La tradición agrícola vuelve a la ciudad de València de la mano de los huertos urbanos

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huertos manises
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Con unas ciudades cada vez más pobladas y urbanizadas y una sociedad inmersa en la batalla constante entre la expansión inmobiliaria y el respeto a los espacios naturales, iniciativas como los huertos urbanos son cada vez más frecuentes a nivel autonómico, nacional y también internacional.En concreto, en la ciudad de València, se ha desarrollado el Plan de Agriculturas Urbanas, un proyecto diseñado por el equipo Cercle que está especializado en planificación territorial, paisajismo y arquitectura.El principal objetivo de este Plan de Agriculturas Urbanas es conseguir que la huerta vuelva a la ciudad, el espacio de donde ha sido expulsada a causa de los fenómenos urbanísticos. En este sentido, se busca recuperar los vínculos de la ciudad, y las personas que habitan en ella, con la huerta y potenciar un modelo agroecológico de cultivo.Tal y como explica este documento, las agriculturas urbanas no solo hacen referencia a los huertos urbanos, sino que se encuentran dentro de un ámbito mucho más amplio que incluye cualquier acción de cultivo dentro del entorno metropolitano como son los huertos comunitarios, de ocio, educativos, botánicos o también de investigación.En la presentación de este plan el pasado mas de marzo, el alcalde de València Joan Ribó describió la agricultura urbana y periurbana como un elemento con "la capacidad de mejorar el acceso a alimentos nutritivos, generar ocupación y combatir la pobreza".Además, acercar la huerta a los espacios urbanos también es una potente herramienta contra el cambio climático. Así lo ha asegurado el vicealcalde y concejal de Ecología Urbana Sergi Campillo, quien ha explicado el impacto que tiene la infraestructura verde, puesto que "consigue bajar las temperaturas" de la ciudad.De este modo, ya son más de 48 espacios en València dedicados a la horticultura en zonas urbanas como Benimaclet, El Cabañal, Ciutat Vella o Sociópolis donde hay más de 200 parcelas. Huertos urbanos de Sociópolis

La recuperación de la tradición agrícola valenciana a través de los huertos sociales y de ocio de Manises

En la ciudad de València ya ha aterrizado la revolución de los huertos urbanos como un instrumento de inmersión de la huerta dentro de la zona urbana, pero este proceso también ha entrado con fuerza en las localidades próximas en la capital como es el caso de Mislata o Alaquàs. Un caso especial es el de Manises.En este municipio de 30.000 habitantes de l'Horta Sud, los huertos urbanos tienen una perspectiva social, puesto que, aunque cualquier ciudadano puede solicitar una parcela, se da prioridad a colectivos vulnerables de la población.Una iniciativa como los huertos sociales y de ocio de Manises propone recuperar espacios perdidos, acercar la naturaleza a una sociedad que podríamos describir como urbanita y sacar del olvido la tradicional huerta valenciana. Estos son tres de los objetivos a partir de los cuales nació el proyecto de los huertos sociales y de ocio de Manises.Este proyecto fue inaugurado en 2018 a propuesta de la concejalía de Agricultura y la de Bienestar social del Ayuntamiento de Manises, ambas encabezadas por Carles López. Su propósito fundamental es potenciar la agricultura tradicional ofreciendo a todos los habitantes la posibilidad de producir cultivos destinados al autoconsumo.Los huertos sociales y de ocio se localizan junto a la Ciudad del ocio y el deporte de Manises situada en la Ronda Jaume I, en una ubicación muy próxima al casco urbano para facilitar el acceso a los usuarios y usuarias. Cartel en la puerta del recinto de los huertos sociales y de ocio de ManisesLos huertos municipales también buscan ser una alternativa viable de ocio para los habitantes y restaurar campos en estado de abandono. "Hemos convertido este espacio que ya llevaba diez años sin cultivar y lo hemos puesto otra vez en funcionamiento", confirma Carles López.Además, el concejal añade que "este proyecto tenía que tener también un componente social" y por esta razón se concibió como un área de convivencia al aire libre y "un laboratorio de experiencias entre usuarios". Así, según el regidor, los colectivos sociales más vulnerables, como los parados de larga duración, las víctimas de violencia de género o las personas en riesgo de exclusión social, tienen "prioridad" a la hora del reparto de parcelas.Es el caso de un grupo de personas que tienen síndrome de Down y las cuales son beneficiarias de un huerto donde practican una actividad diariamente. Además, desde el Ayuntamiento, se lanzó la iniciativa "Aula compartida" en la cual se los proporcionaba una parcela a los niños y niñas que tienen problemas de adaptación en los centros escolares.En este sentido, –y aunque se priorice la adjudicación de parcelas a aquellos integrantes de colectivos vulnerables– el proyecto va dirigido a cualquier persona independientemente de su edad, sexo e incluso nacionalidad, porque en esta huerta "se convive y se comparten experiencias y cada cual aporta lo que puede y lo que sabe", señala el concejal. En este aspecto, destaca "la mezcla cultural que hay" y también la diversidad de edades porque han pasado por los huertos desde personas de 94 años hasta un niño de tan solo nueve.El consistorio municipal realiza una convocatoria anual en la cual se inscriben todas aquellas personas interesadas en optar a un huerto y a través de un sorteo se lleva a cabo la adjudicación de las parcelas. El regidor aclara que "en el supuesto de que la demanda sea superior a la oferta se genera una lista de espera".Una vez se haga efectiva la adjudicación de las parcelas, será el Ayuntamiento de Manises quien facilitará los materiales a los beneficiarios del huerto, así como las semillas y herramientas que sean necesarias para la tarea de cultivo.Debido a que los huertos sociales y de ocio de Manises están destinados a la agricultura ecológica, los sistemas de eliminación de plagas tienen que ser aplicables a este tipo de cultivos y por tanto, queda prohibida la utilización de productos químicos residuales o herbicidas. En cambio, sí que se podrán utilizar insecticidas naturales, como el jabón potásico. Cultivo en los huertos sociales y de ocio de Manises

Los huertos a través de la mirada de sus usuarios y usuarias

Muchas son las razones que llevaron a Vicenta Blasco a esperar durante tres años para poder conseguir su parcela a los huertos sociales y de ocio. A pesar de no haber ningún miembro en su familia que haya sido agricultor, su curiosidad para aprender nuevas cosas es uno de los motivos por los cuales la usuaria –y también presidenta de la Junta directiva– afirma estar "muy feliz y agradecida".Mientras que José María Egea, su marido, se encarga de las cosas técnicas como el riego o la ferretería, "dos cosas necesarias porque si no el huerto no funcionaría", Vicenta Blasco se centra en sembrar las semillas y cuidar de los cultivos. Así, se muestra muy satisfecha porque considera que haber podido acceder a un huerto ha sido "un regalo" y aunque el espacio funciona bien, "la gente debería de agradecer un poco más esta oportunidad y tomar conciencia para trabajar mejor".Luis Martínez también es usuario de los huertos sociales y de ocio desde el principio y coincide con Vicenta Blasco en que tener un huerto ayuda a mantener activa tu curiosidad y la avidez de seguir aprendiendo, en este caso sobre agricultura ecológica.El usuario también reflexiona sobre el desconocimiento de las generaciones más jóvenes hoy en día sobre el origen de la fruta o la verdura, puesto que "como estos alimentos se encuentran tan al alcance en los supermercados" ignoran su proceso de cultivo."Quería explicar a mis hijas de donde vienen las verduras, hortalizas y frutas y que pudieran saber el trabajo que lleva cultivar y cuidar la tierra para conseguir resultados". Además, ocuparse de los cultivos se ha convertido en una vía de escape y una afición que puede realizar en su tiempo libre desprendido de trabajar."Desconocía los procesos de crecimiento de un cultivo porque nunca lo había podido vivir en primera persona", relata Carmen Bello, otra usuaria de los huertos municipales, debido a que haber vivido siempre en una ciudad hace que las posibilidades de estar en contacto directo con el campo sean menores.El aprendizaje ha sido el protagonista desde que obtuvo una parcela y ha podido descubrir la evolución del cultivo de las fresas, como era la flor a partir de la cual crecían las berenjenas y también "la gran cantidad de variedades que existen de una misma verdura, como por ejemplo la lechuga o la col".  Cultivo en los huertos sociales y de ocio de ManisesCuando en el año 2018, el Ayuntamiento de Manises y la concejalía de Agricultura cortaron la cinta inaugural de los huertos sociales y de ocio, todavía no se podía saber con certeza el alcance que tendría este proyecto, aunque se esperaba que imitara el éxito que había tenido en otras localidades próximas a Manises y también siguiera la estrella de la revolución de los huertos urbanos.Una revolución que ha ganado fuerza gracias al impulso de los movimientos ecologistas que luchan para transformar las formas de producción y consumo hacia la sostenibilidad y por las demandas de la población de seguir una alimentación más saludable y libre de químicos que puedan ocasionar perjuicios al organismo.Los huertos urbanos constituyen una oportunidad para reencontrar la identidad agrícola valenciana e invitar a los ciudadanos de unas poblaciones donde se impone el asfalto, los edificios y las exorbitantes zonas comerciales, a retomar el contacto con los espacios naturales acercándolos de una forma accesible.
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