Cada otoño, la plaza de la Reina de València experimenta una transformación silenciosa pero visible: los toldos que durante meses proyectaron sombra sobre cientos de personas desaparecen, y el espacio recupera su fisonomía más abierta frente a la fachada de la Catedral. Este año no es diferente. La Empresa Municipal de Transportes (EMT) ha iniciado el desmontaje de la instalación de protección solar, poniendo el punto y final a otra temporada estival en uno de los enclaves más concurridos del centro histórico de la ciudad.
Una estructura pensada para no tapar la Catedral
No es un toldo cualquiera. El dispositivo ocupa una superficie aproximada de 500 metros cuadrados y está compuesto por 19 toldos sujetos a una estructura de 39 columnas, distribuidas a diferentes alturas para mantener la visibilidad de la fachada de la Catedral de València. Un detalle que no es menor: en una plaza donde el patrimonio monumental convive a diario con el tránsito masivo de vecinos y turistas, cualquier instalación debe superar el examen estético además del funcional.
Las columnas se instalan a diferentes alturas, entre 5 y 6 metros, con el objetivo añadido de no interrumpir la visión completa de la fachada de la Catedral de València. Y hay una razón de fondo para apostar por esta solución en lugar de, por ejemplo, arbolado: debido a la imposibilidad de plantar árboles —ya que las raíces podrían causar daños en el aparcamiento subterráneo— y con el objetivo de no tapar elementos patrimoniales, el Ayuntamiento de València optó por la instalación de estas estructuras de toldos.
La EMT, gestora del confort urbano desde 2022
La instalación y retirada de estos elementos forma parte de las actuaciones vinculadas a la gestión del aparcamiento subterráneo de la plaza de la Reina, responsabilidad que asumió la EMT en 2022. Desde entonces, es dentro de ese encargo donde se enmarca tanto la instalación de los toldos como la puesta en marcha del sistema nebulizador, convirtiendo a la empresa de transporte en una suerte de gestora del confort urbano de uno de los espacios más concurridos de la ciudad. Resulta cuando menos curioso que sea la empresa de autobuses urbanos quien vele por el bienestar de quienes pasean a pie por la plaza más céntrica de València, pero así funciona la lógica de la gestión municipal integrada.
El operativo de montaje y desmontaje de todo el entoldado cuesta alrededor de 15.000 euros al año. Una cifra que, repartida entre los meses de uso y la superficie protegida, sitúa el coste en perspectiva: menos de lo que podría esperarse para una instalación que año tras año da respuesta a uno de los grandes retos del urbanismo mediterráneo, el del calor en espacios abiertos sin sombra natural.
El ciclo estacional, en palabras del concejal
"Con la retirada de los toldos cerramos la temporada de protección solar en la plaza de la Reina y preparamos este espacio para los meses de otoño e invierno" - Jesús Carbonell, concejal de Seguridad y Movilidad y presidente de la EMT de València
El edil ha subrayado también que "la plaza de la Reina es uno de los espacios más representativos y concurridos de València, por lo que es importante compatibilizar el bienestar de las personas que la visitan con la conservación de su entorno monumental".
Hasta el próximo verano
La retirada de las cubiertas es una actuación estacional que se repite cada año. Durante los meses más calurosos, los toldos permiten reducir la exposición directa al sol en una plaza que, tras su remodelación, cuenta con amplias superficies abiertas. Con el desmontaje otoñal, la EMT completa el ciclo anual de esta infraestructura, que volverá a desplegarse cuando el termómetro vuelva a subir y los valencianos —y los miles de visitantes que llenan la plaza cada día— necesiten de nuevo ese refugio de sombra junto a la Catedral. Hasta entonces, la plaza de la Reina recupera su cara más desnuda y se prepara para recibir el frío con la misma tranquilidad con la que cada primavera acepta de nuevo sus toldos.


