València cierra colegios en zonas de riesgo ante la llegada de la DANA 'Adam': qué centros afecta y qué medidas ha activado la ciudad

El Ayuntamiento suspende la actividad lectiva el lunes 19 en colegios de zonas inundables y pedanías golpeadas por la DANA de 2024.

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La memoria de lo ocurrido el 29 de octubre de 2024 sigue muy presente en València. Aquella jornada, la ciudad y su entorno sufrieron un evento de lluvias torrenciales sin precedentes, alcanzando un récord histórico de 771 mm en Turís. Dos años después, la llegada de una nueva DANA —bautizada como 'Adam' por los servicios meteorológicos— ha vuelto a poner en pie de guerra a las autoridades locales. El Ayuntamiento de València ha decidido cerrar este lunes 19 de octubre los centros educativos ubicados en zonas inundables y en las pedanías afectadas por aquella catástrofe, una decisión que llega tras una reunión de seguimiento celebrada en la noche del domingo y que refleja, más que ninguna otra cosa, que la ciudad ha aprendido a anticiparse.

Una alerta naranja que no da tregua

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) confirmó la llegada de la DANA de gran impacto 'Adam', la primera del otoño de 2026, que afecta a la Comunitat Valenciana desde el sábado 17 hasta el lunes 19 de octubre. Las lluvias pueden dejar acumulados de sesenta litros en una hora y de trescientos en un día. Con ese escenario sobre la mesa, el Ayuntamiento no esperó a ver el cielo encapotarse: activó la alerta naranja desde el domingo y tomó decisiones que afectan a decenas de miles de valencianos.

Para el lunes 19 de octubre, AEMET mantiene la alerta naranja en el interior y el litoral sur de Valencia y el norte de Alicante ante el riesgo de lluvias torrenciales y persistentes. La alerta en el Litoral Norte se prolonga como mínimo hasta las 10 horas del lunes, y es precisamente ese margen de incertidumbre el que ha pesado en la balanza para tomar medidas preventivas.

Los centros que cierran y los que quedan en un limbo

La decisión municipal no es uniforme para toda la ciudad, sino que establece distintos niveles de respuesta según la exposición de cada zona. Los centros ubicados en las pedanías más castigadas por la DANA de 2024 suspenden toda actividad lectiva. La lista es larga y abarca colegios públicos y privados, institutos, escuelas de música, centros de Formación Profesional y centros de educación especial:

  • Centro Privado Nuestra Señora del Rosario-Trinitarias (Castellar-Oliveral)
  • CEIP Forn d'Alcedo
  • CEIP Padre Manjón (La Torre)
  • Escola Privada de Música Santa Cecilia Castellar-Oliveral
  • Escola Privada de Música C. Instr. Musical Castellar-Oliveral
  • IES Ravatxol (Castellar-Oliveral)
  • CEIP Castellar-Oliveral
  • Centre Priv. Ed. Inf. 1er. Cicle Sambori (La Torre)
  • Centre Privat FP CFFolgado (Faitanar)
  • CEE Pub. Rosa Llácer (Castellar-Oliveral)
  • Centre Priv. Ed. Inf. 1er. Cicle Formiguetes (Castellar-Oliveral)
  • Escola Privada de Música Sedajazz (La Torre)

A estos se suman los centros en zonas inundables del resto de la ciudad, entre ellos el CEIP Camí de l'Horta (Benimàmet-Beniferri), el CEIP José Senent (Massarrojos), el IES Isabel de Villena, el CEIP Blasco Ibáñez y varias escuelas de música y centros de la Universidad Popular. También cierran los centros ocupacionales de estas zonas. En total, son decenas de instalaciones educativas y comunitarias las que suspenden su actividad, en una decisión que toca de lleno la rutina de miles de familias.

Hay un tercer escenario: las pedanías de El Saler y Pinedo, donde los centros —entre ellos el CEIP Luis Santangel, el IES El Saler, el CEIP Pinedo y la Escuela Infantil Municipal Pinedo— permanecerán abiertos pero sin actividad lectiva. Abiertos, pero vacíos de clases. Una distinción sutil que tiene más lógica logística que pedagógica: el edificio como refugio potencial, no como aula.

Para el resto de colegios de la ciudad, la jornada será habitual, aunque con una instrucción clara: ninguna actividad en patios ni al aire libre mientras dure la alerta naranja. Los recreos, suspendidos. Los patios, desiertos.

Una ciudad en modo preventivo: todo lo que se cierra

Las medidas no se limitan al ámbito educativo. Desde el domingo, el Ayuntamiento activó un protocolo amplio que convierte a València, durante estas horas, en una ciudad que se recoge sobre sí misma. El Jardín del Turia, los parques y jardines, los cementerios, las Torres de Serrano y de Quart, el Museo Paleontológic y la Casa Forestal de la Devesa de l'Albufera permanecen cerrados. Los túneles de la ciudad se cerrarán en el momento en que comience el episodio de lluvias intensas. Los mercados extraordinarios quedan suspendidos y las autorizaciones para eventos al aire libre, anuladas de forma automática al activarse el aviso naranja.

El dispositivo de seguridad también se ha reforzado: Policía Local, Bomberos y Protección Civil incrementan su plantilla. Los agentes monitorizarán los barrancos y extremarán la vigilancia en las pedanías. Se abren tres CAES —los de Santa Cruz de Tenerife, Benimaclet y el CAES de Emergencias Climáticas del Carmen— reforzados con Jubiocio para atender a personas sin techo.

La acampada de la plaza del Ayuntamiento, en el foco

Uno de los puntos más delicados de la jornada tiene nombre y lugar concretos: la plaza del Ayuntamiento. La Policía Local se ha dirigido a las personas acampadas en ese espacio para advertirles del riesgo que supone mantener la acampada ante un episodio de fuertes lluvias y vientos. El Ayuntamiento ha dejado claro que, al no estar autorizada la acampada, quienes permanezcan en el lugar lo harán bajo su propia responsabilidad. No es una expulsión, sino una advertencia formal que traslada el peso de la decisión a los propios afectados.

¿Cuándo vuelve la normalidad?

La respuesta depende del cielo. Si la alerta naranja cede y pasa a amarilla durante la mañana del lunes, los centros de mayores, la Universidad Popular y las escuelas de música con actividad por la tarde podrían retomar las clases con normalidad. Lo mismo ocurriría con el resto de servicios e instalaciones municipales. El Ayuntamiento seguirá la evolución de las alertas en coordinación con la Generalitat Valenciana y AEMET, y actualizará las medidas en función de las previsiones.

Mientras tanto, las autoridades insisten en los consejos de siempre, que en València ya saben demasiado bien lo que significa ignorarlos: aunque la configuración atmosférica corresponde a una DANA tradicional, el cambio climático amplifica su virulencia, impulsada en buena medida por la temperatura anormalmente cálida del mar Mediterráneo, resultado de una tendencia de calentamiento sostenido. Evitar desplazamientos no esenciales, alejarse de ríos, barrancos y ramblas, no bajar a sótanos ni garajes, y subir a zonas altas si hay inundación. Preparar un kit de emergencia y seguir los canales oficiales. Una ciudad que, dos años después de su mayor tragedia reciente, ha aprendido que prevenir no es alarmismo: es memoria.