Valencia adjudica por 83.000 euros el tejido más secreto de las Fallas: el espolín artesanal de sus falleras mayores de 2027 y 2028

El Ayuntamiento de València encarga los espolines de las falleras mayores de 2027 y 2028 a dos talleres artesanos por más de 83.000 euros en total.

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Espolín
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Hay un secreto que se repite cada octubre en Valencia y que el gran público nunca llega a conocer del todo: el color del espolín de la fallera mayor. El Ayuntamiento de València ha adjudicado ya el contrato para la elaboración artesanal de los tejidos de seda que lucirán las falleras mayores e infantiles de los ejercicios 2027 y 2028, en un proceso de licitación que ha recaído sobre dos de los talleres con mayor tradición sedera de la Comunitat Valenciana: Compañía Valenciana de la Seda SL y Vives y Marí SL.

Dos talleres, dos lotes y más de 83.000 euros

La corporación municipal abrió la convocatoria de contratación el pasado mes de mayo, articulada en dos lotes con un valor conjunto de 94.380 euros. Tras el proceso de valoración de propuestas, el lote 1 —correspondiente a los espolines de las falleras mayores— fue adjudicado a Compañía Valenciana de la Seda SL por 39.809 euros, IVA incluido, frente a un presupuesto inicial de 49.005 euros. El lote 2, destinado a las falleras mayores infantiles, recayó en Vives y Marí SL por un importe de 43.257,50 euros, también con IVA incluido, frente a los 45.375 euros previstos inicialmente. En ambos casos, las empresas adjudicatarias lograron ajustar sus ofertas por debajo del techo presupuestario fijado por el consistorio.

En València quedan solamente tres tejedores artesanos de espolín que siguen utilizando los métodos tradicionales y telares de madera para crear estas auténticas obras de arte: Compañía Valenciana de la Seda, Vives y Marí y Espolines de Garín. Que dos de los tres únicos talleres capaces de acometer este trabajo se hayan repartido el encargo municipal habla por sí solo de la exclusividad del producto y de lo reducido de un gremio que sostiene una tradición de siglos.

Un tejido que no admite máquinas

El espolín es un tejido brocado que se confecciona de manera artesanal, utilizando telares manuales. Este tipo de seda está cargado de simbolismo, ya que está relacionado directamente con la antigua tradición de la producción de seda valenciana, que fue uno de los principales motores económicos de la región durante siglos. No es una pieza que pueda reproducirse en serie ni acelerarse con maquinaria moderna. El espolín es una prenda que requiere semanas, e incluso meses, de trabajo debido a la complejidad de su confección.

El pliego de condiciones del contrato es taxativo en este punto: los espolines deben ser elaborados con los medios usados tradicionalmente por la artesanía valenciana desde los siglos XVIII y XIX, sin ningún mecanismo accionado por otra energía que el esfuerzo y la pericia artesanal del tejedor o tejedora. Para verificar que los talleres cumplen este requisito, el Ayuntamiento exigió a los solicitantes un certificado expedido por la Asociación de Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana (ATEVAL) que acredite que sus telares reúnen las características artesanales requeridas.

Gracias al arraigo de la indumentaria por el gran lucimiento que las fallas propician, Valencia es la única ciudad de España donde se mantiene la artesanía sedera en telares manuales. Un dato que convierte cada espolín en algo más que una tela: en un acto de resistencia cultural.

La precisión técnica detrás de cada metro de seda

Lejos de ser un encargo vago, el contrato detalla con milimétrica precisión las características de cada tejido. Los espolines de las falleras mayores deberán realizarse con una máquina de 400 agujas y en simetría de espejo, con 6.848 hilos de seda natural 20/22 y 3 cabos en un ancho de 54 centímetros. Se exigen 18 pasadas por centímetro al raso, más 84 pasadas en los matices. El espolín de la Fallera Mayor incorpora 33 tonalidades distintas, mientras que el de la Fallera Mayor Infantil alcanza los 36 colores. Una paleta cromática que ya de por sí convierte cada pieza en una obra singular.

Para las falleras mayores infantiles, las condiciones varían: el tejido deberá elaborarse con una máquina de 800 agujas, necesarias para lograr un dibujo asimétrico y sin repetición en el ancho de la tela. Los hilos de urdimbre requeridos son 6.594 hilos de seda natural 20/22 y 3 cabos en el mismo ancho de 54 centímetros. En cuanto a las medidas finales de cada espolín, los de las falleras mayores deberán tener 13,50 metros de tela, y los de las infantiles, 12,50 metros por año. Cada traje requiere además un corpiño de manga larga, para el que se precisan 3,50 metros de tela lisa de seda artesanal del mismo color que el espolín.

El secreto mejor guardado del calendario fallero

La tradición manda que cada fallera mayor e infantil de València elija los colores de su propio espolín tras su nombramiento, que se produce cada mes de octubre. Esa elección es, como ha subrayado el concejal de Fallas y presidente de la Junta Central Fallera, Santiago Ballester, uno de los momentos más íntimos y esperados de cada reinado.

"Uno de los secretos mejor guardados de cada reinado de las falleras mayores de València es el del color de su espolín" - Santiago Ballester, concejal de Fallas y presidente de la Junta Central Fallera del Ayuntamiento de València

Las telas encargadas deberán entregarse antes del 30 de noviembre de cada año, con suficiente antelación para que los modistas puedan confeccionar los trajes que estrenarán las falleras mayores en las ceremonias de exaltación. Desde el año 2001, las falleras mayores de València lucen un espolín oficial de carácter exclusivo. Su dibujo es propiedad del Ayuntamiento de València y está reservado para que lo utilicen únicamente las máximas representantes de las Fallas. Las características técnicas responden a los criterios que se fijaron hace más de 25 años, cuando el Ayuntamiento de València decidió encargar cada año la elaboración del tejido que lucirían las falleras mayores de València. Desde entonces, este proceso se ha consolidado como una de las tradiciones más delicadas y cuidadas del calendario fallero.

El espolín es "una pieza de artesanía excepcional cuya elaboración puede requerir hasta tres meses de trabajo". Su precio, que parte de los 15.000 euros, depende en gran medida de la complejidad del dibujo, del número de cartones y pasadas necesarias en el telar, así como de los metales y tipos de hilo empleados. Detrás de cada traje de fallera mayor hay, en definitiva, muchos más meses de trabajo de lo que el público intuye cuando contempla el resultado en las fotografías de la exaltación. El espolín no es solo una tela: es el hilo que une la Valencia del siglo XVIII con la de hoy.