El Ayuntamiento de Valencia ha dado un paso concreto hacia la renovación del Mercado Municipal de Nazaret, uno de los más pequeños y singulares de la ciudad: ha adjudicado la redacción del proyecto técnico que deberá definir las obras de mejora de su envolvente e instalaciones, por un importe de 17.654,53 euros. El contrato ha recaído en la arquitecta María Isabel Robredo Estivalis, cuya propuesta fue presentada el pasado 21 de septiembre.
No se trata todavía de las obras en sí, sino del paso previo indispensable: el documento técnico que establecerá qué hay que hacer, cómo hacerlo y cuánto costará. Una hoja de ruta sin la cual no puede arrancar ninguna reforma seria. Y es que el mercado lo necesita.
Un mercado con historia y con urgencias
Situado en uno de los barrios más especiales de la ciudad, un barrio de pescadores muy próximo al mar y al Puerto de Valencia, el Mercado de Nazaret es un pequeño mercado que ofrece a los vecinos y clientes productos frescos y de calidad. Puede que sea uno de los mercados municipales más característicos y con más personalidad de la ciudad, aunque sus orígenes exactos resultan difíciles de precisar.
La fundación del mercado se atribuye popularmente a una vecina del barrio, Salvadora Ferreira, más conocida como la "tía Salvaora", la verdulera más famosa y pionera del primer mercado que empezó a formarse alrededor de su puesto de venta de frutas y hortalizas. Hoy, el mercado está formado por una única nave con pasillo central. Modesto en tamaño, pero cargado de identidad de barrio.
Sin embargo, en los últimos tiempos ha vivido momentos delicados, viendo cómo sus puestos iban bajando las persianas debido a los problemas económicos. La renovación que ahora se proyecta llega, por tanto, en un momento oportuno.
Cubierta de fibrocemento y palomas: dos problemas que el proyecto deberá resolver
Entre las actuaciones más urgentes que deberá abordar el proyecto destaca la sustitución de la actual cubierta de fibrocemento. Este material, ampliamente utilizado en construcciones de mediados del siglo XX, ha quedado obsoleto tanto por razones estéticas como funcionales, y en muchos casos presenta problemas de deterioro que comprometen la seguridad y el confort interior.
También se contemplan soluciones para evitar la entrada de aves en el interior del recinto , un problema habitual en espacios de este tipo que afecta directamente a la higiene y a la imagen del espacio. Asimismo, se estudiará la renovación del pavimento, "deteriorado por el intenso uso", y la mejora de los revestimientos pintados tanto en el interior como en el exterior del edificio.
A ello se suma la adecuación de las instalaciones de iluminación, con el fin de garantizar un confort visual adecuado y contribuir a una mejor presentación de los productos en los puestos de venta. Una buena iluminación, a menudo infravalorada, puede marcar la diferencia entre un mercado que invita a entrar y uno que no.
Reformas previas y un objetivo mayor
En los últimos años, el mercado ya ha sido objeto de obras de reforma de los aseos, la adecuación de la instalación eléctrica de baja tensión y la sustitución de los equipos de climatización. Las mejoras ahora proyectadas van más allá: apuntan a transformar la imagen del edificio de cara al exterior y a mejorar las condiciones para comerciantes y clientes por igual.
"El objetivo general de la intervención es favorecer el confort y poner en valor la actividad comercial que se desarrolla en el interior del recinto" - Santiago Ballester, concejal de Comercio y Mercados del Ayuntamiento de Valencia
El concejal también ha subrayado que la adjudicación del proyecto constituye el paso previo para concretar el alcance de las obras, establecer las soluciones técnicas más adecuadas y determinar su valoración económica. En otras palabras: lo que se paga ahora es el plano; las obras vendrán después. Valencia cuenta con un total de 17 mercados de distrito , y el de Nazaret es uno de los que más directamente refleja el carácter marinero y popular de los barrios del litoral. Que recupere su mejor versión no solo beneficia a quienes compran y venden dentro de sus paredes, sino a un barrio entero que lleva décadas esperando que alguien le preste la atención que merece.


