Hay lugares que no son solo paisaje: son memoria colectiva. La isla que emerge en el centro de la Albufera de Anna, ese pequeño espejo de agua rodeado de pinos y plataneros a apenas un kilómetro del municipio valenciano, fue construida literalmente con las manos de sus vecinos. Madrugaban antes del trabajo para ir a levantarla, y a cambio se les descontaba una parte de los impuestos. Ahora, décadas después, ese islote que sirve de refugio para patos, ocas y garzas está en riesgo de desaparecer, víctima del paso del tiempo, la erosión y los fenómenos climáticos. La Diputació de València acaba de comprometerse a evitarlo con una inversión de 200.000 euros.
Dos tramos de financiación para un rescate urgente
El presidente de la Diputació de València, Vicent Mompó, trasladó el compromiso al alcalde de Anna, Miguel Marín, en una reunión que el primer edil calificó de "fructífera". La primera subvención, de 100.000 euros, ya fue aprobada en el pleno de junio, y el resto se validará próximamente. No es una cifra simbólica: para un municipio pequeño de la comarca de la Canal de Navarrés, contar con el respaldo provincial marca la diferencia entre perder un patrimonio irrecuperable o preservarlo para las generaciones futuras.
La Albufera de Anna no es un rincón desconocido. Es, sin duda, uno de los espacios recreativos más conocidos y emblemáticos del municipio y de la provincia de Valencia. Recibe turistas de Castilla-La Mancha, Alicante, Murcia, y también visitantes extranjeros de Holanda, Francia y Alemania. Miles de personas acuden cada semana a pasear por sus orillas, alquilar barcas o simplemente sentarse bajo la sombra de sus árboles. Y en el centro de todo eso, la isla: pequeña, frágil, pero cargada de significado.
"El lago no es un patrimonio natural solo de los anneros, sino que lo disfrutan cada semana miles de personas" - Miguel Marín, alcalde de Anna
Escolleras, vegetación y árboles que den sombra a las aves
El proyecto de recuperación tiene un plan concreto. Se construirán escolleras para agrandar ligeramente la isla y compensar el terreno perdido a lo largo de los años. Sobre esas estructuras se plantará nueva vegetación y árboles que ofrezcan sombra, pensando especialmente en las numerosas aves que anidan allí. Además, se crearán escolleras perimetrales alrededor del lago para reforzar su estabilidad. Todo ello, según ha subrayado el alcalde Marín, sin afectar a los visitantes, que podrán seguir disfrutando del paraje con total normalidad durante las obras.
La dimensión histórica del proyecto no puede pasarse por alto. El área que rodea la Albufera ha estado ocupada desde el período Mesolítico, entre el 9000 y el 6000 a.C., y restos de esa época, así como de la Edad del Cobre y de la época medieval, fueron recuperados al dragar el lago en 1971. En época musulmana, el pueblo almohade lo convirtió en un embalse para regar las tierras próximas, y desde mediados del siglo XX la Albufera se acondicionó para convertirla también en destino turístico. En ese contexto histórico, la isla artesanal construida por los propios vecinos del pueblo añade una capa más de identidad colectiva que va mucho más allá del valor ecológico.
"Recuperar la isla es también una reivindicación de lo nuestro porque lo hicieron nuestros antepasados y eso hay que preservarlo siempre" - Miguel Marín, alcalde de Anna
Anna también estrena edificio multiusos, financiado íntegramente por la Diputación
La reunión entre Mompó y Marín deparó otro anuncio relevante para el municipio. La obra del edificio multiusos de Anna —una sala polivalente pensada para orquestas, celebraciones y actividades sociales y lúdicas— ya está adjudicada y comenzará en breve. Esta infraestructura está financiada en su totalidad por la Diputació a través del Pla Obert, con una inversión de 1.124.949 euros, que es la asignación total del plan para el municipio. Una cantidad que supone 175.941 euros más que lo recibido en la legislatura anterior.
El propio alcalde explicó la apuesta: el ayuntamiento decidió concentrar todo el Pla Obert en este único proyecto porque se trata de una inversión que el municipio no podría haber afrontado por sí solo. La operativa ha resultado además ágil, con una tramitación fluida y una coordinación sencilla con los técnicos de la institución provincial.
"El Pla Obert está siendo un éxito, se están sumando muchos proyectos que están mejorando los servicios a la ciudadanía y transformando la vida de nuestros pueblos" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València
Dos proyectos muy distintos —uno para recuperar un islote construido a pulso por generaciones pasadas, otro para dotar al pueblo de un espacio cultural moderno— confluyen en un mismo mensaje: que los municipios pequeños también tienen derecho a no quedarse atrás. La Albufera de Anna es un lago de apenas 300 metros de ancho con un pequeño islote central, pero lo que se juega en su recuperación es mucho mayor que sus dimensiones: es la historia viva de una comunidad que un día madrugó para construir algo con sus propias manos, y que hoy confía en que ese esfuerzo no se hunda en el agua.


