Valencia destina 880.000 euros a equipar a sus bomberos con más de mil trajes capaces de aguantar ocho años entre llamas y rescates

La Junta de Gobierno de València licita 1.060 uniformes forestales y de rescate técnico por 880.376 euros, con tejido ignífugo y antiestático.

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Bomberos
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El fuego no perdona la ropa barata. Y en un cuerpo de emergencias que realizó más de 9.600 intervenciones solo en 2025 , cada pieza del uniforme es, en realidad, la última línea de defensa entre un bombero y el peligro. Con esa lógica, la Junta de Gobierno Local de València ha aprobado este jueves la licitación para adquirir 1.060 trajes especiales forestales y de rescate técnico destinados al Departamento municipal de Bomberos, por un importe de 880.376,64 euros, IVA incluido.

Un contrato pensado para durar

El dato más llamativo no es solo la cantidad de uniformes, sino la exigencia de durabilidad: cada traje deberá tener una vida útil mínima de ocho años. Una demanda que, más que un capricho técnico, responde a la lógica económica de un servicio público que no puede renovar vestuario cada temporada. Ocho años de guardia, de incendios forestales, de excarcelaciones en carretera, de rescates urbanos. Eso es lo que tendrá que soportar cada chaqueta y cada pantalón que salga de esta licitación.

El procedimiento de adjudicación es abierto, lo que significa que cualquier empresa proveedora del sector podrá presentar su oferta. El precio del contrato, 880.376,64 euros para más de mil unidades, supone un coste medio de alrededor de 830 euros por traje completo, una cifra coherente con los estándares del equipamiento de protección individual de alto rendimiento en Europa.

Tecnología textil al servicio de la emergencia

Los trajes no son simples uniformes de trabajo. El pliego establece una serie de requisitos técnicos que convierten estas prendas en auténticos escudos portátiles. De color vivo para garantizar la máxima visibilidad, llevarán el logotipo municipal y el texto Bombers València, y estarán fabricados con fibras que cumplen múltiples funciones simultáneas:

  • Ignífugas y antiestáticas, para proteger frente al calor y las chispas eléctricas.
  • Repelentes a productos químicos, aceites e hidrocarburos.
  • Resistentes a la abrasión, los desgarros, el vapor de agua y el calor radiante.
  • Ergonómicos, con refuerzos en rodillas y codos, fácil colocación y alta comodidad operativa.

Cada segundo cuenta en una emergencia. Por eso, entre los criterios de diseño también figura la rapidez de colocación: un traje que se pone despacio puede costar vidas. Los refuerzos en las articulaciones, por su parte, responden a la dura realidad del trabajo de campo, donde arrastrarse, agacharse o apoyarse sobre escombros es la norma, no la excepción.

Un cuerpo en constante modernización

Esta licitación no es un hecho aislado. Las previsiones de inversión en equipamiento para el cuerpo de Bomberos en 2025 sumaban ya 3,5 millones de euros , incluyendo vehículos de última generación. El Cuerpo Municipal de Bomberos de València cuenta con una plantilla de 450 efectivos , lo que hace que la compra de más de 1.000 trajes —dos por cada bombero, aproximadamente— permita disponer de equipamiento de reserva, garantizar rotaciones y cubrir distintos tallajes para toda la plantilla.

La apuesta del consistorio valenciano por la modernización del servicio responde también a un contexto de mayor demanda. El desgaste de este tipo de equipamiento es mayor que en otros servicios o departamentos, por lo que requiere una inversión constante. Los trajes deben estar preparados para escenarios tan distintos como incendios forestales, incendios agrícolas, limpieza de carreteras, excarcelaciones y rescates urbanos. Es decir, para casi todo.

En un verano donde los incendios forestales en el arco mediterráneo siguen siendo una amenaza recurrente, dotar al cuerpo de bomberos de València de uniformes a la altura del riesgo que enfrentan no parece un lujo, sino una obligación. La licitación está abierta y el reloj corre: los nuevos trajes tendrán que estar listos para cuando el fuego, inevitablemente, vuelva a llamar a la puerta.