El Ayuntamiento de València prepara nuevas medidas para poner orden durante las Fallas y mejorar la convivencia en la ciudad. Entre ellas, destaca la intención de sancionar lo que ha denominado “pirotecnia salvaje” en horas de descanso, así como endurecer las multas por comportamientos incívicos como orinar en la vía pública, una práctica que se repite cada año durante las fiestas.
El anuncio se ha realizado durante la presentación del balance de las Fallas de València 2026, en la que responsables municipales han puesto sobre la mesa la necesidad de compatibilizar la tradición festiva con el bienestar de los vecinos.
Más control del ruido y del incivismo
El consistorio estudia modificar la actual ordenanza de contaminación acústica para introducir sanciones específicas a quienes utilicen material pirotécnico fuera de los horarios permitidos, especialmente durante la noche o primeras horas de la mañana. Este tipo de prácticas, cada vez más frecuentes, incluyen el uso de petardos de alta potencia en momentos no autorizados, lo que genera molestias importantes entre la población.
El objetivo, según han explicado los responsables municipales, es garantizar el descanso de los ciudadanos sin renunciar al carácter festivo de las Fallas. La medida busca diferenciar entre el uso tradicional y reglado de la pirotecnia y conductas individuales que alteran la convivencia.

En paralelo, el Ayuntamiento de Valencia aprobará previsiblemente en abril una nueva ordenanza de limpieza y gestión de residuos. Esta normativa contempla sanciones de hasta 3.000 euros para quienes realicen necesidades fisiológicas en la calle, una infracción que se intensifica durante las celebraciones multitudinarias.
Desde el consistorio valenciano se insiste en que estas medidas no pretenden limitar la fiesta, sino hacerla más sostenible y respetuosa. En este sentido, también se ha recordado que la instalación de carpas falleras para 2027 se retrasará al 11 de marzo, con el fin de reducir el impacto en la vida diaria de la ciudad.

Las Fallas, reconocidas internacionalmente y con una enorme afluencia de visitantes cada año, suponen un reto organizativo en términos de limpieza, seguridad y movilidad. Por ello, el Ayuntamiento de Valencia apuesta por reforzar la normativa y promover conductas responsables entre falleros y turistas.
Con estas iniciativas, València busca consolidar un modelo de fiesta que mantenga su esencia, pero que también responda a las demandas de descanso, civismo y calidad de vida de sus vecinos.


