Tirar un mueble viejo en la acera, dejar que la mascota ensucie sin recogerlo o hacer sus necesidades en plena calle son hábitos que, a partir del 13 de octubre, pueden costar hasta 3.000 euros en València. El Ayuntamiento ha puesto en marcha una campaña de concienciación que marca el comienzo de un cuenta atrás para quienes ignoran las normas de limpieza urbana. Primero, el aviso. Después, la sanción.
Un periodo de gracia antes de las multas
Desde el 1 de octubre y hasta el 12 del mismo mes, agentes de la Policía Local recorren la ciudad para informar a la ciudadanía sobre las conductas recogidas en la nueva Ordenanza Municipal de Limpieza y Recogida de Residuos, que entró en vigor el pasado 15 de junio de 2026. La campaña, bautizada con el lema 'Una ciudad más limpia la hacemos todos', está coordinada entre la Delegación de Limpieza y Recogida de Residuos y la Delegación de Seguridad Ciudadana del consistorio valenciano. El 18 de septiembre, los policías de barrio ya recibieron una charla de formación específica para conocer en detalle el contenido de la norma.
El planteamiento es claro: nadie podrá alegar desconocimiento. Durante doce días, la Policía Local actúa como mensajera antes de convertirse en fiscalizadora. El día 13 de octubre, ese papel cambia y los agentes empezarán a extender boletines de denuncia.
"No se trata de multar sino que la campaña tiene preferentemente un contenido informador y sólo tras un periodo dirigido a la prevención se extenderán boletines de denuncia" - Jesús Carbonell, concejal delegado de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de València
¿Qué comportamientos están en el punto de mira?
Uno de los puntos clave de la nueva ordenanza es el endurecimiento de las sanciones económicas por acciones que deterioran la limpieza y el estado de los espacios públicos. Los actos incívicos sobre los que la campaña hace especial hincapié son:
- Abandono de enseres en la vía pública: sanción de hasta 3.000 euros.
- Realizar necesidades fisiológicas en la calle: hasta 3.000 euros.
- Depositar residuos fuera de los contenedores: entre 1.500 y 3.000 euros.
- No recoger los excrementos de las mascotas: hasta 1.500 euros.
Acciones tan habituales como arrojar colillas, chicles, cáscaras o papeles fuera de las papeleras también serán sancionadas, con multas que podrán alcanzar los 1.500 euros. La norma, en definitiva, pone precio a lo que muchos consideraban una pequeña transgresión sin consecuencias.
La nueva ordenanza, fruto de una demanda social
El Ayuntamiento de Valencia ha dado luz verde a la actualización de la ordenanza municipal de limpieza urbana y recogida de residuos, una norma que llevaba años sin revisarse y que ahora se adapta a la legislación autonómica y estatal vigente. La revisión busca ajustarse a la legislación autonómica y estatal vigente en materia de residuos, al tiempo que refuerza el sistema sancionador para asegurar el cumplimiento de las normas de limpieza y tratamiento de desechos.
La alcaldesa María José Catalá ya había anticipado este endurecimiento normativo en el Debate sobre el Estado de la ciudad. "El aseo urbano es prioritario para este gobierno", había subrayado la responsable municipal, remarcando que "para que la ciudad esté limpia no podemos pasar ni una a los incívicos".
"Esta campaña es necesaria porque la nueva ordenanza contempla sanciones más elevadas para determinadas conductas incívicas que ensucian nuestras calles" - Carlos Mundina, concejal delegado de Limpieza y Recogida de Residuos del Ayuntamiento de València
Muebles y enseres: una alternativa gratuita a la multa
El Ayuntamiento recuerda que el abandono de muebles y enseres en la calle no es solo un delito cívico, sino también una conducta completamente evitable: el consistorio ofrece un servicio de recogida gratuita a domicilio. Los ciudadanos pueden solicitarlo llamando al 010 o a través de la web y la aplicación municipal. La campaña llega además a través de mupis y carteles informativos en el mobiliario urbano, para que el mensaje alcance a la mayor cantidad posible de personas.
El concejal Carlos Mundina ha subrayado que el presupuesto destinado a las labores de limpieza se ha incrementado un 11% durante este mandato, una inversión que, según el edil, debe ir acompañada de un compromiso ciudadano. Con esta nueva ordenanza, Valencia refuerza su política de limpieza pública y apuesta por mejorar el reciclaje y endurecer su postura frente al incivismo urbano, aunque el verdadero reto será trasladar la normativa a una mejora visible en las calles. Una cosa es aprobar la norma. Otra, muy distinta, es cambiar la costumbre.


