Un siglo de historia independiente merece ser celebrado como se debe. Fontanars dels Alforins, el municipio más joven de la Vall d'Albaida, prepara los actos de su centenario y ya ha llamado a la puerta de la Diputació de València para que se sume a la efeméride. El alcalde, Julio Biosca, se reunió este jueves con el presidente de la institución provincial, Vicent Mompó, para trasladarle la propuesta y recabar su apoyo. La respuesta fue, según el propio Biosca, de brazos abiertos.
Un pueblo nacido en 1927 que celebrará su primer siglo
La historia de Fontanars dels Alforins como municipio propio es relativamente reciente. El pueblo fue creado en 1927 con las cuatro partidas de Els Alforins, segregadas del término de Ontinyent, convirtiéndose así en el municipio más joven de su comarca. Su propio nombre ya es un resumen de esa identidad dual: Fontanars deriva de una antigua partida de Ontinyent relacionada con el término "font" —fuente en valenciano—, mientras que Alforins proviene del árabe al-hurī, que significa granero o depósito de trigo. Hoy, casi un siglo después, el municipio cuenta con 936 habitantes y se ha convertido en un destino reconocido por su paisaje y su cultura vitivinícola, hasta el punto de que se le conoce como la "Toscana valenciana".
El año que viene, ese pequeño gran pueblo cumplirá cien años de vida propia. Y quiere celebrarlo a la altura.
"Notamos y sentimos el apoyo del pueblo que quiere que esta fecha sea significativa; es una reafirmación de nuestro presente, que es muy bueno, y para que nuestro futuro no sea de cien años, sino de mucho más" - Julio Biosca, alcalde de Fontanars dels Alforins
Libros, himnos y símbolos recuperados
La programación del centenario todavía está en fase de diseño, pero ya hay ideas concretas sobre la mesa. Más allá de los actos institucionales propios de una fecha así, el ayuntamiento estudia editar un libro sobre la historia del pueblo, recuperar distintos símbolos locales y, en un gesto especialmente simbólico, dar partitura escrita al himno de la patrona. Es decir, fijar por escrito lo que durante décadas ha vivido solo en la memoria colectiva y la tradición oral.
Para todo ello, el alcalde Biosca buscó el respaldo de la Diputació. "Queremos hacer partícipe a la Diputación, invitarla a que pueda participar y nos pueda ayudar", explicó tras la reunión, que calificó de "cordial" porque, en sus propias palabras, "nos han recibido con los brazos abiertos".
Desde la institución provincial, el presidente Mompó mostró su disposición a colaborar y justificó el interés en términos institucionales: la iniciativa, dijo, "se enmarca dentro del objetivo de la Diputación de promover las señas de identidad". No hubo compromisos concretos sobre el papel, pero sí la promesa de estudiar de qué manera la Diputació puede ser partícipe de la celebración.
Casi un millón de euros en inversiones para el municipio
La reunión también sirvió para repasar los proyectos que el Pla Obert d'Inversions de la Diputació tiene previstos para Fontanars. En total, el municipio tiene asignados 987.498 euros, lo que supone 122.798 euros más que en la legislatura anterior. Una diferencia que el alcalde Biosca destacó al valorar "la flexibilidad" del plan "para poder planificar".
Entre las actuaciones previstas, las relativas al agua ocupan un lugar destacado: la renovación de canalizaciones de fibrocemento —un material en desuso por sus riesgos para la salud que muchos municipios pequeños aún arrastran en sus redes—, la mejora de la telelectura de la red y la implantación de un sistema domótico para las captaciones y depósitos de agua potable. Tecnología del siglo XXI al servicio de infraestructuras que, en algunos tramos, aún pertenecen al siglo pasado.
El proyecto más visible para el día a día de los vecinos será la transformación de la calle San Antoni, la principal vía del municipio, con una inversión de 366.360 euros destinada a mejorar la movilidad, pacificar el tráfico y renaturalizar el espacio. Una apuesta por el urbanismo de proximidad que cada vez más municipios valencianos incorporan a su planificación. A ello se suma la modernización de los parques y áreas de recreo del pueblo.
Completan el paquete de inversiones la instalación de un sistema de pago automático en la piscina municipal, la mejora de la calefacción y ventilación del centro médico, y la adquisición de autocompactadores para la recogida de envases ligeros, papel y cartón en el sistema puerta a puerta. Mejoras, en definitiva, que hablan de un pueblo que no espera al centenario para seguir construyendo su futuro.

