Un viernes por la tarde, tres jóvenes se encuentran en un parque y empiezan a hablar. Lo que surge de esa conversación es un espejo incómodo: el acoso entre iguales que migra de los patios al móvil, los grupos de WhatsApp que se convierten en tribunales y las redes sociales que amplifican el daño en segundos. Esa es la premisa de «¿Por qué a mí?», la obra que el Ayuntamiento de Paterna ha llevado al Teatro Capri para sacudir la conciencia de sus escolares más jóvenes.
Teatro con efecto: el escenario como laboratorio de decisiones
La iniciativa, organizada por el consistorio paternero, ha reunido en el Teatro Capri a alumnos del Liceo Hispano y de los colegios Cervantes, Clara Campoamor y Sanchis Guarner, todos ellos en los últimos cursos de Educación Primaria. La compañía Teatre de Caixó ofreció dos representaciones de la obra, celebradas en castellano y valenciano, para garantizar que el mensaje llegara sin barreras lingüísticas.
Pero lo que distingue a esta propuesta de una charla convencional o un vídeo educativo no es solo la ficción: es lo que ocurre cuando cae el telón. Los actores abren un espacio de debate en el que los propios estudiantes pueden intervenir, proponer alternativas e incluso subir al escenario para ponerse en la piel de los personajes y ensayar distintas formas de resolver los conflictos. Es lo que se conoce como teatro-foro, una metodología participativa que transforma al espectador en protagonista activo de la solución.
"A través de la metodología del teatro-foro conseguimos que los escolares no sean simples espectadores, sino que participen activamente, reflexionen y busquen soluciones ante situaciones que pueden encontrarse en su día a día en las redes sociales" - Julio Fernández, concejal de Sanidad del Ayuntamiento de Paterna
La apuesta no es trivial. El 6% de los adolescentes en España sufre ciberacoso de manera constante , y un 11,2% de los niños, niñas y adolescentes afirma haber recibido mensajes de odio o discriminación a través de internet, y un 10,6% dice haber recibido insultos o amenazas. El problema, además, no espera a la adolescencia para aparecer: según un estudio de la Universidad de Córdoba, el ciberacoso es muy común entre estudiantes de instituto, y una de cada cuatro personas en edad adolescente en España está involucrada en él.
Más allá del escenario: talleres en los colegios y apoyo a las familias
La representación teatral es solo el primer eslabón de una cadena más amplia. La campaña se refuerza con talleres específicos que la Unidad de Prevención Comunitaria de Conductas Adictivas (UPCCA) desarrolla en los propios centros escolares del municipio, tanto con el alumnado como con madres y padres. Porque si algo revela la realidad del ciberacoso es que el problema no termina al salir del colegio, y las familias necesitan herramientas para acompañar a sus hijos en el entorno digital.
Y ahí está precisamente uno de los nudos más difíciles de desatar: solo la mitad de las familias dialoga de forma habitual sobre los riesgos online, y menos de un tercio establece límites claros sobre el contenido que consumen o comparten sus hijos. La implicación de padres y madres en el proceso educativo no es un añadido, sino una pieza imprescindible del engranaje preventivo.
"Con esta iniciativa queremos que los más jóvenes aprendan a identificar comportamientos de riesgo, reconocer relaciones tóxicas en el entorno digital y disponer de herramientas para hacer frente a la presión de grupo y al ciberacoso" - Julio Fernández, concejal de Sanidad del Ayuntamiento de Paterna
Un plan que cumple cinco años mirando al futuro digital
Esta actuación se enmarca en el Plan Municipal de Prevención de Adicciones del Ayuntamiento de Paterna, aprobado hace cinco años por el actual equipo de gobierno. El plan contempla acciones de información, sensibilización y prevención con especial atención a la infancia y la adolescencia, y esta campaña de teatro-foro es una de sus expresiones más visibles y directas.
Lo que Paterna propone, en definitiva, no es solo enseñar a los niños a no hacer clic donde no deben. Es algo más ambicioso y más urgente: que aprendan a reconocer cuándo una situación digital se está volviendo tóxica, que sepan pedir ayuda, y que entiendan que detrás de cada pantalla hay una persona real que puede ser herida. Convertir el escenario de un teatro en un espacio para ensayar esas respuestas es, quizás, la forma más humana de preparar a una generación que ha crecido con el mundo en el bolsillo.

