Valencia transforma una nave centenaria en el polideportivo de Russafa: piscina, spa y geotermia en un edificio de 1917

El nuevo polideportivo del Parc Central abrirá el 1 de septiembre con 7,5 M€ invertidos, piscina climatizada, spa y sistema de geotermia.

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Polideportivo Parque Central
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Una nave industrial que lleva casi 110 años en pie en el corazón del Parc Central de Valencia abrirá sus puertas como polideportivo municipal el próximo 1 de septiembre. El nuevo centro deportivo de Russafa, ubicado en la Nave 1 del Parc Central, supone una inversión total de 7,5 millones de euros y convierte un edificio histórico protegido de 1917 en uno de los equipamientos deportivos más completos de la ciudad.

La alcaldesa María José Catalá, acompañada de la concejala de Deportes, Rocío Gil, visitó hoy las instalaciones ya terminadas para confirmar el fin de las obras y anunciar la apertura inminente. La imagen de ese edificio centenario de ladrillo macizo albergando una piscina climatizada, un spa, sauna, baño turco y una pista polideportiva de 45x25 metros resume bien la ambición del proyecto: rehabilitar patrimonio sin renunciar a la funcionalidad.

Un edificio con historia que ahora tiene también futuro

Se trata de un edificio histórico protegido que data del año 1917. Precisamente esa condición de bien catalogado fue una de las principales fuentes de complejidad durante la ejecución. Entre los problemas técnicos afrontados durante las obras figuraron el sellado de puertas y ventanas, la limpieza de grafitis, el saneado y rejuntado de los paramentos interiores de ladrillo macizo dañados, o la solución a la falta de estabilidad a empujes horizontales de los antepechos de las cubiertas de fábrica de ladrillo. No era, en definitiva, una obra convencional.

La propia alcaldesa reconoció la dificultad del encargo:

"Es una instalación que tiene una complejidad importante desde el punto de vista de la arquitectura puesto que está en una nave especialmente protegida y han hecho un proyecto fabuloso, es premio nacional de arquitectura, pero que tenía su complejidad de ejecución" - María José Catalá, alcaldesa de Valencia

Las obras arrancaron el 7 de junio de 2023, con la firma del acta de replanteo. La ejecución fue adjudicada por la Junta de Gobierno Local en abril de 2023, en el marco de la Estrategia del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiada por la Unión Europea dentro de los fondos Next Generation. De los 7,5 millones de euros totales invertidos, 3 millones proceden precisamente de esos fondos europeos.

Lo que encontrará el vecindario de Russafa

El vecindario de la zona dispondrá de una pista polideportiva de 45x25 metros, 3 salas deportivas, 1 zona de aguas e hidroterapia y vestuarios diferenciados para cada una de las zonas con que contará el centro. En la planta baja de la nave se situará la zona de aguas con piscina climatizada, spa, sauna, baño turco, la pista polideportiva y una de las salas deportivas. En la primera planta habrá dos salas deportivas más —musculación y sala de actividades—, además de las dependencias administrativas.

El pequeño edificio anexo a la nave servirá de acceso principal y dispondrá de un pequeño bar/cafetería. En el sótano, fuera de la vista pero no del impacto, se aloja quizás la apuesta más innovadora de todo el proyecto: la instalación necesaria para la producción centralizada de energía para el agua caliente sanitaria y climatización del resto de naves protegidas del Parque Central —las 2, 3 y 4—, con un sistema de geotermia que permitirá una reducción de al menos un 30% del consumo de energía primaria no renovable.

El sobrecoste que estuvo a punto de frenar el proyecto

Las obras no estuvieron exentas de turbulencias económicas. El Ayuntamiento de Valencia tuvo que inyectar una nueva partida de 1,8 millones de euros para concluir las obras, una cantidad que se sumó a los 5,3 millones del presupuesto inicial. La razón, según Catalá, fue una situación de infrafinanciación heredada que obligó al actual gobierno municipal a asumir ese incremento para poder terminar el centro.

"Nosotros nos encontramos esta instalación, cuyas obras empezaron en junio del 23, con un problema de infrafinanciación y tuvimos que dotarla de 1,8 millones de euros más para poder acabar" - María José Catalá, alcaldesa de Valencia

Gestión privada y puertas abiertas antes del estreno

La Junta de Gobierno Local del pasado 3 de julio adjudicó la gestión del polideportivo a la empresa Trecet por un período de tres años sin prórroga. La decisión abre ya la puerta a una fase previa de activación: antes de la apertura oficial, el Ayuntamiento organizará jornadas de puertas abiertas y actividades piloto para que los vecinos de Russafa conozcan las instalaciones, prueben los servicios y ayuden a calibrar la demanda deportiva real del barrio. Una forma inteligente de arrancar, y también de generar expectativa en un vecindario que, según la propia alcaldesa, esperaba con ansiedad este equipamiento.

"Sé que el vecindario de este barrio especialmente esperaba con mucha ansiedad la apertura de este centro. La idea es que el 1 de septiembre haya absoluta normalidad en el funcionamiento de este centro deportivo" - María José Catalá, alcaldesa de Valencia

El deporte municipal, en plena expansión

El polideportivo del Parc Central no llega solo. Forma parte de una apuesta más amplia del gobierno municipal por ampliar la red de instalaciones deportivas de la ciudad. Con este, Valencia suma ya 140 centros deportivos municipales. Es el segundo inaugurado en la legislatura actual, tras el polideportivo de Nou Moles, y antes de que finalice el año se espera sumar un tercero: el de Sant Isidre, otra reivindicación histórica del vecindario de esa zona. A ello se añaden las obras pendientes de La Petxina y la prometida mejora del velódromo Lluís Puig, al que la alcaldesa anunció una "inyección económica para mantenimiento y mejora de instalaciones después de décadas y décadas".

Para Russafa, sin embargo, el debate sobre infraestructuras queda por el momento cerrado. Después de tres años de obras, desviaciones presupuestarias y la complejidad añadida de intervenir en un edificio protegido premiado a nivel nacional, el barrio tendrá por fin su polideportivo. Que lo haga dentro de una nave de ladrillo de 1917 que sobrevivió al siglo XX y ahora albergará chapuzones y clases de spinning es, probablemente, el mejor argumento para quienes defienden que rehabilitar patrimonio y servir a los ciudadanos no son objetivos incompatibles.