Imagina caminar por las calles del barrio de Albors un lunes por la mañana y encontrarte, cada veinte metros, con una señal de tráfico indicando la misma cosa. Eso era, hasta ahora, lo que ocurría en el entorno del mercado extraordinario de Algirós. El Ayuntamiento de València ha decidido poner fin a esa saturación visual con una intervención que, aunque discreta, tiene un impacto directo en la vida de quienes pasean, compran o simplemente cruzan esa parte de la ciudad.
De 38 señales a 12: menos es más
El Servicio de Movilidad, a petición del Servicio de Comercio y Mercados, ha iniciado un proceso de unificación de la señalización vertical de los mercados extraordinarios de la ciudad con el objetivo de reducir la acumulación de indicaciones en las vías públicas. La primera actuación se ha llevado a cabo en el mercado extraordinario de Algirós, ubicado en el barrio de Albors, dentro del distrito de Camins al Grau, donde cada lunes, de 8:00 a 16:00 horas, se instala este mercadillo ambulante.
El resultado es llamativo en cifras: 38 señales antiguas han sido retiradas y sustituidas por tan solo 12 nuevas, lo que supone una reducción de más del 68%. La clave del cambio está en la lógica de ubicación: antes, las señales se colocaban cada 20 metros aproximadamente a lo largo de todas las calles ocupadas por el mercado; ahora, se instalan únicamente en los cruces de acceso al área, actuando como verdaderos puntos de entrada y delimitando con claridad el perímetro del espacio comercial.
Las nuevas señales verticales se han instalado en las intersecciones de la calle Pobla de Farnals con Cardenal Benlloch, Aben al-Abbar, Sant Felip Neri y Lluís de Milà; en esta última, también en los cruces con Salvador Pau y con Sants Just i Pastor; y en las intersecciones entre Rodríguez de Cepeda y Actor Llorens, entre ésta y la calle Rugat, y en el cruce entre la calle Rugat y Sant Felip Neri.
Un mercadillo con solera en un barrio con historia
La ciudad de València acoge diferentes mercadillos extraordinarios o ambulantes a lo largo de la semana, siendo estos un motor económico y gran fuente de trabajo. Normalmente, un día a la semana estos mercados municipales son acompañados por los famosos mercadillos o mercados extraordinarios, en los que se puede encontrar ropa, calzado, plantas, decoración y textiles para la casa, juguetes e incluso animales de compañía. Son, en definitiva, una institución arraigada en la identidad de los barrios valencianos, una cita semanal que organiza la rutina de miles de vecinos.
El de Algirós no es una excepción. Su mercado extraordinario se instala en las calles Actor Llorens, Rugat, La Pobla de Farnals, Luis Milán y Plaza San Felipe Neri. Un recorrido de calles que, hasta ahora, acumulaba decenas de señales repetidas, algunas tan próximas entre sí que más que orientar, confundían.
Un plan que va más allá de Algirós
La intervención en Algirós no es un caso aislado, sino el arranque de un plan más amplio. Antes de que acabe el año, el Ayuntamiento tiene previsto aplicar el mismo modelo de señalización unificada en tres mercados más: Benimaclet, avenida del Cid y Benicalap. El mercado extraordinario de Benimaclet se celebra los viernes, el de la avenida del Cid los miércoles y el de Benicalap los sábados. Tres enclaves, tres días distintos de la semana, y una misma filosofía: señalizar con sentido.
"Con esta intervención, el Ayuntamiento, además de unificar y reducir la señalización, mejora la visibilidad y contribuye para que el entorno del mercado quede perfectamente delimitado" - Jesús Carbonell, concejal de Movilidad del Ayuntamiento de València
El edil también ha subrayado que la medida beneficia a todas las personas implicadas: comerciantes, clientes y cualquier visitante ocasional que se acerque al mercado. No es un detalle menor. Los mercadillos tienen un aura especial que hace que todo el mundo se pare a echar un vistazo, ya sea buscando ese chollo entre un montón de ropa o comprándole la fruta a un productor cercano antes que en una gran superficie. Que el acceso a ese espacio esté bien señalizado y no ahogado en una maraña de carteles es, al final, una pequeña gran mejora para la experiencia de todos.
En una ciudad que gestiona un total de 17 mercados de distrito , racionalizar la señalización de sus mercadillos semanales no solo mejora la estética urbana: también sienta las bases de una política de movilidad más coherente, donde cada señal en la vía pública tenga un propósito real y no sea simplemente el eco repetido de la anterior.


