Aguas que sanan, paisajes que relajan y una factura que no arruina. La Generalitat Valenciana ha convocado de manera anticipada el programa de termalismo valenciano para el primer semestre de 2027, una iniciativa que permite a las personas mayores acceder a estancias en balnearios a precios asequibles gracias a una inversión pública de 1.113.820 euros. La convocatoria acaba de publicarse en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) y abre un plazo de seis meses para que los interesados presenten su solicitud.
Más de 5.300 plazas en cuatro balnearios de la Comunitat
El programa ofrece un total de 5.305 plazas repartidas entre cuatro establecimientos emblemáticos de la geografía valenciana: los balnearios de Cofrentes, Montanejos, Vilavella y Cabriel-Fuente Podrida. Cuatro enclaves naturales que, año tras año, se convierten en destino de descanso y recuperación para miles de valencianos. Las estancias, de cinco o nueve noches de duración, podrán realizarse entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2027, aprovechando la temporada baja para optimizar el gasto público.
No es casualidad que la convocatoria se lance con tanta antelación. En los últimos años las plazas disponibles se han agotado , lo que convierte este programa en uno de los más demandados del catálogo de servicios sociales de la Generalitat. Convocar con meses de margen permite a las familias organizarse y, sobre todo, garantiza que nadie se quede fuera por llegar tarde.
¿Quién puede solicitar una plaza?
El programa no es exclusivo de jubilados en sentido estricto. Pueden participar las personas de 65 años o más; mayores de 60 años que sean pensionistas del sistema de Seguridad Social o de clases pasivas; y personas de 60 años o más con discapacidad igual o superior al 33%. También pueden acceder los acompañantes que cumplan los requisitos establecidos en la convocatoria.
Un requisito fundamental, aunque lógico, es estar empadronado en alguno de los municipios de la Comunitat Valenciana. Los solicitantes no deben padecer enfermedades infectocontagiosas, deben poder valerse por sí mismos y no presentar trastornos de comportamiento que puedan alterar las normas de convivencia. Condiciones razonables para garantizar que el programa llegue a quienes realmente lo necesitan.
¿Cuánto paga la Generalitat y cuánto el beneficiario?
Aquí está uno de los detalles más prácticos de la convocatoria: la Generalitat no cubre el coste íntegro, pero sí una parte significativa. Para los tratamientos termales, la aportación pública alcanza un máximo de 264 euros por plaza; para estancias, el importe máximo es de 148 euros por plaza. El resto lo abona directamente el beneficiario al balneario. Se trata, en definitiva, de un modelo de cofinanciación que hace las termas accesibles sin que el erario público asuma el gasto completo.
Si se compara con ediciones anteriores del programa, la inversión de 2027 —algo por encima del millón de euros— es algo menor que los más de 1,5 millones de euros que la Generalitat destinó al programa en 2025 , aunque la lógica de la convocatoria anticipada y el formato semestral explican en parte esa diferencia. En cualquier caso, el objetivo no ha cambiado: facilitar el acceso de las personas mayores a tratamientos de prevención y rehabilitación mediante el uso terapéutico de las aguas mineromedicinales, con el objetivo de fomentar su bienestar y calidad de vida.
Cómo solicitar la ayuda
El plazo para presentar solicitudes se extiende durante seis meses desde el día siguiente a la publicación en el DOGV. La vía preferente es la Sede Electrónica de la Generalitat, aunque también es posible hacerlo de forma presencial en las oficinas PROP, en las oficinas de asistencia en materia de registro de la Conselleria de Servicios Sociales, en Correos y en los demás puntos habilitados para ello. Una red de acceso amplia, pensada precisamente para que ninguna barrera digital deje fuera a quien más lo necesita.
El termalismo como política social no es una novedad en España. Programas similares llevan décadas funcionando a nivel estatal a través del IMSERSO, y comunidades como la valenciana han desarrollado sus propias versiones autonómicas para complementar esa oferta. Lo que sí resulta llamativo en este caso es la apuesta por la anticipación: lanzar la convocatoria con más de un año de margen habla de una planificación que, en materia de servicios sociales, no siempre resulta habitual. Para miles de mayores valencianos, un baño termal puede ser mucho más que un capricho: es prevención, es socialización y, en muchos casos, es la única escapada del año.

