La celebración de grandes festivales musicales en la Marina de Valencia vuelve a enfrentar a los organizadores de estos eventos con los vecinos del frente marítimo. Tres asociaciones vecinales y los hosteleros de la playa de Las Arenas han exigido controles acústicos durante el concierto de Charlotte de Witte, previsto para este sábado 31 de octubre, y advierten de que reclamarán la suspensión de los espectáculos que incumplan la normativa.
Las entidades denuncian la creciente concentración de grandes eventos musicales en la Marina y su entorno, una situación que, a su juicio, amenaza el descanso de los residentes del Cabanyal, el Grau y Natzaret. Consideran que el litoral valenciano se está convirtiendo en un destino habitual para festivales que generan conflictos por ruido en otros puntos de la ciudad, como Viveros, el antiguo cauce del Túria o la Ciutat de les Arts i les Ciències.
Las asociaciones firmantes son la Associació de Veïns i Veïnes Cabanyal-Canyamelar, la Associació Veïnal Grau-Port, la Associació Veïnal de Natzaret y la Asociación de Empresarios de Hostelería de la Playa de Las Arenas.
Controles acústicos para el concierto de este sábado
Las cuatro entidades han presentado escritos al Ayuntamiento de Valencia y a la Generalitat Valenciana para reclamar medidas inmediatas de protección acústica. Las tres asociaciones vecinales también se han dirigido a la Autoridad Portuaria de Valencia para cuestionar si la concesión administrativa de los terrenos permite celebrar macrofestivales.
Entre sus principales exigencias está que el Ayuntamiento realice mediciones acústicas durante el concierto de Charlotte de Witte del 31 de octubre, tanto dentro del recinto como en las zonas residenciales afectadas. También piden que se compruebe el cumplimiento de los límites legales y que se ordene reducir inmediatamente el volumen o suspender la música si se superan.
Además, reclaman limitadores-registradores precintados, acceso a las autorizaciones y los estudios acústicos, así como medidas efectivas de aislamiento. Según recuerdan, la ordenanza establece un límite general de emisión de 90 dBA para estas actuaciones y de 85 dBA en carpas en los supuestos previstos por la normativa.

Las asociaciones citan como precedente el festival Solid Grooves, celebrado el pasado 11 de julio, que, según denuncian, provocó quejas vecinales y llamadas a la Policía Local. Por ello, han solicitado las actas de las mediciones realizadas durante aquel evento.
Los colectivos advierten de que exigirán la cancelación de los espectáculos si no se garantizan las medidas necesarias para cumplir la normativa o si se comprueba que carecen de las autorizaciones exigibles. Tras el concierto de este sábado, señalan también los eventos previstos para el 27 y el 28 de noviembre de 2026 y el 1 de enero de 2027.
La duda sobre la concesión portuaria
Otro de los frentes abiertos es el uso de los terrenos donde se celebran los festivales. Las asociaciones han pedido a la Autoridad Portuaria que aclare qué cláusula de la concesión o qué autorización permite organizar conciertos de música electrónica por parte de terceros.
Según la documentación pública citada por las entidades, la concesión otorgada a Serveis Marítims Port Eivissa y Ocibar contempla un varadero para embarcaciones de entre 10 y 60 metros de eslora y una marina seca para 228 embarcaciones. Los colectivos quieren saber si el recinto de los conciertos coincide con esos terrenos y qué autorización ampara los espectáculos.

Los vecinos reclaman participar en las decisiones
Las asociaciones también cuestionan el modelo de gestión de la Marina. Recuerdan que en 2007 Rita Barberá presentó su transformación como "un nuevo barrio para la ciudad" y consideran que, casi veinte años después, se ha avanzado hacia una explotación privada con cerramientos, instalaciones comerciales y una mayor concentración de grandes eventos.
Los colectivos aseguran que no se oponen a la música ni a la actividad cultural, pero rechazan que los conflictos acústicos de otras zonas se trasladen al litoral. Por ello, reclaman transparencia sobre las concesiones, participación vecinal y la convocatoria de la mesa de trabajo que solicitaron en abril para abordar el futuro de los grandes eventos en la Marina.


