Con el calor apretando y el termómetro disparado, pocas tentaciones superan la de meter los pies en una fuente. Pero las fuentes del Parc Central de Valencia no son una opción de refresco improvisado: están cerradas, y no por avería. Entre el 29 de junio y el 10 de julio, las fuentes Panderola y Canals permanecen fuera de servicio mientras los técnicos municipales llevan a cabo las labores de limpieza e higienización propias del mantenimiento estival.
Un parque nacido del agua, con el agua como protagonista
El Parc Central no es un jardín cualquiera. Inaugurado parcialmente en diciembre de 2018, nació tras el largo empeño de la ciudad de València por recuperar los terrenos que las vías del tren habían usurpado durante décadas al centro y al sur de la ciudad, uniendo barrios históricamente separados. El parque fue diseñado por la paisajista Kathryn Gustafson tras ganar un concurso internacional al que se presentaron 36 propuestas de ocho países. Y dentro de esa visión, el agua ocupa un papel central: casi seis mil metros cuadrados de láminas de agua recorren el parque, incluyendo la espectacular fuente Panderola, con sus 135 surtidores dotados de focos LED que permiten realizar innumerables juegos de agua y color.
Ese protagonismo del agua tiene, sin embargo, un precio: exige cuidado constante. Y en verano, ese cuidado se intensifica.
Mantenimiento mensual en los meses de más calor
No se trata de una intervención puntual ni de una incidencia inesperada. El Ayuntamiento de Valencia realiza estas paradas de forma programada siguiendo las indicaciones del Servicio de Sanidad municipal y de la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana. Durante la época estival, el acondicionamiento de las fuentes se produce de manera mensual y se controlan los microorganismos patógenos, según marca la legislación vigente, incluso cuando las analíticas no han detectado su presencia. La prevención, en este caso, no espera a que el problema aparezca.
Es una lógica similar a la que rige el mantenimiento de piscinas públicas o depósitos de agua potable: el calor acelera la proliferación bacteriana, y los espacios de agua estancada o en circulación cerrada pueden convertirse en focos de riesgo si no se tratan con regularidad. Las fuentes ornamentales no son una excepción.
Prohibido bañarse: lo dice la ordenanza, no solo el sentido común
Aprovechando el aviso de cierre temporal, el Ayuntamiento de Valencia recuerda algo que quizá no todo el mundo conoce: meterse en una fuente pública no solo está mal visto, está expresamente prohibido por dos normativas municipales. El artículo 35 de la Ordenanza Municipal de Parques y Jardines y el artículo 55.7.5.6 de la Ordenanza de Abastecimiento de Aguas prohíben el baño en las fuentes ornamentales y bebederos de la ciudad.
Pero la prohibición no se limita a los baños. La normativa también veta utilizar el agua de estas instalaciones para lavar ropa o vehículos, así como para el aseo de personas o animales. El objetivo es preservar el buen estado de estos elementos del patrimonio urbano, garantizar su correcto funcionamiento y mantener las condiciones de higiene y salubridad para todos los usuarios.
"El cuidado de los jardines y de las fuentes es una responsabilidad compartida que permite conservar estos espacios en las mejores condiciones" - Mónica Gil, concejala de Parques y Jardines del Ayuntamiento de València
La edil también ha pedido la colaboración ciudadana para el buen mantenimiento de las fuentes mientras el consistorio continúa velando por la seguridad y la salud de quienes los visitan. Una petición razonable para un espacio que, desde su apertura, se ha convertido rápidamente en punto de encuentro para residentes y turistas, consolidándose como uno de los lugares más atractivos de Valencia. Cuidarlo entre todos no es solo una obligación legal: es también una forma de garantizar que siga siendo ese lugar al que merece la pena volver.


