Una joven con la ropa salpicada de barro, un barreño en una mano y una escoba en la otra. Esa imagen recorrió las redes sociales, llenó carteles y acabó convertida en un mural de 16 metros en la fachada de La Rambleta de València. Ahora, casi dos años después de la tragedia, esa misma figura está a punto de hacerse eterna en bronce. El monumento en homenaje a los miles de voluntarios de la DANA avanza a buen ritmo y tiene una cita marcada en rojo: el 29 de octubre de 2026, segundo aniversario de la catástrofe.
Del mural a la escultura: una imagen que no quiso ser olvidada
Todo empezó con un dibujo. El ilustrador valenciano Paco Roca, conocido internacionalmente por obras como Arrugas o El invierno del dibujante, creó junto al pintor Martín Forés una ilustración que resumía en una sola figura lo que había sido la mayor movilización ciudadana en la historia reciente de la Comunitat Valenciana. El resultado fue un mural monumental de 16 metros de alto por casi ocho de ancho, instalado en la fachada del Centro Cultural La Rambleta de València. El lugar elegido no era casual: La Rambleta no solo está cerca de las áreas más afectadas por las inundaciones, sino que también funcionó como el centro logístico del voluntariado, el punto neurálgico desde donde se organizaban las ayudas.
Aquella ilustración tuvo una vida propia que ninguno de sus autores podría haber anticipado del todo. Roca lo explica con la sencillez de quien ha visto cómo el arte trasciende su propio marco:
"La ilustración de la voluntaria en actitud positiva tuvo mucha repercusión, se hizo popular en redes y protagonizó carteles y murales. Por eso, cuando acepté el encargo del Ayuntamiento, elegí este dibujo, como homenaje a las víctimas de la DANA, a todo ese movimiento solidario y a los valores que representó" - Paco Roca, dibujante y autor del proyecto escultórico
La decisión de convertir ese mural en escultura no nació en un despacho municipal, sino de la propia ciudadanía. El Ayuntamiento de València encargó a Paco Roca el diseño, la producción y la instalación del monumento en reconocimiento a las personas voluntarias de la DANA, una iniciativa que la ciudadanía eligió en la última edición de los presupuestos participativos «VLC Participa» 2025/2026. Pocas veces el origen de un monumento público puede rastrearse tan directamente hasta la voluntad colectiva.
La Torre, el barrio que lo vio todo
La escultura reproducirá en bronce el mural de la voluntaria instalado en La Rambleta y se ubicará en La Torre, una de las pedanías más castigadas por las inundaciones del 29 de octubre de 2024. La elección del emplazamiento tiene una lógica que va más allá de la geografía: en los días posteriores a la DANA, el Ayuntamiento de València habilitó allí un punto de coordinación para las personas voluntarias. La plaza de la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia fue, durante aquellas semanas de caos y solidaridad, algo parecido a un cuartel general improvisado. Que el monumento se instale ahí no es solo un gesto simbólico: es devolver la memoria al lugar donde ocurrió.
La ciudad de Valencia contará con un monumento permanente para recordar la extraordinaria movilización ciudadana que siguió a la trágica DANA del 29 de octubre de 2024, que se cobró la vida de 230 personas. Una cifra que todavía pesa, y que convierte este homenaje en algo más que una obra pública: es también un acto de duelo colectivo.
El proceso: del boceto de arcilla al bronce a 1.100 grados
Transformar un mural en una escultura de bulto redondo no es un proceso sencillo. El encargo recayó en los escultores Ángel de Fabero y José Ramón Puchades, fundadores del estudio 5PUNTO1, con más de 25 años de trayectoria en proyectos de cerámica artística, bronce y alta decoración. El trabajo comenzó por lo más pequeño: una maqueta a escala reducida elaborada con materiales maleables como arcilla, cera o plastilina, para definir la composición y los volúmenes antes de dar el salto al tamaño definitivo.
Ese tamaño definitivo es de 2,20 metros de altura. Para sostener el peso del material a esa escala, los escultores construyeron un esqueleto rígido de hierro y madera sobre el que fueron añadiendo el material de modelado. El pasado 20 de julio, técnicos municipales del Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico visitaron el taller de 5PUNTO1 en Riba-roja de Túria y confirmaron que el modelado estaba completamente terminado. En esa misma reunión, a la que asistió el propio Paco Roca, se acordó la tonalidad definitiva de la pátina que se aplicará a la escultura.
Con el modelado concluido, la pieza ha viajado a Alcantarilla (Murcia) para iniciar su fundición en bronce. El proceso que viene es tan artesanal como complejo: obtención del molde negativo, reproducción de la figura en cera hueca de apenas unos milímetros de grosor, construcción de una cáscara cerámica refractaria capaz de soportar altas temperaturas, y finalmente la colada del bronce líquido a 1.100 °C. Después vendrá el desmoldado, el pulido y cincelado manual y, como paso final, la aplicación de la pátina química al fuego. Ese acabado no es solo estético: también protegerá la escultura de la oxidación ambiental y le dará sus tonalidades definitivas.
Solidaridad que merece no olvidarse
Detrás de esta escultura hay un dato que Paco Roca convierte en el verdadero argumento del monumento. En sus propias palabras:
"Si algo hubo de positivo en aquel desastre fue sin duda el movimiento solidario que se dio de forma espontánea y que tanto ayudó a los afectados en uno de los peores momentos de la historia de la Comunitat Valenciana. Quise que ese movimiento ciudadano no quedara en el olvido y realicé esa ilustración" - Paco Roca, dibujante y autor del proyecto escultórico
El Ayuntamiento encargó a Paco Roca el diseño de una escultura que rendirá homenaje a los miles de voluntarios que participaron en las labores de limpieza y ayuda en las pedanías afectadas por las inundaciones y en otros municipios del área metropolitana. El consistorio justifica que el encargo recaiga directamente sobre Paco Roca al tratarse de una obra derivada de una creación artística ya existente y protegida por derechos de autor. El presupuesto total del proyecto es de 50.600 euros, IVA incluido, con un plazo de ejecución de tres meses desde la adjudicación del contrato, firmada el 1 de julio.
Cuando llegue el 29 de octubre, aquella joven de barro que un día llenó las pantallas de toda España estará de pie, en bronce, en la plaza donde los voluntarios se organizaron para rescatar a sus vecinos. El dibujo simboliza "el mirar hacia delante": la actitud de la voluntaria es de firmeza, de positivismo, de que la sociedad va a recomponerse. Quizás eso sea lo más poderoso de este monumento: no habla del desastre, sino de la respuesta humana ante él.

