El doble terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio de 2026 —el más letal registrado en el país en más de un siglo— ha dejado, según los últimos datos oficiales, más de 1.700 muertos, 5.000 heridos y casi 16.000 personas sin hogar. Con esa devastación como telón de fondo, el Ayuntamiento de València dio este martes un paso más en su respuesta a la catástrofe: la alcaldesa María José Catalá recibió en la Casa Consistorial a una representación de la Federación de Asociaciones de Venezolanos de España, encabezada por su presidente, Andrés Osorio, para articular una ayuda humanitaria estructurada y, sobre todo, duradera.
100.000 euros, con la mirada puesta en los menores
La cifra inicial que manejará el consistorio es de 100.000 euros, pero lo que distingue este compromiso de un simple gesto solidario es la vocación de continuidad. La alcaldesa no quiere que sea una aportación puntual que se diluya en cuanto las cámaras se alejen. La prioridad, además, tiene nombre propio: la infancia. Los venezolanos no solo están sufriendo las consecuencias de la destrucción física de su país, sino también la creciente falta de coordinación gubernamental tras la crisis provocada por el doble terremoto. En ese contexto de caos institucional, las organizaciones que trabajan directamente sobre el terreno son, con frecuencia, el único hilo que conecta a los niños afectados con cualquier forma de ayuda.
"Vamos a comenzar a trabajar juntos en la articulación de esta ayuda para la que vamos a disponer inicialmente de 100.000 euros. Nos gustaría que los proyectos se orienten especialmente a la infancia. Sabemos, por entidades que trabajan sobre el terreno, que está habiendo graves problemas con los niños." - María José Catalá, alcaldesa de València
La referencia a la dana que devastó la Comunitat Valenciana en 2024 no es casual. Catalá lo mencionó expresamente para subrayar una lección aprendida a golpe de tragedia propia: la recuperación de un territorio sacudido por un desastre natural no se mide en semanas, sino en años. Naciones Unidas estima que podría haber hasta 50.000 desaparecidos, mientras las operaciones de búsqueda y rescate continúan con el despliegue de una mayor cantidad de maquinaria y la llegada de rescatistas internacionales. La magnitud del reto hace que compromisos a largo plazo como el que plantea València resulten especialmente relevantes.
"Queremos que no sea una ayuda puntual ni una cuestión del momento, sino que permanezca en el tiempo. Sabemos por experiencia —nos pasó con la dana— que el país tardará en recuperar la normalidad, y queremos acompañar todo ese proceso." - María José Catalá, alcaldesa de València
La federación venezolana: el puente entre España y las zonas afectadas
El papel de la Federación de Asociaciones de Venezolanos de España en este esquema no es decorativo. Las asociaciones presentes en València actúan como intermediarias entre quienes desean ayudar desde suelo español y quienes operan directamente entre los escombros en territorio venezolano. El Programa Mundial de Alimentos advirtió que la ayuda humanitaria destinada a las comunidades golpeadas requiere una mejor coordinación para evitar problemas en su distribución, ya que la llegada espontánea de donaciones ha generado dificultades logísticas en varias de las áreas más afectadas. Es precisamente ese vacío el que la federación trata de cubrir.
"Estamos coordinando para que lo que se gestione desde la ciudad tenga un impacto positivo, real y que llegue a quienes más lo necesitan." - Andrés Osorio, presidente de la Federación de Asociaciones de Venezolanos de España
Osorio fue también más allá de la emergencia inmediata para poner en perspectiva una realidad que el terremoto ha agravado, pero no ha creado: el primer sismo se originó con una magnitud de 7,2 Mw, y el segundo terremoto con una magnitud de 7,5 Mw ocurrió 39 segundos después. Ese doblete sísmico cayó sobre un país que ya arrastraba décadas de crisis económica, política y humanitaria. "Venezuela ya necesitaba ayuda antes del terremoto, la seguirá necesitando durante y después", advirtió el presidente de la federación, recordando que cualquier gesto de apoyo a un país que "lleva 20 años clamando ayuda al mundo" es ahora más necesario que nunca.
Los bomberos valencianos, primera respuesta sobre el terreno
La reunión de este martes no es el punto de partida de la implicación de València. El Ayuntamiento actuó desde los primeros momentos del desastre enviando un dispositivo de bomberos especializados en rescate de personas, junto con perros adiestrados y medios materiales. Las autoridades venezolanas elevaron a 1.719 el número de muertos por el doble terremoto que sacudió la zona costera del país, mientras que la emergencia provocó graves daños en el estado La Guaira, donde el Gobierno declaró el área de desastre y estableció control militar. En ese escenario, los equipos de rescate especializados son un recurso crítico.
Catalá también trasladó, en nombre de la corporación municipal, el pésame a los familiares de las víctimas y palabras de ánimo a toda la población afectada. La imagen de una ciudad como València —que todavía lamenta sus propias heridas por la riada— tendiendo la mano a Venezuela tiene una carga simbólica que va más allá de los 100.000 euros. Es el reconocimiento de que quien ha sufrido sabe mejor que nadie lo que significa necesitar ayuda, y que esa memoria puede convertirse en el motor más poderoso de la solidaridad.


