Hay certámenes que sobreviven décadas porque tocan algo esencial. Los Premios de Interpretación Musical Vicent Galbis, que este año llegan a su XXVI edición, son uno de ellos. El Ayuntamiento de Torrent y su Conservatorio Profesional de Música han abierto ya las audiciones de un concurso que, desde 2001, reconoce cada año a los mejores jóvenes intérpretes formados en el propio centro. Esta vez, 2.500 euros en premios y el prestigio acumulado de un cuarto de siglo de historia están en juego.
Un tribunal, dos obras y toda una carrera por delante
Las audiciones constituyen el corazón del certamen: el momento en que los aspirantes se plantan ante un tribunal especializado y demuestran de qué están hechos. Cada participante interpreta un programa de concierto compuesto por dos obras de libre elección, seleccionadas con criterio propio pero evaluadas con rigor. El jurado pondera la dificultad técnica e interpretativa, la adecuación al estilo musical y el resultado artístico global. No hay atajos ni fórmulas mágicas: solo música, preparación y temple.
Pueden optar al galardón los alumnos que finalizaron sus Enseñanzas Profesionales durante el curso anterior y que previamente obtuvieron el Premio Profesional de Música en la fase de conservatorio, con las excepciones previstas para quienes hayan logrado una mención de honor. Es decir, no llega cualquiera: quien se presenta ya ha superado un primer filtro de excelencia dentro del propio centro.
El hombre detrás del nombre
El certamen lleva el nombre de Vicent Galbis por razones que van más allá del homenaje simbólico. El premio fue creado en el año 2001 para honrar la tarea de Vicent Galbis, fundador del Conservatorio Profesional de Música de Torrent y profesor de Lenguaje Musical desde su fundación hasta su jubilación en el año 2000. Más de dos décadas después, el certamen continúa gracias al apoyo de la familia de Vicent Galbis y del Ayuntamiento de Torrent. Pocas instituciones locales pueden presumir de una continuidad tan sólida en torno a una figura pedagógica.
Tres premios, una tradición y una ciudad que escucha
Una vez concluidas las audiciones, el tribunal propondrá los tres galardones para los participantes con mejores calificaciones. La distribución económica es clara: el primer premio está dotado con 1.100 euros, el segundo con 800 euros y el tercero con 600 euros, sumando un total de 2.500 euros. No es una cifra desorbitada, pero para un joven músico que acaba de terminar sus estudios profesionales, representa algo más que dinero: es el reconocimiento de una ciudad a años de disciplina silenciosa.
La concejal de Educación del Ayuntamiento de Torrent, María Fernández, lo expresó con claridad en la presentación del certamen:
"Estos premios son una oportunidad para reconocer el talento de nuestros jóvenes músicos, pero también el enorme trabajo que hay detrás de cada interpretación. Son años de estudio, ensayos, constancia y superación personal que merecen el reconocimiento de toda la ciudad." - María Fernández, concejal de Educación del Ayuntamiento de Torrent
Fernández también destacó el papel del profesorado del conservatorio en ese proceso:
"Torrent tiene una larga tradición musical y estos alumnos representan el presente y el futuro de esa tradición, con una preparación que les permite seguir creciendo y abrirse camino en el mundo de la música." - María Fernández, concejal de Educación del Ayuntamiento de Torrent
Noviembre, el mes de la música en Torrent
La entrega de los premios se celebra en un acto solemne que cuenta con la presencia del alcalde de Torrent o la persona en quien delegue, y tiene lugar alrededor del 22 de noviembre. En la edición de este año, la ceremonia está prevista para la segunda quincena de ese mismo mes. En dicho acto, el alumno que obtenga el primer premio ofrecerá una actuación pública con alguna de las agrupaciones del centro. Un concierto que, en el fondo, es también el mejor argumento posible para justificar la existencia de un premio como este: la música en directo, ante la ciudad que la sostiene.
Veintiséis ediciones dan para muchas historias, muchos instrumentos y muchos jóvenes que pasaron por estas audiciones antes de seguir su camino. El Premio Vicent Galbis no pretende descubrir a los músicos del futuro, pero sí algo quizás más valioso: recordarles, en el momento preciso en que terminan una etapa, que lo que han hecho importa.

