El mayor centro comercial de Valencia da un paso definitivo: así será el proyecto de 500 millones

Infinity ya ha iniciado sus primeras obras en Turianova y se prepara para convertirse en uno de los mayores complejos comerciales y de ocio de España.

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Simulación del centro comercial Infinity Valencia. Imagen: AQ Acentor
Simulación del centro comercial Infinity Valencia. Imagen: AQ Acentor
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Durante años fue uno de esos proyectos que aparecían una y otra vez en titulares sin llegar a materializarse. Sin embargo, Infinity ha dejado atrás esa fase. El futuro centro comercial de Turianova ya ha comenzado los primeros trabajos sobre el terreno y entra en una etapa decisiva que acerca, por fin, su construcción definitiva.

El complejo, impulsado ahora por el empresario Tomás Olivo tras adquirir el proyecto a AQ Acentor, aspira a convertirse en el mayor centro comercial de la ciudad de Valencia y en uno de los desarrollos comerciales más ambiciosos del país. Si se cumplen los plazos anunciados, sus puertas abrirán en 2028 después de una inversión que rondará los 500 millones de euros.

Pero Infinity no pretende competir únicamente por tamaño. Sus promotores quieren convertirlo en un destino donde comprar sea solo una parte de la experiencia, con una oferta que combinará comercio, restauración, ocio, deporte y alojamiento en un mismo espacio.

Las máquinas ya trabajan en la parcela de Turianova

Después de meses de preparativos, los primeros movimientos de tierras y trabajos de excavación ya son visibles en la parcela situada junto al Hospital La Fe, entre las autovías V-30 y V-31. Es la señal más clara de que el proyecto ha dejado de ser únicamente una recreación para comenzar a tomar forma sobre el terreno.

Las obras arrancan tras un largo proceso administrativo y después del cambio de propiedad registrado el pasado año, cuando Tomás Olivo incorporó Infinity a General de Galerías Comerciales. Aquella operación permitió desbloquear definitivamente una actuación que ya disponía de las principales licencias necesarias para iniciar la construcción.

El calendario previsto contempla alrededor de dos años de obras. Si no se producen retrasos significativos, el complejo estará terminado en 2028, momento en el que Valencia estrenará uno de los mayores espacios comerciales construidos dentro del entorno urbano de una gran ciudad europea.

La elección de Turianova tampoco es casual. Se trata de uno de los barrios con mayor potencial de crecimiento de la capital y donde todavía quedan numerosos desarrollos residenciales pendientes. Infinity está llamado a convertirse en uno de los motores de esa expansión.

Así será Infinity: más de 240 tiendas y un concepto diferente

Los datos conocidos hasta ahora permiten hacerse una idea de la magnitud del proyecto. Infinity contará con unos 92.000 metros cuadrados de superficie comercial y más de 220-240 establecimientos, dependiendo de la configuración definitiva del complejo. A ello se sumará una amplia oferta gastronómica, zonas de descanso y un aparcamiento con capacidad para alrededor de 4.000 vehículos.

Sin embargo, el verdadero elemento diferenciador será su apuesta por el ocio experiencial. El diseño incorpora espacios poco habituales en los centros comerciales tradicionales, entre ellos una piscina de olas, un beach club urbano, rocódromo, instalaciones para deportes indoor, realidad virtual, escape rooms y áreas dirigidas al público aficionado a la tecnología y los videojuegos.

A todo ello se añadirá un hotel integrado en el propio complejo, así como suelo reservado para otros usos terciarios que podrán destinarse a oficinas o nuevos servicios, configurando un espacio que aspira a mantenerse activo durante buena parte del día y no únicamente en horario comercial.

Una inversión de 500 millones con miles de empleos previstos

Más allá de su impacto comercial, Infinity destaca por la dimensión económica del proyecto. La inversión anunciada ronda los 500 millones de euros, una de las mayores actuaciones privadas previstas actualmente en Valencia. Según las previsiones difundidas por sus promotores, la construcción y posterior funcionamiento del complejo permitirán generar alrededor de 6.000 empleos directos y unos 3.000 indirectos, aunque estas cifras corresponden a estimaciones iniciales y dependerán del desarrollo definitivo del proyecto.

El impacto también se dejará sentir en sectores como la construcción, la hostelería, el transporte o la logística. Un centro de estas dimensiones necesita una compleja red de proveedores y servicios que trasciende la propia actividad comercial.

Además, la ubicación estratégica junto a grandes accesos viarios busca ampliar su área de influencia mucho más allá de Valencia, atrayendo visitantes del conjunto de la Comunitat Valenciana e incluso de provincias limítrofes.

¿En qué se diferenciará de Bonaire o El Saler?

La comparación con otros grandes centros comerciales resulta inevitable. Infinity llegará a un mercado donde ya operan complejos muy consolidados, pero su estrategia pretende alejarse del modelo tradicional basado casi exclusivamente en las compras. El objetivo es que el visitante permanezca durante varias horas gracias a una combinación de restauración, ocio y actividades familiares.

Este cambio responde también a la evolución del propio sector. Con el crecimiento del comercio electrónico, los grandes operadores buscan ofrecer experiencias difíciles de reproducir desde casa. Por eso, cada vez cobran mayor protagonismo los espacios de entretenimiento, la gastronomía o los eventos.

En ese contexto, Infinity quiere posicionarse como un destino de ocio metropolitano y no solo como un lugar para adquirir productos. Esa será una de las claves que determinarán su éxito cuando abra sus puertas.

Lo próximo: confirmar marcas y seguir el avance de las obras

Aunque las máquinas ya han comenzado a trabajar, todavía quedan muchas incógnitas por despejar. Uno de los aspectos que más interés despierta entre los futuros visitantes es conocer qué grandes marcas estarán presentes en Infinity. Por el momento, los promotores no han hecho pública una relación definitiva de operadores, por lo que habrá que esperar a medida que avance la comercialización de los espacios.

También será importante comprobar si el calendario previsto se cumple. La construcción de un complejo de estas dimensiones exige una planificación muy precisa y cualquier modificación podría afectar a la fecha estimada de apertura.

Lo que sí parece claro es que Infinity ha dejado de ser un proyecto sobre el papel. Tras años de anuncios, cambios de propiedad y trámites administrativos, Valencia ya puede ver las primeras señales visibles de una actuación que promete cambiar el mapa comercial de la ciudad. Si los plazos se mantienen, 2028 marcará el inicio de una nueva etapa para Turianova y para uno de los desarrollos privados más ambiciosos que se recuerdan en la capital valenciana.