La ciudad de València ha vuelto a engalanarse para honrar a su patrona, la Mare de Déu dels Desemparats, con la instalación de su emblemático tapiz floral. Este jueves, 7 de mayo, la plaza de la Mare de Déu se ha transformado en un vibrante escenario que ha acogido una de las expresiones más sentidas de la festividad mariana. La Concejalía de Fiestas y Tradiciones del Ayuntamiento ha impulsado esta iniciativa que, en esta edición, ha adquirido un significado particularmente relevante al celebrar el 325 aniversario de la culminación de las majestuosas pinturas de la bóveda de la basílica, obra del insigne artista barroco Antonio Palomino. Esta impresionante composición floral no solo ha embellecido el espacio público, sino que también ha trasladado la riqueza pictórica y la esencia artística de la basílica a la plaza, ofreciendo una experiencia visual y olfativa de gran impacto para residentes y visitantes.
Mónica Gil, concejala de Fiestas y Tradiciones, ha enfatizado la trascendencia de este evento, declarando que "València vuelve a demostrar que sus tradiciones no son un recuerdo del pasado, sino una realidad viva que se defiende y se proyecta con fuerza en nuestras calles". Sus palabras han resonado con el sentir de una ciudad que ha sabido preservar y potenciar su patrimonio cultural y religioso a lo largo de los siglos.
Un diseño floral de gran envergadura y simbolismo
El tapiz, que ha cubierto una superficie de 80 metros cuadrados, ha sido meticulosamente confeccionado con una impresionante cantidad de más de 320 kilogramos de flor. La selección floral ha incluido una variada paleta de especies, como manzanilla, sanguinaria, lavanda, cola de león, pétalos de rosa, clavel, girasol y ciprés. La notable incorporación de flor fresca ha sido clave para intensificar su carácter sensorial, envolviendo la plaza en una atmósfera aromática que ha complementado su esplendor visual. Este despliegue ha subrayado el compromiso con la calidad y la autenticidad de la tradición.
La compleja estructura de la obra se ha articulado en tres planos distintivos, cada uno con un profundo significado:
- En la parte superior, se ha representado con maestría el escudo de la ciudad de València, símbolo de su identidad y orgullo.
- El cuerpo central ha albergado una recreación extraordinariamente fiel de la bóveda de la basílica, tal como se percibe desde su interior. Esta sección ha capturado la escena celestial de Dios Padre, Dios Hijo y la Virgen, rodeados por una multitud de ángeles, replicando la obra de Palomino con asombroso detalle.
- Finalmente, en la base del tapiz, se ha erigido una imponente imagen de la Mare de Déu dels Desemparats, alcanzando una altura de 3,5 metros, que ha servido como punto focal de devoción y veneración.
La concejala Mónica Gil ha vuelto a recalcar la profunda conexión de esta manifestación con la esencia valenciana, afirmando que "este tapiz es una muestra clara de respeto a nuestras raíces, a nuestra historia y a nuestra patrona. Es arte, es devoción y es identidad valenciana en estado puro". Sus palabras han subrayado el valor intrínseco de la tradición como pilar fundamental de la cultura local.
La técnica artesanal detrás de la obra efímera
El diseño de esta monumental pieza ha corrido a cargo de la firma Decourba, que ha empleado la técnica tradicional de pegado de flor aromática y pétalos sobre paneles. Este método artesanal ha permitido la creación de un total de 40 módulos, cada uno de 2 x 1 metro, que al unirse han conformado la espectacular composición final. El resultado ha sido una intervención efímera que ha transformado por completo el entorno de la plaza, ofreciendo una experiencia visual y olfativa de una intensidad inigualable. Con esta significativa instalación, València ha reforzado una de sus citas más emblemáticas del calendario festivo, consolidando una tradición que ha sabido fusionar de manera excepcional el arte, la fe y el rico legado cultural en el mismo corazón de la ciudad. La concejala Mónica Gil ha concluido, destacando que esta iniciativa ha servido para reafirmar el compromiso de la ciudad con sus costumbres más arraigadas.

