Buscar aparcamiento en una ciudad es, para muchos conductores, uno de esos pequeños calvarios cotidianos que se repiten día tras día. En València, el Palacio de Congresos acoge desde este mes de julio una prueba que aspira a cambiar esa experiencia: siete sensores inteligentes instalados en su aparcamiento exterior monitorizan en tiempo real la disponibilidad de cada plaza, con el objetivo de optimizar la gestión del espacio y reducir la congestión del tráfico en el entorno.
Flash Park lleva la inteligencia artificial al asfalto
El proyecto piloto se llama Flash Park y es la empresa homónima quien lo está testando en el aparcamiento en superficie del recinto. La solución se apoya en dispositivos propios —los Flash Park Point v1— que combinan sensores inteligentes con tecnología bluetooth y NarrowBand-IoT para detectar si una plaza está ocupada o libre y transmitir esa información al instante. No hace falta una gran obra ni tirar cables por todo el pavimento: cada dispositivo requiere únicamente dos perforaciones para quedar fijado al suelo, lo que convierte la instalación en un proceso rápido y poco invasivo.
De los siete dispositivos instalados, cinco se dedican a monitorizar la disponibilidad general de las plazas del aparcamiento exterior. Los otros dos tienen una función más específica: incorporan un sistema de verificación por bluetooth para comprobar que las plazas reservadas —por ejemplo, para personas con movilidad reducida u otros colectivos autorizados— son utilizadas exclusivamente por los vehículos que tienen derecho a hacerlo. Y todo ello sin recopilar ningún dato personal de los usuarios.
Los sensores funcionan de forma autónoma gracias a una batería integrada que, además, puede recargarse mediante paneles solares incorporados en los propios equipos. Una ventaja que, más allá del ahorro energético, prolonga significativamente la vida útil de los dispositivos y refuerza el enfoque sostenible del proyecto.
Un panel de control para tomar decisiones basadas en datos
El personal del Palacio de Congresos tendrá acceso a un panel de control desarrollado por Flash Park desde el que podrá consultar en tiempo real el estado de cada plaza e identificar posibles usos indebidos de los espacios reservados. A esto se suma que la empresa facilitará informes periódicos sobre la ocupación y rotación del aparcamiento, una fuente de información que puede resultar clave para planificar mejor la movilidad en el entorno del recinto.
La prueba piloto no busca solo que el sistema funcione en un laboratorio, sino validar su fiabilidad y precisión en condiciones de uso diario, con conductores reales, en un espacio público real. Si los resultados son positivos, la tecnología podría aplicarse en otros entornos urbanos de la ciudad.
"Este proyecto demuestra cómo la tecnología puede ayudarnos a optimizar el uso de un recurso tan limitado como el espacio destinado al aparcamiento" - Paula Llobet, concejala de Innovación del Ayuntamiento de València
El Sandbox Urbano, el laboratorio que convierte la ciudad en campo de pruebas
Flash Park llega al Palacio de Congresos a través del Sandbox Urbano de València, un instrumento de colaboración público-privada puesto en marcha en septiembre de 2024 que ofrece infraestructuras, espacios y recursos municipales para que empresas, startups y centros de investigación puedan validar sus innovaciones en condiciones reales. València es una de las primeras ciudades europeas que ofrece un Sandbox de escala urbana con más de 100 recursos municipales —edificios públicos, instalaciones urbanas o eventos con un alto número de participantes— en el que se pueden testar las soluciones más innovadoras.
El programa ha crecido con rapidez. Más de 30 proyectos de innovación ya han usado la ciudad como laboratorio para validar y mejorar su funcionamiento. Y el reconocimiento no ha tardado en llegar: el Sandbox Urbano de València fue distinguido recientemente con el Premio Becsa al Mejor Proyecto para la Resiliencia Urbana y el Fomento de Soluciones Sostenibles en el I Congreso de Innovación en Construcción, Edificación, Infraestructuras y Concesiones celebrado en Santander.
Entre las ventajas que ofrece el marco del Sandbox a las empresas participantes destaca su agilidad administrativa: los procesos prometen reducir plazos a menos de tres meses y bonificaciones del 100% en tasas de ocupación pública. En otras palabras, las empresas pueden probar sus tecnologías en la ciudad sin los costes y los tiempos muertos que habitualmente lastra la burocracia.
"El Sandbox Urbano convierte València en un laboratorio de innovación abierta donde las empresas pueden validar soluciones tecnológicas con un impacto real sobre la ciudad antes de su posible implantación" - Paula Llobet, concejala de Innovación del Ayuntamiento de València
Lo que está ocurriendo en el aparcamiento del Palacio de Congresos es, en el fondo, un reflejo de algo más amplio: la apuesta de València por convertir sus propias calles e infraestructuras en el mejor banco de pruebas posible. El Sandbox Urbano permite a empresas, startups, centros tecnológicos y entidades innovadoras testar sus soluciones en condiciones reales, utilizando recursos urbanos y espacios de la ciudad para validar tecnologías y modelos de negocio antes de su implantación a gran escala. Si siete pequeños sensores en un aparcamiento pueden mejorar la movilidad de una ciudad entera, la pregunta ya no es si vale la pena probarlo, sino cuántos más están por llegar.


