El verano cultural valenciano tiene nombre propio desde hace más de cuatro décadas. El festival Sagunt a Escena cerró el pasado 23 de agosto su 43ª edición con cerca de 11.000 espectadores, veinte representaciones repartidas entre teatro, circo, danza y música, y cinco funciones con todas las entradas vendidas. No es poco para un festival que cada año tiene que rivalizar con el calor, las vacaciones y la saturación de la oferta de ocio estival. Y sin embargo, gana.
Un escenario de dos mil años que sigue llenándose
El festival, organizado por el Institut Valencià de Cultura, se celebra desde hace más de cuatro décadas en uno de los lugares más emblemáticos del patrimonio histórico valenciano: el Teatro Romano de Sagunto. Este monumento del siglo I d. C. se articula en torno a tres zonas principales: la escena, la cavea y el foso de orquesta. Sentarse en sus gradas es, literalmente, ocupar el mismo espacio que los ciudadanos romanos de hace veinte siglos. Quizás eso explica, en parte, su magnetismo.
Esta edición ha traído además una novedad significativa: el aforo del Teatro Romano se amplió de 608 a 804 butacas, casi 200 localidades más que en las dos convocatorias anteriores. La mejora, impulsada por la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades a través de su Dirección General de Patrimonio Cultural y del Institut Valencià de Cultura, también incorporó elementos de accesibilidad para mejorar la experiencia del público.
Cinco llenos y una cartelera con sello valenciano
De las nueve funciones programadas en el Teatro Romano, un total de 7.000 personas se sentaron bajo las estrellas para disfrutar de las propuestas de gran formato. Cinco de ellas agotaron todas sus entradas: 'La ópera de los tres centavos', 'La dama boba', 'Terra de guapes', 'Fedra, en los infiernos' y el esperado concierto de Estrella Morente. Un cartel que mezcla con soltura el teatro clásico, la dramaturgia contemporánea y el flamenco de primera fila.
Tampoco se quedaron atrás espectáculos como 'Original Greek', de la compañía valenciana Marina Toniovic; 'Hamlet, una versión recontralibre', de la compañía peruana Teatro La Plaza; o las dos funciones de 'El Narciso en su opinión', producción propia del IVC que registraron niveles muy elevados de ocupación. La apuesta del festival es crear una programación variada y de calidad que reúna a figuras y compañías de prestigio internacional junto a profesionales de la Comunitat Valenciana.
En esta edición, esa apuesta por lo propio ha sido especialmente visible: catorce de los espectáculos estuvieron firmados por creadores de la Comunitat Valenciana. Tres de ellos en el Teatro Romano —'El Narciso en su opinión', con texto de Guillén de Castro, adaptación de Chema Cardeña y dirección de Rebeca Valls; 'Original Greek', de Marina Toniovic; y 'Terra de guapes', de Sandra Monfort— y once en la sección 'Off Romà'.
El 'Off Romà': las artes escénicas toman la calle
Paralela a la programación del Teatro Romano, la sección 'Off Romà' llevó las artes escénicas a calles, plazas y espacios alternativos de Sagunto y Puerto de Sagunto, congregando a cerca de 4.000 personas. Once propuestas valencianas de danza, circo y teatro de las tres provincias formaron parte de esta sección, que en esta edición alcanzó un récord de asistencia.
La novedad más llamativa fue la inclusión, por primera vez, de dos piezas de gran formato en el 'Off Romà': 'Quimera', de La Fam Teatre —un imponente pasacalle protagonizado por un dragón de hierro, cuero y madera de 1.500 kilos manipulado por cuatro actores—, y 'Carrer 024', de Sol Picó, que fue además el espectáculo con el que se clausuró el festival el día 23 en la plaza de la Antigua Morería.
Los escenarios urbanos utilizados reflejan la voluntad del festival de apropiarse de la ciudad entera: la Glorieta, el Pantalán, la Alameda, los jardines del Centro Cívico, la Casa dels Berenguer, la plaza dels Tarongers, la Casa de Cultura y la plaza Antigua Morería. No todos los planes salieron según lo previsto: la representación de 'Rob', de Teatre de l'Abast, tuvo que suspenderse por la lluvia, y 'I si fem un clàssic', de Visitants, cayó por la indisposición de una de sus intérpretes. Los imprevistos, también, forman parte del teatro al aire libre.
Mediación e inclusión: el festival más allá del escenario
Por segundo año consecutivo, el festival apostó por conectar con la ciudadanía local a través de una actividad de mediación. En esta ocasión, la asociación saguntina InsProject, que trabaja con personas con discapacidad, participó en un taller de movimiento impartido durante tres jornadas por los coreógrafos y bailarines Ana Lola Cosín Torada y Lucas García en la Casa de la Cultura. Los doce participantes completaron la experiencia asistiendo a la representación de 'Hamlet', interpretada por un grupo de actores con síndrome de Down. Un recordatorio de que la cultura, cuando se hace bien, no deja a nadie fuera.
"La excelente acogida del público supone un espaldarazo a las nuevas líneas de trabajo elaboradas en la presente edición, entre las que destaca la presencia mayoritaria de compañías valencianas, las acciones de mediación e inclusión dirigidas a la ciudadanía, la expansión del 'Off Romà' a nuevos espacios y el esfuerzo realizado en la adecuación del Teatro Romano" - María José Mora, directora adjunta de Artes Escénicas del IVC y directora artística del festival
El festival ha contado con la colaboración del área de teatros de la Diputación de Valencia, el Centre Teatral Escalante y el Ayuntamiento de Sagunto, además del respaldo del Plan Endavant de la Generalitat y el patrocinio de diversas instituciones y empresas privadas. Con 43 ediciones a sus espaldas y una demanda que sigue superando la oferta de butacas disponibles, Sagunt a Escena confirma que el Teatro Romano no es solo un monumento que se visita: es un lugar al que se vuelve, verano tras verano, a sentir que la cultura tiene pulso.


