La noche de Halloween en València no será como las demás. El Ayuntamiento de la ciudad ha decidido doblar el dispositivo policial previsto para este sábado 31 de octubre después de que la red conocida como Blocus lanzara una convocatoria para generar disturbios y saqueos en el centro histórico, siguiendo el mismo patrón que en las últimas semanas ha dejado un rastro de comercios arrasados en Barcelona y Bilbao. La amenaza es concreta, y la respuesta institucional, extraordinaria.
Una amenaza que ya tiene precedentes muy recientes
Para entender la alarma, basta mirar lo que ha ocurrido en otras ciudades españolas en los últimos días. Una concentración de 600 jóvenes en el centro de Barcelona convocada por redes sociales derivó en saqueos de comercios, barricadas, quema de mobiliario urbano y enfrentamiento con los Mossos d'Esquadra. El balance en la ciudad condal fue de más de 30 comercios saqueados y más de 30 incendios declarados. Bilbao no se libró: la Ertzaintza detuvo allí a 19 radicales, once de ellos menores de edad.
Detrás de estas movilizaciones apareció una red de cuentas anónimas de TikTok que utilizó el nombre de Blocus para apelar a la calidad de la educación y llamar a los jóvenes a movilizarse en distintas ciudades españolas. La principal dificultad para las autoridades es que Blocus no parece responder a la estructura de una organización convencional, con dirigentes identificados, una sede o una jerarquía reconocible. Un enemigo difuso, sin rostro, pero con capacidad demostrada para movilizar a centenares de personas en cuestión de horas.
El objetivo de Blocus es claro: reclutar el mayor número posible de personas para protagonizar una nueva jornada de disturbios, caos y destrozos el próximo 31 de octubre en distintos puntos de España. Según las publicaciones difundidas por estos perfiles, las movilizaciones están previstas en Madrid, Bilbao, Algeciras, Barcelona, Fuengirola, Marbella y Málaga, entre otras ciudades. València figura ahora también en esa lista.
Junta de Seguridad de urgencia en el Ayuntamiento
Este viernes al mediodía, el Ayuntamiento de València convocó una Junta Local de Seguridad a la que asistieron la alcaldesa, María José Catalá; el delegado del Gobierno, Roger Llanes; y responsables policiales y de Protección Civil. El objetivo: coordinar el operativo para el día siguiente. La reunión dejó un mensaje inequívoco: València no va a quedarse de brazos cruzados.
"La Policía Local de València lleva trabajando con el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil durante toda esta semana para llegar al día de mañana con el operativo policial bastante depurado" - María José Catalá, alcaldesa de València
Catalá fue aún más concreta: la ciudad duplicará los efectivos extraordinarios previstos para Halloween, que se sumarán al turno ordinario. La Policía Nacional, según trasladó la propia alcaldesa, también desplegará un dispositivo suficiente que ya comenzaba a activarse durante el propio viernes.
No es solo una cuestión de números. La investigación sobre los canales de Blocus, vinculados a los saqueos y disturbios de Barcelona, ha dejado ya cuatro detenidos en Barcelona, Valencia y Lérida, mientras las autoridades investigan estos grupos de mensajería, presuntamente utilizados para promover actos violentos. En Valencia, la Policía Nacional detuvo el miércoles a un adolescente de 17 años al que considera el creador de los canales 'Blocus Vlc'. Catalá celebró públicamente esas detenciones.
«Mañana no es día de enfrentamientos»
La alcaldesa lanzó un doble mensaje a la ciudadanía. Por un lado, pidió a los valencianos que este sábado por la tarde se queden en casa y eviten el centro de la ciudad. Por otro, dirigió una advertencia específica a quienes, a través de mensajes y redes sociales, estaban organizándose para acudir al centro con intención de "ayudar" a la Policía.
"Mañana no es día de enfrentamientos, de disturbios, ni mucho menos de personas que no van bastante preparadas para enfrentarse a algo que, evidentemente, en otras ciudades ha sido grave" - María José Catalá, alcaldesa de València
Catalá fue especialmente contundente con este punto: quien quiera echar una mano, la echa quedándose en casa. Dejar trabajar a los policías, guardias civiles y agentes de la Policía Local es, en sus palabras, la mejor contribución que puede hacer un ciudadano. Una petición que, en el fondo, revela cuánto preocupa la posibilidad de que el caos se multiplique si distintos grupos coinciden en el mismo espacio.
Comercios cerrados y mobiliario urbano retirado
Las medidas preventivas van más allá del despliegue policial. En las horas previas a la publicación de este comunicado, el Ayuntamiento había mantenido reuniones con los comerciantes del centro histórico. El balance: muchos optarán por cerrar sus establecimientos durante la tarde del sábado. La actividad comercial del centro de València ese día será, reconoció Catalá, muy distinta a la habitual.
Además, en las próximas horas se retirarán contenedores —especialmente los de vidrio—, papeleras y mobiliario urbano del centro de la ciudad, a petición de la Policía Nacional. La alcaldesa pidió disculpas a la ciudadanía por las molestias que pueda generar esa medida. Una incomodidad menor, sin duda, comparada con las imágenes de contenedores ardiendo que llegaron desde Barcelona.
La recomendación municipal se extiende de forma especial a los menores: los niños y jóvenes que tenían previsto disfrutar de la noche de Halloween en el centro de la ciudad deberían evitar la zona. Una festividad que miles de familias asocian al disfraz y la diversión inocente se convierte este año, al menos en el corazón de València, en un escenario que las propias autoridades piden no pisar. La ciudad confía en que la contundencia del operativo y la responsabilidad ciudadana sean suficientes para que el sábado no acabe siendo una nueva página negra en el mapa de los disturbios de Blocus.

