Cada vez que alguien entra en un vestuario, se mete en un jacuzzi o respira el vapor de una sauna, está, sin saberlo, en el centro de un debate sanitario que va mucho más allá de la limpieza visible. El Ayuntamiento de València ha dado un paso para que ese debate se convierta en acción, reuniendo por tercera vez a administración, gestores deportivos y profesionales del sector en una jornada técnica que busca convertir el cumplimiento normativo en algo más que una obligación en papel.
La Concejalía de Sanidad y Consumo celebró este 20 de mayo la III Jornada de Salubridad bajo el título Seguridad, Higiene y Bienestar en Gimnasios, Saunas y Spas, en la sala de conferencias del Complejo Deportivo Cultural la Petxina. El encuentro reunió a responsables de instalaciones deportivas y de bienestar, técnicos especializados y representantes de la autoridad sanitaria municipal en una mesa redonda de la que emergieron diagnósticos compartidos y, también, algunas incomodidades propias del sector.
"Los valencianos tienen derecho a disfrutar de gimnasios, spas y saunas en condiciones óptimas de seguridad e higiene, y las administraciones debemos garantizar que existan controles efectivos y mecanismos de supervisión que les protejan." - José Gosálbez, concejal de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de València
Un riesgo invisible en los vestuarios
No hace falta ir muy lejos para entender por qué este tipo de instalaciones merecen atención sanitaria específica. Los vestuarios y duchas son, junto con las zonas húmedas del spa, los puntos de mayor carga microbiológica de toda la instalación. La combinación de humedad constante, temperatura elevada, suelos de uso colectivo y renovación continua de usuarios crea condiciones óptimas para la transmisión de microorganismos. Un ambiente, en definitiva, que puede parecer seguro pero que sin controles adecuados esconde riesgos reales.
Uno de los más conocidos es la legionela. La legionelosis es una infección respiratoria que puede variar desde una forma leve, similar a la gripe, hasta una neumonía grave. Esta bacteria encuentra en ciertos sistemas de agua, como las duchas, fuentes o sistemas de refrigeración, el ambiente propicio para su desarrollo y proliferación. Es precisamente en lugares como gimnasios y centros deportivos donde el uso constante de agua y sistemas de climatización puede favorecer su aparición si no se toman las medidas preventivas adecuadas.
La normativa española vigente, el Real Decreto 487/2022, fija los requisitos sanitarios para la prevención y control de la legionelosis en instalaciones de riesgo. Pero conocer la norma no siempre equivale a aplicarla con rigor. Ese fue, precisamente, uno de los nudos centrales del debate en la jornada de este miércoles.
Voces del sector: entre la voluntad y los costes
La mesa redonda contó con la participación de José Luis Herreros Saiz, presidente del Colegio Oficial de Licenciados en Educación Física y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (COLEF); José Ramón Cantavella Corbató, miembro de la junta directiva de la Asociación de Gestores Deportivos Profesionales de la Comunitat Valenciana (GEPACV); Juan Carlos Gómez-Pantoja Noguera, presidente de la Federación de Empresarios de Instalaciones Deportivas (AEVCD); y Esther Martí Pallarés, directora del Polideportivo de Malilla. Juntos pusieron sobre la mesa los principales desafíos del día a día: la interpretación de una normativa compleja, los costes asociados al cumplimiento sanitario y la necesidad urgente de formación técnica especializada.
No es una queja menor. Desde el punto de vista normativo, estas áreas están sujetas a requisitos específicos en materia de higiene sanitaria recogidos en la legislación autonómica sobre piscinas e instalaciones deportivas, así como en los protocolos de control sanitario de instalaciones de uso público. El incumplimiento puede derivar en sanciones, cierres cautelares o responsabilidad civil ante incidencias de salud. El marco es exigente, y aplicarlo correctamente tiene un precio que no todos los operadores asumen por igual.
"El cumplimiento normativo no puede entenderse como un mero trámite burocrático, sino como una herramienta esencial para prevenir riesgos y proteger la salud pública." - José Gosálbez, concejal de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de València
Autocontrol, protocolos y registros: las claves del modelo
Más allá del debate sobre costes, la jornada puso énfasis en un concepto que suena técnico pero tiene consecuencias muy prácticas: el autocontrol. Los titulares de las instalaciones son los primeros responsables de garantizar la seguridad, y eso implica contar con programas de mantenimiento higiénico-sanitario documentados, protocolos de limpieza y desinfección verificables, y planes específicos de control del agua.
En 2026, lo que una inspección exige es coherencia: instalación identificada, plan aplicable, registros al día y medidas ejecutadas. Lo que no está anotado, de cara a una inspección sanitaria, es como si no existiera. Una realidad que muchos gestores aún no han interiorizado del todo.
Susana Martínez López, jefa de sección de Sanidad Ambiental, y Pablo García Pastor, técnico inspector municipal del Servicio de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de València, expusieron en la sesión la importancia de la supervisión sanitaria y de los mecanismos de inspección como herramientas de mejora continua, no solo de sanción. La inspección, en este enfoque, no es el enemigo del gestor, sino un aliado para elevar el estándar del sector.
"Una administración útil, cercana y exigente, que trabaje de forma coordinada con los operadores del sector para mejorar los estándares de calidad y seguridad, siempre desde la responsabilidad y el interés general." - José Gosálbez, concejal de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de València
Un foro que se consolida
La III Jornada de Salubridad no es un evento aislado. Se consolida como un espacio técnico de encuentro entre quienes regulan y quienes gestionan, con el objetivo de reducir la brecha entre la norma escrita y la práctica real. El uso de instalaciones destinadas al baño, ya sea con fines recreativos, deportivos, de relajación, terapéuticos o de rehabilitación, puede conllevar riesgos sanitarios en función del medio en que se desenvuelvan y de los recursos empleados en su mantenimiento. Una advertencia que las administraciones locales, como la valenciana, están tomando en serio.
La apuesta del Ayuntamiento de València pasa por construir un modelo de responsabilidad compartida en el que administración, profesionales y usuarios entiendan que ir al gimnasio o relajarse en una sauna debería ser, siempre, una experiencia sin riesgos ocultos. Para eso, más que nuevas leyes, lo que hace falta es que las existentes se cumplan con rigor, con registros al día y con la conciencia de que la prevención es, en último término, la forma más eficiente de proteger la salud colectiva.


