En el corazón de la Ribera Baixa, un antiguo molino arrocero del siglo XIX lleva años esperando una segunda vida. Los Molins de la Vila de Sueca, también conocidos como Molí de Pasiego, guardan en su interior maquinaria que, según su alcalde, no tiene parangón en Europa ni probablemente en el mundo. Ahora, una nueva inyección de 400.000 euros de la Diputació de València vuelve a acercar ese sueño a la realidad: convertir el complejo en el gran museo del arroz de la Comunitat Valenciana.
400.000 euros para desbloquear la tercera fase
La subvención, aprobada en el marco del Plan de Recuperación del Patrimonio de la Diputació de València, tiene un objetivo concreto: rehabilitar las naves históricas del complejo arrocero, una actuación que constituye la tercera fase de un proyecto que acumula ya más de un millón de euros de inversión provincial. No es poco, pero tampoco es suficiente. El Ayuntamiento de Sueca calcula que la restauración integral del conjunto puede alcanzar entre ocho y nueve millones de euros en total, lo que convierte esta partida en un paso imprescindible, aunque todavía lejos de la meta.
"Cuando compramos el espacio sabíamos que no iba a resultar sencillo recuperarlo para ponerlo en valor, ya que se trata de un proyecto ambicioso que puede tener un coste estimado de entre ocho y nueve millones de euros" - Julián Sáez, alcalde de Sueca
El municipio adquirió el edificio en 2015 con una visión clara: proteger un bien de relevancia local y transformarlo en un espacio visitable, capaz de albergar desde un museo hasta una escuela de hostelería. Una década después, la obra avanza por fases, con la paciencia que impone la búsqueda de financiación pública.
Maquinaria sin igual y una historia que merece ser contada
El Molí de Pasiego no es un edificio cualquiera. Sus instalaciones, de grandísimo valor histórico y patrimonial, datan del siglo XIX y muestran la industrialización del sector agrario de la época , en un territorio donde el cultivo del arroz no es solo economía, sino identidad. El siglo XIX fue una época dorada para Sueca, un siglo de transformaciones económicas y urbanísticas importantes, y todo ello no habría sido posible sin la transformación agrícola que se produjo el siglo anterior, cuando se establecieron las tierras para el cultivo del arroz.
El alcalde Julián Sáez insiste en que la intención del consistorio es mostrar a las nuevas generaciones la tradición arrocera y el proceso de producción de un cultivo tan arraigado en la cultura valenciana. Pero hay un detalle que hace al Molí de Pasiego verdaderamente singular: la maquinaria original que conserva en su interior. Según Sáez, no es posible encontrar un conjunto similar en toda Europa, y probablemente en ningún otro lugar del mundo. Un argumento de peso para justificar la inversión, y también para interpelar a quienes aún no se han sumado al proyecto.
"Solo con recursos económicos podemos contribuir a recuperar maravillas como los molinos de Sueca" - Natàlia Enguix, vicepresidenta de la Diputació de València
Un plan rescatado del olvido
La ayuda a Sueca se enmarca en un Plan de Recuperación del Patrimonio que la Diputació había abandonado durante ocho años y que el actual equipo de gobierno ha reactivado con fuerza. La vicepresidenta del área de Cooperación, Natàlia Enguix, que visitó personalmente el Molí de Pasiego, no escatimó en calificativos para definirlo: "una maravilla del patrimonio valenciano que las instituciones debemos proteger para que no desaparezca".
Desde que se rescató el plan, el área de Cooperación ha invertido más de 16 millones de euros y ha financiado 45 proyectos presentados por otros tantos ayuntamientos de toda la provincia: castillos, ermitas, torres, palacios, hornos, molinos… Un catálogo de la memoria colectiva valenciana que, según el presidente de la Diputació, Vicent Mompó, "generan trabajo, crean turismo y dan motivo a nuestra gente para que se quede a vivir en sus pueblos". Mompó, que amplió el programa en cinco millones de euros para poder atender todas las solicitudes recibidas, lo define como "una apuesta estratégica" y "un ejemplo de justicia territorial".
La llamada a otras administraciones
Tanto el alcalde de Sueca como la vicepresidenta Enguix coincidieron durante la visita en reclamar la implicación de otras administraciones: autonómica, estatal y europea. No es la primera vez que Sueca llama a esa puerta. En el pasado se planteó que el espacio pudiera albergar formación profesional y un grado de cocina, y que el complejo fuera el punto de llegada de una ruta arrocera que comenzaría en los campos de cultivo y culminaría con una degustación de paella. La ambición del proyecto no ha menguado con los años.
Con más de un millón de euros ya invertidos por la Diputació y una tercera fase a punto de arrancar, los Molins de la Vila avanzan, despacio pero sin pausa, hacia su transformación en referente cultural y turístico de la provincia de València. La pregunta que planea sobre el proyecto sigue siendo la misma que en 2015: ¿se sumarán el resto de administraciones antes de que la historia siga esperando?


