No es una advertencia menor. Este miércoles 19 de agosto, València afronta una de las jornadas más peligrosas del verano, con una alerta roja por calor extremo decretada por la Generalitat Valenciana y respaldada por la AEMET, que prevé temperaturas máximas de hasta 44 grados en el litoral. Para hacerle frente, el Ayuntamiento de la ciudad convocó este martes su Comité de Coordinación Operativa Local —el Cecopal— y acordó un paquete de medidas que transforma, al menos durante un día, la vida cotidiana de la ciudad.
La reunión, presidida por la alcaldesa María José Catalá y con la participación de concejales, Policía Local y Bomberos, puso sobre la mesa una realidad incómoda: cuando el termómetro amenaza con superar los 40 grados, la ciudad no puede funcionar con normalidad. El viento de poniente, ese flujo de aire cálido y seco que llega desde el interior peninsular, suele disparar los termómetros en el litoral de la Comunitat Valenciana, especialmente en las horas centrales del día , convirtiendo la brisa del Mediterráneo en un recuerdo lejano.
Una ciudad en pausa forzada
Las medidas adoptadas van mucho más allá de un simple aviso. Torres de Serranos y Torres de Quart, dos de los monumentos más visitados de la ciudad, permanecerán cerradas. Lo mismo ocurrirá con los cementerios municipales, el Casal d'Esplai y el Parque Gulliver, que bajará la persiana a partir de las 13:00 horas. Los mercadillos extraordinarios del Grao, Benimàmet, Avenida del Cid y el Paseo Marítimo quedan también suspendidos. Son espacios que, en condiciones normales, reúnen a cientos de personas. Este miércoles, mejor que no.
En el capítulo deportivo, la Fundación Deportiva Municipal suspende todas sus actividades al aire libre, incluidas las clases programadas en la playa. Una decisión que afecta a bañistas y deportistas habituales, pero que resulta difícilmente cuestionable cuando los socorristas y el propio personal de las instalaciones deben velar por la seguridad de los usuarios. Las piscinas municipales, eso sí, amplían su horario y permanecerán abiertas hasta las 21:00 horas, aunque se recomienda buscar la sombra y evitar la exposición prolongada al sol.
La Devesa, cerrada; los cañones de El Saler, en marcha
Una de las medidas más llamativas afecta al espacio natural de La Devesa, pulmón verde de la ciudad: quedará completamente cerrada hasta el viernes 21 de agosto, con prohibición de circulación y de cualquier tipo de actividad. No es solo una cuestión de confort. La situación afectará de forma más intensa a las zonas costeras, donde el viento de poniente persistente favorecerá un ambiente muy cálido y seco , lo que eleva considerablemente el riesgo de incendio forestal. Por eso, como medida preventiva, se activará el Sistema SideInfo de los cañones en El Saler.
Los parques y jardines de la ciudad se mantienen abiertos, aunque condicionados a las rachas de viento de poniente que puedan registrarse a lo largo del día. Una apertura vigilada, en definitiva, que puede cambiar en función de cómo evolucione la jornada.
Los más vulnerables, en el centro del protocolo
La delegación de Servicios Sociales ha activado la alerta para todos sus usuarios: Centros de Día de Mayores, personas atendidas por Teleasistencia, el servicio Menjar a Casa, la Fundación Alanna y los Centros Municipales de Servicios Sociales, entre otros colectivos. Las autoridades aconsejan evitar la exposición directa al sol durante las horas centrales del día, beber agua con frecuencia y evitar actividades físicas intensas al aire libre, y se recomienda extremar la vigilancia sobre personas mayores, niños y otros colectivos especialmente vulnerables frente a las altas temperaturas.
Para atender a quienes no tienen acceso a un hogar climatizado, permanecen abiertos los Centros de Atención de Emergencias Sociales (CAES) de Santa Cruz de Tenerife, Benimaclet y el CAES de Emergencias Climáticas de El Carmen. Los refugios climáticos de la ciudad también abrirán sus puertas, distribuidos por distintos barrios para que nadie tenga que soportar el calor extremo sin un lugar al que acudir.
También para en la calle
El calor no respeta ni a los trabajadores de la vía pública. Los operarios de limpieza de las contratas municipales paralizarán su jornada a las 12:00 horas, y solo continuarán en servicio los camiones y furgonetas de recogida. Las obras de asfaltado de Colón y los trabajos en curso en Pérez Galdós y Giorgeta quedan igualmente suspendidos. Maquinaria parada, asfalto en espera y calles un poco más silenciosas de lo habitual: hasta el pavimento agradece un respiro.
Qué hacer si el calor aprieta
El Ayuntamiento recuerda a la ciudadanía que evite desplazamientos innecesarios, se hidrate con frecuencia —aprovechando las fuentes PUSDAR distribuidas por la ciudad— y utilice ropa ligera, gorra o sombrero y protección solar. Nunca hay que dejar a personas ni animales en el interior de vehículos estacionados, una advertencia que, aunque parezca obvia, salva vidas cada verano. Y ante cualquier síntoma compatible con un golpe de calor, la respuesta es inmediata: llamar al 112.
Este tipo de episodios de calor extremo incrementa el riesgo de golpes de calor y complica el descanso nocturno, sobre todo en áreas urbanas. València lo sabe bien, y esta vez ha preferido no improvisar. La ciudad que sabe celebrar como ninguna también sabe, cuando hace falta, echarse un poco hacia atrás y proteger a los suyos.


