Imagine una posada medieval donde comerciantes cargados de telas valencianas, soldados en marcha y nobles de alcurnia compartían el mismo edificio, aunque no la misma planta. Eso fue durante siglos la Posada de Tuéjar, un inmueble del siglo XIV ubicado en la Plaza Mayor de este municipio de la Serranía valenciana, en pleno Camino Real de Castilla, la ruta más corta que unía Valencia con Madrid atravesando las tierras de Cuenca. Ese edificio histórico, hoy en estado de deterioro, va a ser rehabilitado gracias a una inversión de 485.000 euros de la Diputación de Valencia, que financiará la primera fase de un proyecto de recuperación valorado en alrededor de un millón de euros.
El plan que nunca debió abandonarse
La ayuda llega a través del Plan de Recuperación del Patrimonio de la Diputación de Valencia, impulsado por la vicepresidenta primera Natàlia Enguix, con una dotación total que supera los 16 millones de euros. El plan ha dado luz verde a las 45 solicitudes presentadas por otros tantos ayuntamientos de las comarcas valencianas, ninguna rechazada. Una cifra que no es casualidad: el presidente de la institución provincial, Vicent Mompó, aceptó la propuesta de Enguix de ampliar en cinco millones la dotación inicial para poder financiar todos los proyectos presentados por los municipios. Así de claro lo explica el propio Mompó:
"Rescatar del olvido un plan que nunca debió abandonarse genera una primera actividad económica directa, que es la propia obra, pero además deja una huella permanente en el territorio con inversiones sostenibles que enriquecen el patrimonio, dinamizan la economía local y abren la puerta a nuevas actividades sociales, culturales y turísticas." - Vicent Mompó, presidente de la Diputación de Valencia
La vicepresidenta Enguix visitó personalmente las Fiestas Gordas de Tuéjar para hacer entrega a los responsables locales de la placa acreditativa del proyecto y recorrer el edificio que protagoniza esta historia de recuperación patrimonial.
"Todos nuestros pueblos cuentan con tesoros patrimoniales que desde las instituciones debemos ayudar a recuperar; no solo porque guardan nuestra historia, también por el nuevo uso que se les puede dar para mejorar la vida a nivel local y por el atractivo turístico que puede repercutir en la economía de los municipios y las comarcas." - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputación de Valencia
La ruta del trigo y las telas: el Camino Real de Castilla
Para entender el valor de la Posada de Tuéjar hay que viajar, al menos mentalmente, varios siglos atrás. El Antiguo Camino Real de Castilla a Valencia por Chelva y Lliria era una importante vía de comunicación que permitía el tránsito entre muchas de las poblaciones de la Serranía y el Camp de Turia, conectando con Cuenca y sus comarcas hasta Madrid. Por esta arteria circulaban, según explica el cronista de Tuéjar, Tomás Varea, productos tan cotidianos como las telas valencianas que partían rumbo a la capital o el trigo que llegaba a orillas del Mediterráneo. Un intercambio comercial que hoy nos puede parecer lejano pero que fue durante siglos el motor económico de toda la región.
Sin embargo, el destino geográfico de esta ruta cambió de forma drástica. En el siglo XVIII, los Borbones rediseñaron el trazado radial de las carreteras que unían Madrid con las más importantes ciudades costeras, dejando de lado este Camino Real y desviando el tráfico por el Nuevo Camino Real de Castilla a Valencia, que se trazaría por Requena, Motilla y Tarancón. Esta decisión dejaba fuera del recorrido a Cuenca y a las comarcas valencianas del interior, de forma que el Antiguo Camino Real perdió importancia, relegándose a vía de comunicación entre las poblaciones del interior de Valencia. Requena absorbió el grueso del tráfico carretero, como apunta el propio cronista Varea, y por allí transcurrirían después las futuras comunicaciones viarias y ferroviarias entre Valencia y Madrid.
Pese a ese declive histórico, la Posada de Tuéjar fue durante su época de esplendor una escala obligada para miles de viajeros. El edificio, que debió ser propiedad del vizconde de Chelva, guarda en su planta baja cuatro arcos góticos de cierta amplitud por donde pasaban los carros cargados de mercancías para estacionar en el zaguán. La planta alta, en cambio, acogía a los huéspedes de mayor rango: mandos militares, clérigos y nobles que podían permitirse algo más que el suelo. Los más humildes —comerciantes de paso, soldados rasos, gente corriente— hacían noche en el zaguán de la planta baja. Una arquitectura social que lo dice todo sobre la época.
Del duque de Villahermosa al museo Thyssen: una historia con giro inesperado
La historia de la Posada tiene, además, un episodio que conecta este rincón de la Serranía valenciana con uno de los museos más visitados de Madrid. El duque de Villahermosa vendió la Posada en el siglo XIX, junto al resto de sus propiedades en la zona, para financiar la construcción del palacio madrileño que hoy alberga el museo Thyssen-Bornemisza. Un dato que convierte a este edificio en algo más que patrimonio local: es un eslabón de la historia cultural española.
El cronista Varea reconoce que la falta de archivos dificulta documentar con precisión muchos de los hechos relevantes en torno al inmueble, incluida la identidad de sus propietarios. Pero lo que sí se sabe es suficiente para justificar su recuperación.
La nueva vida del edificio: de posada medieval a sede del Ayuntamiento
La primera fase de la rehabilitación, que arrancará con los 485.000 euros de la Diputación, se centrará en el edificio principal de las antiguas ventas —el más grande de los dos que componen el conjunto—. Los trabajos incluirán la consolidación de la estructura y la intervención en fachadas, forjados y tejado. El alcalde de Tuéjar, Carlos Tarazón, tiene claro cuál será su destino:
"Agradecemos a la Diputación esta ayuda que permitirá consolidar la estructura y actuar en las fachadas, los forjados y el tejado de un espacio que queremos destinar a uso civil y que esperamos convertir en la nueva sede del ayuntamiento." - Carlos Tarazón, alcalde de Tuéjar
Junto al consistorio, el edificio también acogerá la oficina de Correos y la sede de la empresa eléctrica local. Una reconversión funcional que devolverá vida cotidiana a un espacio que lleva siglos siendo testigo de ella. Y hay más: una de las propuestas para la planta baja, con sus cuatro arcos góticos intactos, es convertirla en un futuro museo sobre el Camino Real de Castilla, aunque el alcalde prefiere centrarse por ahora en consolidar el uso civil del conjunto antes de avanzar en ese proyecto.
La Posada de Tuéjar es Bien de Relevancia Local, una categoría de protección patrimonial que reconoce su valor histórico pero que hasta ahora no había bastado para garantizar su recuperación. La apuesta de la Diputación de Valencia cambia ese panorama. Porque hay algo que los 485.000 euros hacen evidente: el patrimonio no se conserva solo con catalogarlo. A veces, lo que necesita es simplemente que alguien decida que merece la pena salvarlo.

