Las calles de Benicolet se detuvieron este martes para honrar al Santísimo Cristo de la Fe. La procesión, acto central de las fiestas patronales de este pequeño municipio de la Vall d'Albaida, reunió a vecinas y vecinos junto a una nutrida representación institucional que, en esta ocasión, llegó con mucho más que buenos deseos: la Diputació de València trae bajo el brazo casi dos millones de euros en proyectos que van a cambiar la fisonomía del pueblo.
Una procesión con sello institucional
La vicepresidenta primera de la Diputació de València, Natàlia Enguix, y el diputado provincial Juan Ramón Adsuara marcharon junto al alcalde Iván Martínez en el recorrido procesional. Benicolet es un municipio de apenas 536 habitantes , lo que hace que la presencia de representantes provinciales en sus calles tenga un peso específico difícil de ignorar. Sus fiestas patronales están dedicadas a la Inmaculada, la Divina Aurora y el Cristo de la Fe, y se completan con desfiles de Moros y Cristianos , una combinación que convierte estos días en uno de los momentos del año más esperados por la comunidad.
A ellos se sumó el presidente de la Mancomunitat de Municipis de la Vall d'Albaida, Ismael Sanvíctor, junto a alcaldes y alcaldesas de Bellús, Benigànim, Benissoda, Benissuera, Bufali, Bocairent, Llocnou de Sant Jeroni, Llutxent, Montitxelvo, El Palomar, Pinet, Sempere y Beniatjar, además de concejales de varios municipios de la comarca y exalcaldes del propio Benicolet. Pocas veces una procesión de un pueblo de quinientos habitantes concentra tanta representación de la vida pública comarcal.
"Acompañar a los municipios en sus fiestas es también una manera de estar cerca de sus vecinos y vecinas y de compartir con ellos algunos de los momentos más importantes del año" - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputació de València
Casi dos millones de euros de respaldo provincial
La presencia de la Diputació no es solo simbólica. El municipio cuenta con una ayuda nominativa de 1,1 millones de euros para la construcción de su primer auditorio, que nacerá de la recuperación de la antigua Cooperativa San Juan Bautista, un edificio cargado de historia local. A eso se suman los 818.070 euros asignados a través del Pla Obert d'Inversions, lo que eleva el respaldo económico provincial a casi dos millones de euros en proyectos activos. Para un pueblo de estas dimensiones, esas cifras representan una transformación real de sus infraestructuras y servicios.
Enguix subrayó durante la procesión que la institución provincial seguirá apoyando las manifestaciones festivas como parte de la cultura local y como reclamo turístico para los visitantes. El alcalde Iván Martínez fue directo al agradecer ese apoyo: sin el respaldo de la Diputació, reconoció, no sería posible llevar a cabo las mejoras en marcha.
"La Diputació tiene que estar presente junto a nuestros municipios, no solo apoyando sus proyectos e inversiones, sino también acompañándolos en aquellos momentos que forman parte de su identidad" - Juan Ramón Adsuara, diputado provincial de la Diputació de València
Un torneo de pilota con homenaje pendiente
Las fiestas de Benicolet tienen también su dimensión deportiva, y este año llega cargada de emoción y de duelo. La Diputació de València, a través del área de Cultura y el SARC, patrocina el XXII Trofeu Festes Benicolet de pilota valenciana, que se celebra del 6 al 9 de agosto. La edición de este año rinde homenaje a Nicolás Argente, joven pilotari fallecido a los 24 años en un accidente de tráfico en diciembre pasado. Una vida truncada demasiado pronto que la comunidad de la pilota quiere recordar desde las trinquetes.
La competición incluye las semifinales entre los clubes de Bicorp y Aielo de Malferit, y entre Gavarda y Alzira, la final del torneo y, como broche final, una partida profesional femenina. Un cierre que no es solo deportivo, sino también un gesto de apertura hacia la visibilidad del deporte femenino en la pilota valenciana, uno de los deportes autóctonos más arraigados en la comarca.
Las fiestas de Benicolet son, en definitiva, mucho más que una celebración local. Son el retrato de cómo un pueblo pequeño puede mantenerse vivo y proyectarse hacia el futuro: con sus tradiciones intactas, su identidad festiva como motor de cohesión y una institución provincial que, al menos este año, ha decidido que acompañar también significa invertir.

