Llevaba casi tres décadas enterrado bajo campos agrícolas y zonas de marjal, haciendo en silencio el trabajo sucio que nadie ve. Pero el colector general 6 del sistema de saneamiento de la Pobla de Farnals ha dado señales inequívocas de agotamiento: el pasado 21 de julio de 2026, las inspecciones confirmaron un colapso estructural que estaba vertiendo aproximadamente 4.000 metros cúbicos diarios de aguas residuales a la acequia de la Tanca. Esa agua terminó en el mar. Y las playas, cerraron.
Una infraestructura al límite desde hace años
El colector lleva 28 años en funcionamiento, discurriendo por terrenos con escasa pendiente, condiciones que no le han hecho ningún favor. Esa combinación ha favorecido la acumulación de sulfhídrico, un gas corrosivo que ha ido royendo desde dentro el fibrocemento de la conducción. El resultado es tan extremo que, en algunos tramos, el material ha sufrido una desmaterialización prácticamente total: ya no queda conducción propiamente dicha, sino que es el propio suelo el que contiene el flujo de aguas residuales. Como si la tierra misma hiciera de tubería.
Esa situación provoca desprendimientos internos, obstrucciones y pérdidas de capacidad hidráulica. Y, cuando la canalización no puede más, el agua busca camino hacia donde puede: los azarbes, la red de acequias tradicionales que conecta el interior de l'Horta con el litoral. El episodio de julio no fue el primero, pero sí el que forzó la actuación de emergencia.
El Consell ratifica la emergencia y moviliza más de un millón de euros
El Consell ha ratificado la declaración de emergencia de las obras que ya comenzaron el pasado julio, promovidas por la Entitat Pública de Sanejament d'Aigües Residuals (EPSAR), dependiente de la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación. La inversión total estimada asciende a 1.012.130,66 euros y el plazo de ejecución previsto es de dos meses. No es un capricho administrativo: la declaración de emergencia permite saltarse los procesos ordinarios de licitación cuando la urgencia lo justifica, algo que en este caso resulta difícil discutir.
La actuación permitirá dar una respuesta a corto plazo a las incidencias detectadas y garantizar el correcto funcionamiento de la infraestructura mientras se avanza, de forma paralela, en un proyecto para la renovación integral de todo el sistema de saneamiento y depuración de la Pobla de Farnals.
Dos frentes de obra simultáneos
La intervención tiene dos focos principales. El primero, y más urgente, es la sustitución del tramo comprendido entre los pozos de registro PR49 y PR50, situado en la rotonda de acceso a la V-21. El Ayuntamiento de La Pobla de Farnals ya había atribuido a ese punto exacto el origen del vertido que cerró las playas, donde los trabajos técnicos apuntaban a un estrangulamiento en la conducción provocado por un desprendimiento interno que derivaba aguas residuales hacia la acequia. La solución elegida pasa por construir un nuevo colector paralelo al existente, lo que permitirá mantener el servicio durante las obras sin necesidad de recurrir a bombeos provisionales ni cortar el tráfico de la rotonda.
El segundo frente se encuentra en una parcela agrícola de El Puig de Santa Maria, entre los pozos PR42 y PR43, donde se han detectado perforaciones en la parte superior del colector de fibrocemento que también generan vertidos de aguas residuales. Una reparación puntual, más sencilla en términos técnicos, pero igualmente necesaria.
Playas cerradas: el precio visible del deterioro oculto
La Playa Norte de La Pobla de Farnals permaneció cerrada al baño por precaución tras el vertido, a la espera de los resultados de las analíticas de calidad del agua. Es la cara más visible de un problema que se gesta bajo tierra, lejos de cualquier mirada. La contaminación fecal en el litoral, con sus consecuencias para el turismo y la salud pública, es en realidad el síntoma final de un proceso de degradación que lleva décadas desarrollándose en silencio.
El caso de la Pobla de Farnals no es excepcional en el contexto valenciano. El Consell también aprobó anteriormente la declaración de emergencia para la reparación de los colectores generales 3, 4, 6 y 7 del mismo sistema de saneamiento, afectando a los términos municipales de Massalfassar, Puçol y la propia Pobla de Farnals. La imagen de conjunto es la de una red de infraestructuras hídricas envejecida, construida en otra época y que ahora exige una renovación integral. El millón de euros movilizado ahora es, en realidad, solo el primer paso de un proceso más largo que la administración valenciana tendrá que sostener en los próximos años si quiere evitar que el mar siga pagando las facturas de la desidia acumulada.


