València destina más de 600.000 euros para mantener vivos el TEM y La Mutant durante once meses de cultura sin pausa

El Ayuntamiento licita la asistencia técnica de sus dos teatros municipales con un contrato de 603.184 euros que arranca en enero de 2027.

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Auditori La Mutant
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Detrás de cada función que se estrena en un teatro municipal hay un ejército invisible: técnicos de iluminación, equipos de sonido, personal de sala, montadores que llegan antes que el público y se van mucho después. El Ayuntamiento de València ha aprobado la apertura del procedimiento de licitación para contratar los servicios de asistencia técnica del Teatre El Musical (TEM) y del Auditori La Mutant, los dos grandes espacios escénicos de titularidad pública que la ciudad sostiene en activo temporada tras temporada. Sin ese engranaje técnico, ningún espectáculo sale adelante. Y eso tiene un precio: 603.184,79 euros, IVA incluido.

Un contrato de once meses para no dejar caer el telón

El contrato, que comenzará el 16 de enero de 2027 y se extenderá durante once meses, contempla la posibilidad de dos prórrogas según los términos del pliego administrativo. No es un gasto menor ni un trámite rutinario: es la garantía de que ambos teatros puedan seguir funcionando con normalidad, desde los ensayos hasta los desmontajes, pasando por cada prueba de sonido y cada reunión de coordinación con compañías y artistas.

El alcance del servicio es amplio. Además de la programación regular, los espacios funcionan como centros culturales durante toda la semana, con talleres, workshops, conferencias y actividades participativas. La asistencia técnica contratada deberá estar presente en todos esos momentos: antes, durante y después de cada actividad. Eso incluye la dirección técnica, la coordinación de recursos humanos y materiales, los equipos de iluminación y sonido, los trabajos eléctricos, el transporte y la carga y descarga de materiales, así como el alquiler de elementos cuando el equipamiento propio no sea suficiente. También se contempla el mantenimiento de las cajas escénicas y la revisión anual de las plataformas elevadoras, un detalle técnico que dice mucho sobre el nivel de exigencia que requiere sostener espacios de este tipo.

Pero hay otro flanco del contrato que a menudo pasa desapercibido: la atención al público. El personal de sala se encargará del acceso, la acomodación, la información a los asistentes y, cuando sea necesario, del control de aforo y temperatura. Son tareas discretas, casi invisibles, pero que determinan en gran medida si la experiencia cultural resulta cómoda, segura y cercana para quienes acuden a ver un espectáculo.

El TEM y La Mutant: dos caras de una misma apuesta cultural

El Teatro El Musical ha recuperado su esencia como espacio cultural público bajo gestión directa municipal, con un proyecto cultural que arrancó en el año 2015. Se sitúa en la Plaça del Rosari, 3, en el corazón del barrio del Cabanyal. El TEM se ha convertido en un espacio referente dentro del mapa cultural de la ciudad, con una programación artística estable que tiene como señas de identidad la calidad y la contemporaneidad. Por su parte, La Mutant, ubicada en la calle de Joan Verdeguer, 22-24, ejerce de laboratorio de las artes vivas y los lenguajes escénicos más experimentales.

Juntos conforman una red complementaria y eficaz. La programación del TEM se articula en torno a tres objetivos: contenido cultural, social y formativo, con más de 15 estrenos por semestre, cinco de ellos absolutos. A eso se suman citas que ya forman parte del calendario cultural de la ciudad: MUV! Música Urbana València, Dansa València, el festival 10 Sentidos, LABdeseries, DocsValència, Cabanyal Íntim, Atomic Art, el Festival de Titelles a El Cabanyal-El Canyamelar y Contorsions, entre otros. Teatro de texto, artes vivas, danza contemporánea, música emergente, circo, cine y documental, talleres y laboratorios profesionales. Una oferta que difícilmente encontraría cabida en un solo espacio y que cobra sentido precisamente porque hay dos escenarios con vocaciones distintas pero complementarias.

La cultura también necesita que alguien apriete los tornillos

Hay una pregunta que raramente se formula cuando se habla de política cultural: ¿quién paga a quienes hacen que todo funcione entre bambalinas? La respuesta, en el caso de València, pasa por licitaciones como esta. Garantizar la asistencia técnica no es un complemento de la programación cultural: es su condición de posibilidad. Sin técnicos de sonido, sin personal de sala, sin mantenimiento de las instalaciones, no hay festival posible ni estreno que aguante.

El TEM se ha consolidado como algo más que un teatro: es un centro cultural al servicio del ciudadano y de sus asociaciones, un laboratorio de escena que también ofrece talleres y actividades participativas. La Mutant, en la misma línea, representa la apuesta municipal por las formas escénicas más arriesgadas y contemporáneas. Que el Ayuntamiento destine más de 600.000 euros a sostener el funcionamiento técnico de ambos espacios durante casi un año es, en definitiva, una declaración de intenciones sobre qué tipo de ciudad cultural quiere ser València: una en la que el telón sube porque alguien, con nombre y contrato, se ha encargado de que todo esté a punto.