Sagunto exige a la Generalitat un consorcio de 100 millones anuales para climatizar los colegios donde se superan los 34 °C en las aulas

El pleno de Sagunto aprueba con votos de izquierda una moción que reclama medidas estructurales urgentes frente al calor extremo en los centros educativos.

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Treinta y cuatro grados en un aula. No es una excepción ni una anécdota: es la temperatura que soportan, curso tras curso, miles de alumnos, docentes y personal administrativo en los centros educativos públicos de la Comunitat Valenciana. El Pleno del Ayuntamiento de Sagunto decidió esta semana plantar cara a esa realidad y aprobó una moción en la que insta a la Generalitat Valenciana a crear un consorcio interinstitucional —con participación de ayuntamientos y diputaciones— dotado con 100 millones de euros anuales para el mantenimiento integral y la climatización de los colegios e institutos de la región.

Una moción que divide al pleno

La iniciativa, presentada por Compromís per Sagunt y defendida por la concejala Maria Josep Soriano, salió adelante con los votos favorables de PSPV-PSOE, Iniciativa pel Poble, Compromís per Sagunt y EU-Unides Podem. El PP votó en contra y Vox se abstuvo. Una fotografía política que refleja, con nitidez, las líneas de fractura que también existen en Valencia capital y en las Corts sobre cómo afrontar el problema del calor en las aulas.

La moción no se limita a pedir aire acondicionado. Va más lejos: exige a la Generalitat que mantenga la inversión de 306 millones de euros anuales que el anterior ejecutivo autonómico destinaba al Pla Edificant, el programa de construcción y renovación de infraestructuras escolares, y que delegue al menos 50 obras al año en los ayuntamientos, tal como hacía el gobierno anterior. Además, reclama que el Consell acate las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) que le obligan a restituir los proyectos del Pla Edificant con climatización integral que el actual ejecutivo anuló.

Sagunto, municipio prioritario: 800 alumnos más cada año

El pleno también pide que la Generalitat respalde el acuerdo adoptado por unanimidad en el Consejo Escolar Municipal el pasado 7 de julio: que Sagunto sea declarado actuación prioritaria dentro del Pla EduClima - Pla de Confort Tèrmic 2026-2029. Los argumentos son concretos y difíciles de rebatir. La ciudad tiene una extensa red educativa pública con muchos centros de infraestructuras antiguas, sin sistemas integrales de climatización y sometida a las condiciones climáticas propias de un municipio litoral. A eso se suma un dato llamativo: desde el curso 2022/2023, Sagunto registra una escolarización sobrevenida de más de 800 alumnos matriculados cada año, un crecimiento que ninguna planificación ha absorbido aún en términos de infraestructura.

El contexto autonómico no es irrelevante. El Plan EduClima es el programa estructural con el que el Consell aspira a climatizar el 100% de las aulas de la región, con una inversión de 140 millones de euros hasta 2029. Además, la Generalitat ha transferido 16 millones de euros para acometer la climatización urgente de 1.616 centros educativos de la Comunitat Valenciana con el objetivo de que puedan ejecutar mejoras antes del inicio del próximo curso escolar. Son cifras que suenan ambiciosas, pero que desde Sagunto consideran insuficientes o, al menos, mal orientadas si no se articulan con los municipios.

El termómetro como argumento jurídico

La moción aprobada no se queda en la reivindicación política. Invoca también el marco legal: el Real Decreto 486/1997, que regula las condiciones de seguridad y salud en los puestos de trabajo, establece que los espacios destinados a trabajos sedentarios deben mantenerse entre 17 °C y 27 °C. Que en muchas aulas valencianas se llegue a 34 °C no es solo un problema de confort: es, técnicamente, un incumplimiento de la normativa laboral que afecta a docentes y personal de administración.

Las consecuencias descritas en el texto de la moción van más allá del malestar puntual: pérdida de concentración, fatiga física y mental, mareos, cefaleas, deshidratación y empeoramiento de patologías respiratorias y cardiovasculares. Efectos que no distinguen entre el alumno de primero de primaria y el profesor con décadas de experiencia.

Más sombra, más verde, más renovables

Frente a lo que califica como tres años de inacción y soluciones provisionales, la moción plantea un enfoque estructural que combina diferentes capas de intervención. Por un lado, la naturalización de los centros: plantación de arbolado, jardines verticales y zonas de sombra que reduzcan la temperatura percibida antes de encender un solo aparato. Por otro, medidas pasivas como láminas de protección solar, marquesinas voladas y ventilación cruzada que aprovechen las propias características del edificio.

"Es evidente que ya no es el momento de medidas provisionales e ineficientes, sino que urge acometer medidas de carácter estructural" - Maria Josep Soriano, concejala de Compromís per Sagunt en el Ayuntamiento de Sagunto

La propuesta culmina con una petición que conecta la emergencia climática con la transición energética: dotar a los centros de energía renovable e instalaciones eléctricas capaces de sostener sistemas aerotérmicos, una tecnología que permite climatizar de forma eficiente tanto en verano como en invierno sin depender de combustibles fósiles. No es solo una cuestión de confort. Es también una apuesta por un modelo educativo que enseña con el ejemplo lo que predica en el aula.