de homenajes van más allá de la piedra o el hierro: son la forma en que un pueblo se mira al espejo y decide qué quiere recordar.
"Para el municipio, este proyecto es muy importante y una enorme satisfacción porque significa poner en valor a un hijo del pueblo que tuvo una gran trayectoria deportiva; su familia se alegró mucho cuando se lo dijimos y creemos que es también un atractivo para los aficionados al motociclismo" - Ignacio Mira, alcalde de Canals
El primer edil también ha querido destacar el papel de la institución provincial como palanca fundamental para que proyectos de esta naturaleza salgan adelante. Sin los 50.000 euros del Pla Obert, una inversión de este calibre habría resultado inasumible para las arcas municipales de un pueblo de tamaño medio como Canals.
Cuando la escultura quede instalada en esa rotonda de la avenida Jaume I, cualquiera que entre o salga del municipio pasará junto a la figura de un hombre que, nacido en una pedanía humilde de la Valencia interior, llegó a lo más alto del motociclismo mundial. Una imagen que, antes de ser bronce en Cheste, fue hierro en un taller aragonés, y que ahora encontrará, al fin, el camino de vuelta a casa.


