Valencia destina más de 30.000 euros a renovar los bancos de libros de dos colegios municipales para aliviar el gasto de las familias

La Junta de Gobierno Local acepta 30.281 euros de la Conselleria de Educación para reponer libros en los colegios Benimaclet y Santiago Grisolía.

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Banco de libros
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Más de 30.000 euros llegarán este curso a dos colegios públicos de València para renovar sus bancos de libros, un programa que, lejos de ser un simple préstamo de manuales, representa para muchas familias la diferencia entre afrontar el inicio de curso con tranquilidad o con la cuesta de septiembre aún más empinada. La Junta de Gobierno Local aprobó este jueves aceptar la subvención concedida por la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades, una ayuda que asciende a 30.281 euros y que se destinará íntegramente al material escolar reutilizable de los Colegios Municipales Benimaclet y Santiago Grisolía.

Dos colegios, un mismo propósito: que los libros no se tiren

Los fondos corresponden al curso 2026-2027 y se emplearán en reponer y renovar los libros de texto y el material curricular que conforman los fondos de ambos centros. El Colegio Municipal Benimaclet está ubicado en el distrito del mismo nombre, mientras que el Colegio Municipal Santiago Grisolía se encuentra en el distrito de Algirós. Dos barrios con identidad propia en la ciudad, ahora unidos por una inversión que pone el foco en la sostenibilidad educativa.

El funcionamiento del banco de libros es sencillo pero eficaz: la subvención financiará la renovación de los libros reutilizables que las familias reciben al comienzo del curso, permitiendo que otros alumnos utilicen posteriormente los mismos ejemplares. El programa requiere un uso responsable del material que facilita el centro, y las familias asumen el compromiso de conservarlo y devolverlo al finalizar el curso. Un pacto de responsabilidad compartida que, cuando funciona, convierte cada libro en un bien colectivo en lugar de un gasto individual.

El ahorro que esconde un libro de segunda mano

¿Cuánto puede pesar un libro de texto en el bolsillo de una familia? La respuesta tiene cifras concretas. Solo los libros de texto suponen de media 161 euros en los colegios públicos, 237 euros en los concertados y 302 euros en los privados, mientras que el material escolar ronda los 89 euros. En ese contexto, un banco de libros bien nutrido no es un lujo, sino una red de seguridad económica para miles de hogares.

La apuesta de la Conselleria de Educación por este modelo va mucho más allá de los dos colegios municipales valencianos. La Conselleria de Educación, Cultura y Universidades ha convocado las ayudas del programa Banco de Libros para el curso 2026-2027, una iniciativa que contará con una inversión total de 70,7 millones de euros destinada a la reposición y renovación de libros de texto y material curricular en los centros educativos de la Comunitat Valenciana. La convocatoria supone un incremento superior a los 25 millones de euros respecto a ejercicios anteriores.

Una inyección que se repite curso tras curso

No es la primera vez que estos centros municipales reciben apoyo para mantener vivos sus bancos de libros. El Ayuntamiento ya aprobó en el curso anterior destinar una partida de casi 50.000 euros para la reposición de libros de texto en los centros escolares de titularidad municipal. La comparación entre ambas cifras muestra cómo la dotación varía cada año en función del número de centros beneficiarios y las necesidades detectadas, sin que eso reste un ápice de valor a la iniciativa.

El Programa Banco de Libros de la Generalitat, conocido como Xarxa Llibres, busca facilitar la gratuidad de los libros de texto y material curricular mediante un sistema de préstamo y reutilización. El programa incluye Educación Primaria, Educación Especial, ESO, Bachillerato y ciclos formativos de grado básico. Un paraguas amplio que, con cada renovación de fondos, se convierte en algo más que un programa educativo: es una declaración de intenciones sobre qué tipo de escuela pública quiere construirse.

En definitiva, los 30.281 euros que ahora reciben los colegios Benimaclet y Santiago Grisolía no son solo una partida presupuestaria: son la garantía de que el próximo septiembre habrá familias que abran una mochila escolar sin tener que pasar por caja para llenarla de libros nuevos. Pequeña cifra para las arcas públicas, gran diferencia para quienes la reciben.