Valencia ha empezado a mover ficha en uno de los puntos más sensibles de su seguridad vial: las intersecciones donde coinciden coches, peatones, ciclistas y usuarios de VMP. La Concejalía de Seguridad Ciudadana y Movilidad ha iniciado la retirada del ámbar intermitente, una señal que permitía a los vehículos avanzar con precaución. Ese cruce de prioridades, detectado como problemático en los barrios de Mestalla y L’Exposició, queda atrás desde esta semana.
La primera intervención se ha centrado en tres enclaves muy transitados: la incorporación desde el Pont de L’Exposició hacia L’Albereda en ambos sentidos, la salida de plaza de Saragossa hacia el Pont d’Aragó y el giro desde la misma plaza hacia L’Albereda en dirección al Palau de la Música.
En todos ellos, hasta ahora convivía el ámbar intermitente para el tráfico motorizado con el verde para peatones, ciclistas y usuarios de VMP. Desde este momento, el semáforo permanecerá en rojo total mientras dure la fase verde de quienes cruzan a pie o sobre ruedas ligeras. Una medida sencilla, pero que busca reducir situaciones de riesgo que se repetían con demasiada frecuencia.
Y es que la ciudad se ha marcado un objetivo ambicioso: reducir a la mitad los siniestros graves y mortales antes de 2030, en línea con la Estrategia de Seguridad Vial de la DGT. Para ello se han puesto en marcha dos herramientas clave: el Plan Director de Seguridad Vial desde el área de Movilidad y el Plan Vector de la Policía Local, que concreta actuaciones como la eliminación del ámbar intermitente en puntos conflictivos.
Los datos justifican la urgencia. Entre 2019 y 2025, las víctimas mortales en Valencia han descendido un 28%, pero el perfil de las personas fallecidas revela una tendencia preocupante: el 84,6% pertenece a colectivos vulnerables. La motocicleta sigue siendo el vehículo con más lesionados graves (81 en 2025), seguida de los peatones (50), los usuarios de VMP (27) y las bicicletas (12). En contraste, los turismos apenas registraron siete heridos graves.
La irrupción de los VMP cambia el mapa del riesgo
Pero si hay un fenómeno que ha transformado la siniestralidad en Valencia es el crecimiento de los vehículos de movilidad personal. En solo seis años, los siniestros en los que están implicados han pasado de 346 en 2019 a 1.192 en 2025. Hoy representan el 13% de los accidentes, el 23% de los fallecidos y el 15% de los heridos graves. Su presencia masiva en la vía pública ha obligado a replantear prioridades y a reforzar la protección de quienes circulan sin carrocería.
Mientras tanto, los accidentes con bicicletas implicadas se mantienen por debajo de los niveles de 2022 y la siniestralidad de motocicletas y ciclomotores ha descendido respecto a 2024, aunque las colisiones siguen siendo el tipo de accidente más habitual. En cambio, los siniestros con peatones han aumentado y el atropello continúa siendo el motivo principal.
La retirada del ámbar intermitente no será un gesto aislado. Movilidad y Policía Local han previsto actuaciones semanales para revisar y corregir intersecciones donde la convivencia entre modos de transporte genera conflictos. El objetivo es garantizar que el rojo sea realmente un ejemplo de seguridad para quienes cruzan y que la ciudad avance hacia un modelo donde la prioridad la tengan quienes más lo necesitan.


