La reconstrucción de los municipios afectados por la DANA del 29 de octubre de 2024 ha abierto un nuevo frente de debate en Alfafar. Mientras los colectivos vecinales y ecologistas reclaman una recuperación del territorio que tenga en cuenta el riesgo de inundaciones, el proyecto urbanístico de la Font Baixa continúa su tramitación con el objetivo de levantar más de 1.200 viviendas sobre una zona de huerta periurbana.
La controversia ha llevado a los Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción, la Asociación de Víctimas Mortales 29 de Octubre, Acción Ecologista Agró y la Plataforma Salvem la Font Baixa a impulsar la campaña ‘Salvemos la vida’. La iniciativa busca frenar lo que consideran un modelo de reconstrucción basado en la urbanización de terrenos que pueden desempeñar un papel importante ante episodios de lluvias torrenciales.
Las entidades han presentado un decálogo con sus exigencias para garantizar una recuperación segura y justa de las localidades afectadas por las inundaciones. Entre sus principales reivindicaciones figura una moratoria de los grandes proyectos urbanísticos en las zonas afectadas hasta que se publiquen la nueva versión del Plan de Acción Territorial sobre el Riesgo de Inundación de la Comunitat Valenciana (PATRICOVA) y el nuevo Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables.
Un proyecto con 36 torres y más de 1.200 viviendas
La Font Baixa es el principal ejemplo al que recurren los impulsores de la campaña para explicar sus preocupaciones. El ámbito, situado entre el casco urbano de Alfafar y el entorno de Llocnou de la Corona, conserva terrenos de huerta que las organizaciones consideran esenciales para la absorción del agua.
En agosto de 2017, el Ayuntamiento de Alfafar aprobó la firma de un convenio con la Agrupación de Interés Urbanístico (AIU) de la Font Baixa para permitir el desarrollo urbanístico de esta zona, clasificada como suelo urbano en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Dos años después, el pleno municipal dio luz verde al Documento Inicial Estratégico y al borrador del Plan de Reforma Interior presentado por la agrupación promotora.
La propuesta contempla una transformación de gran alcance: 36 torres residenciales de unas ocho alturas, con capacidad para albergar más de 1.200 viviendas, La planificación incluye también la urbanización de calles y aceras para conectar el sector con su entorno, además de cerca de 60.000 metros cuadrados de zonas verdes. De las viviendas previstas, 300 serían de protección oficial.
Si se ejecuta en los términos planteados, el nuevo desarrollo podría acoger a más de 3.000 personas. El ámbito está delimitado por la avenida de la Albufera al norte, la avenida de los Reyes Católicos al sur, la calle Pep de l'Horta al oeste y el casco urbano de Llocnou de la Corona, junto con las calles Músico Francisco Burguera y Castellón, al este.
La DANA vuelve a poner el foco en la función de la huerta
El principal argumento de quienes se oponen al desarrollo es el comportamiento que atribuyen a estos terrenos durante las inundaciones del 29 de octubre de 2024. Según los colectivos, la huerta de la Font Baixa actuó como una esponja natural y contribuyó a contener el avance del agua hacia Alfafar, Sedaví y Llocnou de la Corona.
Por ello, advierten de que cubrir el terreno con edificios, calles y otras superficies impermeables podría reducir la capacidad de absorción del suelo y complicar la evacuación del agua durante futuros temporales. De hecho, consideran que la pérdida de este espacio verde podría agravar las consecuencias de una nueva DANA. A su juicio, la reconstrucción debe incorporar criterios de resiliencia climática y evitar actuaciones que aumenten la exposición de los municipios a las inundaciones.
La propuesta de urbanización, sin embargo, incorpora medidas destinadas a reducir el riesgo hídrico. Entre las medidas contempladas figuran sistemas de drenaje, la posibilidad de construir un tanque de tormentas y la creación de un lago concebido como superficie permeable. También se plantea situar las viviendas y los aparcamientos por encima de la cota que alcanzó el agua durante la DANA.
Sus promotores enmarcan la actuación en la Agenda 2030 municipal y defienden un modelo de ecobarrio con criterios ambientales y soluciones sostenibles. Pese al visto bueno ambiental, el PAI todavía no está aprobado y debe continuar su recorrido administrativo.
Como alternativa, plantean incorporar al parque de vivienda social los inmuebles que permanecen vacíos. En este sentido, recuerdan que Alfafar cuenta con más de 1.400 viviendas desocupadas y consideran que este parque podría contribuir a atender la demanda sin transformar nuevos espacios agrícolas.
No obstante, la iniciativa ya tiene previstas sus primeras actuaciones sobre el terreno. Los promotores han anunciado una jornada de limpieza en la Font Baixa y una asamblea abierta durante la mañana del domingo 18 de octubre, en la que se decidirán los siguientes pasos.

