El Centro Cultural de La Petxina acogió anoche una ceremonia que mezcló arte, tradición y arraigo vecinal. La Junta Municipal de Abastos entregó sus galardones anuales correspondientes a 2026 con un consenso poco habitual en tiempos de polarización política: los cuatro grupos municipales del Ayuntamiento de Valencia votaron por unanimidad a los mismos ganadores en todas las categorías. Un detalle que, más allá del protocolo, dice mucho sobre el tipo de figuras y entidades que se reconocen: las que cosen barrios, no las que dividen.
Paco Roca, el dibujante que convirtió el cómic en literatura mayor
El ilustrador valenciano Paco Roca recibe el galardón como persona insigne del año. No es su primer reconocimiento institucional, ni de lejos. El Ministerio de Cultura ya le concedió el Premio Nacional del Cómic 2008 por su obra Arrugas , una novela gráfica sobre el Alzheimer que terminó siendo adaptada al cine de animación con notable éxito de crítica. La película obtuvo dos premios Goya , lo que llevó una historia íntima y valenciana hasta los grandes circuitos culturales del país.
El artista ha sido premiado por su brillante carrera como historietista e ilustrador de reconocida trayectoria nacional e internacional, con obras traducidas a más de doce países. Sus cómics han acumulado galardones al más alto nivel: Premio Nacional del Cómic, Premio del Salón del Cómic de Barcelona, Inkpot Award, Yellow Kid en el festival Lucca Comic & Games y el prestigioso premio Eisner. A eso se suma, más recientemente, el Gran Premio del Cómic Barcelona en 2025, en reconocimiento a toda su trayectoria. Roca es, en definitiva, uno de esos creadores que hacen que Valencia sea más grande sin necesitar apenas presentación.
La música que nació en un barrio sin recursos y creció hasta los escenarios
Si hay una historia de superación colectiva en esta edición de los premios, es la de la Societat Musical La Unió de Tres Forques, galardonada como entidad insigne. Su germen se gestó en la escuela de educandos que, en el seno de la Asociación Cultural Castilla de Valencia, creó un grupo de jóvenes con la intención de formar una banda de música, que se constituiría como tal en noviembre de 1997. Una idea surgida de la nada, o casi: de la voluntad de unos vecinos que querían música en un entorno que no la tenía.
En 2005 se constituyó formalmente la Societat Musical la Unió de Tres Forques como resultado del crecimiento en componentes y objetivos. Desde entonces, la entidad no ha dejado de expandirse. Hoy cuenta con varias formaciones musicales —Banda Sinfónica, Banda Jove, Banda de Iniciación, Orquesta, Coro y Big Band— y su Escuela de Música acoge a más de cien alumnos de todas las edades, reconocida oficialmente por la Conselleria d'Educació de la Generalitat Valenciana. El Certamen de Bandas de la Diputació de València ya la ha premiado con primeros premios y menciones de honor por su excelencia interpretativa. Una sociedad musical que, como tantas otras en la Comunitat Valenciana, demuestra que la importancia de estas agrupaciones no reside únicamente en lo festivo, sino también en lo educativo, lo artístico y lo social.
Dos comercios que resisten: el horno, la farmacia y la memoria del barrio
Los premios a comercios históricos son siempre los más emotivos, porque hablan de lo que queda cuando todo lo demás cambia. En la categoría de comercio histórico del distrito de Extramurs, el reconocimiento recayó en el Horno Pastelería Tonet i Roseta, uno de esos negocios familiares que han sobrevivido a décadas de transformaciones urbanas, crisis económicas y grandes superficies. En L'Olivereta, fue la Farmacia Fuensanta quien recibió el galardón equivalente. Dos establecimientos que no solo venden pan o medicamentos: son puntos de referencia, lugares donde los vecinos se conocen y donde la vida cotidiana de un barrio toma forma concreta.
El presidente de la Junta Municipal de Abastos, José Marí Olano, presidió el acto junto a concejales y concejalas de los cuatro grupos municipales. La propia naturaleza del reconocimiento, que valora la dedicación, el esfuerzo y el impacto positivo de los premiados sobre la vida de sus vecinos, convierte estos galardones en algo más cercano a un homenaje colectivo que a un premio institucional al uso.
Los belenes también compiten: fallas y asociaciones culturales en liza
La velada incluyó también la entrega de los premios del concurso al mejor diseño de belenes, una convocatoria que la Junta de Distrito impulsa para preservar una de las tradiciones más enraizadas en la sociedad valenciana. En la categoría de mejor diseño, la Falla Santa Maria Micaela-Martí L'Humà se alzó con el primer puesto, seguida de la Falla Luis Lamarca y la Falla Borrull-Túria. En el apartado del mejor pesebre tradicional, la Falla Sant Ignasi de Loiola-Jesús i Maria fue la ganadora, con la Asociación Cultural Pelayo y la Asociación Cultural de la Falla del Mercat de Castella completando el podio.
Una noche, en definitiva, que reunió en un mismo escenario lo mejor de la cultura popular valenciana: el genio individual de un historietista universal, la tenacidad colectiva de una banda de música de barrio, la resistencia silenciosa de dos comercios de toda la vida y la creatividad de quienes todavía dedican horas a construir un belén. Todo ello con el respaldo unánime de la política, que no siempre acierta, pero que esta vez supo reconocer lo que merece ser recordado.


