Sagunto vota a favor de completar la Vía Verde de Ojos Negros: el camino histórico del hierro que aún no llega al mar

El pleno de Sagunto aprueba impulsar el tramo final de la Vía Verde de Ojos Negros para que alcance su destino original: el Puerto de Sagunto.

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Hay infraestructuras que guardan una paradoja en su propio nombre. La Vía Verde de Ojos Negros nació para unir las minas de hierro de Teruel con el mar Mediterráneo, pero hoy, décadas después de su conversión en ruta ecológica, todavía no llega a su destino histórico. El pleno ordinario de septiembre del Ayuntamiento de Sagunto ha aprobado una moción para impulsar la llegada de esta vía verde hasta el Puerto de Sagunto, cerrando así un recorrido que lleva años inconcluso.

Un ferrocarril minero convertido en símbolo

Para entender lo que está en juego, hay que retroceder más de un siglo. El ferrocarril minero de Sierra Menera comenzó a funcionar el 27 de julio de 1907, transportando el hierro de los ricos filones de las minas de Ojos Negros, en Teruel, hasta el puerto de Sagunto. No fue una decisión sencilla: dadas las altas tarifas que imponía la compañía del ferrocarril Central de Aragón, la empresa minera decidió construir su propia línea, lo que derivó en un tendido de vía estrecha de 205 kilómetros de longitud, casi en su totalidad paralelo a las vías de su competidora.

La línea se mantuvo en operación hasta 1972, cuando las minas dejaron de ser rentables y la infraestructura quedó en desuso. En 2002 comenzó su recuperación como vía verde, habiéndose concluido el último tramo hasta Albalat dels Tarongers en 2020. Con todo, proyectos en marcha desde hace tiempo prometen ampliar el recorrido hasta Sagunto, Puerto de Sagunto y, desde allí, conectar con la ciudad de Valencia. La moción aprobada esta semana es el paso político más concreto dado hasta ahora en esa dirección.

La vía más larga de España que no llega al mar

La Vía Verde de Ojos Negros es, por el momento, la vía verde más larga de España, con 160 kilómetros divididos en dos tramos. El primero, Ojos Negros I, abarca cerca de 70 kilómetros entre Santa Eulalia, en Teruel, y Barracas, en Castellón, atravesando paisajes montañosos, túneles y viaductos; el segundo, Ojos Negros II, desciende suavemente desde Barracas hacia el Mediterráneo durante unos 96 kilómetros, atravesando campos de almendros y huertas. Sin embargo, el recorrido finaliza en Algimia d'Alfara, en el kilómetro 170, sin llegar a su punto de origen histórico.

Es, en definitiva, una ruta que señaliza su kilómetro cero en las minas turolenses y sitúa el kilómetro 204,15 en el Puerto de Sagunto , pero que en la práctica no cubre ese tramo final. Una contradicción que la moción aprobada en el pleno saguntino califica sin ambages de paradoja.

Qué pide concretamente la moción

El documento aprobado con los votos a favor de PSOE, PP, Iniciativa Porteña, Compromís per Sagunt y EU-Unides Podem —con la única abstención de Vox— articula dos peticiones fundamentales. La primera insta a todas las administraciones implicadas —el propio Ayuntamiento de Sagunto, la Generalitat Valenciana, la Diputación de Valencia y cualquier otro organismo afectado— a realizar un análisis exhaustivo de la titularidad y situación de los terrenos por los que discurriría el trazado. El objetivo es identificar con precisión quién es responsable de qué y facilitar así la coordinación necesaria.

La segunda petición va directamente a la Generalitat Valenciana: la consignación de los recursos económicos necesarios para redactar, ejecutar y desarrollar el proyecto. Sin financiación autonómica, el resto de los acuerdos quedaría en papel mojado.

La moción fue propuesta por Iniciativa Porteña y defendida por su portavoz, Eduardo Márquez. Además, incorporó una enmienda de Compromís per Sagunt que añade una dimensión práctica e inmediata: instar al Ministerio de Transportes a que permita el transporte de bicicletas en los autobuses que unen Sagunto con Teruel, una medida pensada para facilitar el acceso a la ruta durante el período de obras ferroviarias en la zona.

Turismo, identidad y economía local

Más allá del valor patrimonial, los impulsores de la iniciativa apuntan a un horizonte económico concreto. La llegada de la Vía Verde al Puerto de Sagunto se presenta como una oportunidad para el turismo sostenible, con efectos directos sobre la hostelería, el comercio local, el alquiler de bicicletas y otros servicios. No es un argumento menor: lo que en su día fue un símbolo del auge industrial hoy es un itinerario único para senderistas y cicloturistas que buscan combinar naturaleza, patrimonio e historia.

El propio documento aprobado reconoce que recuperar exactamente el antiguo trazado plantea dificultades derivadas de las transformaciones producidas por el paso del tiempo, pero también afirma que existen alternativas técnicamente viables y respetuosas con la historia de la infraestructura. La voluntad política, al menos en el pleno de Sagunto, parece estar alineada.

Que una vía concebida hace más de un siglo para llevar hierro desde las entrañas de Aragón hasta el Mediterráneo todavía no haya completado ese último tramo dice mucho sobre la complejidad administrativa y financiera de este tipo de proyectos. La aprobación de esta moción no garantiza la llegada de la ruta al mar, pero sí convierte en agenda pública una reivindicación que, según el propio texto aprobado, lleva años sostenida por la ciudadanía de El Puerto. El camino, como siempre, empieza antes del primer paso.