Casi dos años después de que sus puertas echaran el cierre, el Polideportivo de Orriols tiene fecha de vuelta. La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Valencia ha adjudicado este viernes las obras de reparación integral del complejo a la empresa Fulton SA por un importe de 1.036.740,10 euros, con un plazo de ejecución de nueve meses desde la firma del acta de replanteo. Una noticia largamente esperada por un barrio que lleva meses sin su principal infraestructura deportiva.
El portavoz del gobierno municipal, Juan Carlos Caballero, fue el encargado de anunciar la adjudicación al término de la sesión de la Junta. Sus palabras no dejaron lugar a dudas sobre el diagnóstico de partida:
"Empieza la cuenta atrás para la recuperación de una infraestructura deportiva importantísima para un barrio tan importante como es Orriols. Nos lo encontramos en una situación absolutamente lamentable en la que había riesgo para la seguridad de las personas" - Juan Carlos Caballero, portavoz del gobierno municipal del Ayuntamiento de Valencia
Una cubierta que se convirtió en una trampa
El origen del problema tiene nombre propio: la cubierta. La empresa gestora, cuya concesión administrativa caducó en 2015, solicitó al Ayuntamiento el cierre del polideportivo debido al mal estado de la cubierta, por seguridad, tal como consta en los expedientes municipales. Las instalaciones llevaban prestando servicio al barrio desde hacía 24 años , lo que da una idea del desgaste acumulado y de lo que su pérdida supone para la comunidad.
La detección de estas deficiencias por parte de la concesionaria llevó a que el 31 de agosto de 2024 se procediera al cierre de la instalación a petición de la empresa. Desde entonces, los vecinos de Orriols han tenido que desplazarse a otros polideportivos municipales para continuar con su actividad física. Una incomodidad cotidiana que, para muchos, especialmente para las personas mayores, no es un trámite menor.
Lo que cambiarán los nueve meses de obras
El proyecto de rehabilitación va mucho más allá de un simple parche. La intervención más urgente y visible es la de la cubierta de la zona de piscina: se desmontará la estructura deteriorada, se eliminará el policarbonato existente y se sustituirá por chapa prelacada, añadiendo aislamiento con fibra de vidrio IBR-80 en toda la superficie y cerrándola con plancha de acero. Un cambio de materiales que no solo resuelve el problema estructural, sino que mejora el comportamiento térmico del edificio.
Pero la reforma no se detiene ahí. El proyecto incluye el saneamiento de los pilares de apoyo de las vigas de madera, la reparación de las columnas, el cambio de las claraboyas y la rehabilitación completa del vaso y el suelo de la piscina. También se renovarán los suelos de PVC en los vestuarios del sótano, la sauna y el baño turco, y se pintará el interior del edificio en su totalidad: planta baja, vestuarios y accesos al sótano.
La lista de actuaciones contempla además la sustitución de las puertas dañadas en la planta sótano, la reposición de los falsos techos en las salas deportivas de la planta baja y el cambio de grifería y rociadores. En el exterior, se repondrá el césped de la pista de pádel y la resina de la pista de tenis, dos espacios que también acusaban el abandono. Para cerrar el círculo, las obras incluirán la revisión completa de la climatización y la ventilación de todas las salas deportivas y vestuarios.
Orriols, un barrio con deuda pendiente
Orriols es uno de esos barrios valencianos que concentra una alta densidad de vida de barrio, con una comunidad activa y asociaciones vecinales que llevan años reclamando atención institucional. La inseguridad jurídica y el mal estado de la cubierta de cara a futuros temporales se habían traducido en una serie de deficiencias estructurales que obligaron a intervenir. El cierre fue, en su momento, motivo de disputa política: mientras el equipo de gobierno señalaba el abandono de la gestión anterior, el concejal del PSPV, Borja Santamaría, reveló que la decisión de cerrar el polideportivo "no está avalada por ningún informe técnico".
Sea como fuere, el debate político queda ahora en segundo plano. Con la adjudicación firmada y un contratista sobre el terreno en los próximos meses, el reloj ya corre a favor de los vecinos de Orriols. Si los plazos se cumplen, el barrio recuperará su polideportivo antes de que termine 2026 o a comienzos de 2027, con una infraestructura renovada de arriba abajo y, sobre todo, segura. Para quienes llevan casi dos años recorriendo kilómetros de más para nadar o hacer deporte, no será un detalle menor.


