El Cabanyal estrena escoleta municipal en septiembre: 51 plazas para los más pequeños del barrio en un edificio diseñado con materiales naturales y financiado con fondos europeos

La nueva escoleta infantil del Cabanyal-Canyamelar abrirá en septiembre con 51 plazas para niños de 0 a 3 años y una inversión de 1,7 millones de euros.

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El Cabanyal-Canyamelar lleva décadas reclamando su sitio en el mapa de servicios públicos de València. Este septiembre, una pieza más encaja en ese puzzle: la nueva escoleta infantil municipal del barrio abrirá sus puertas para el curso 2026-2027 con 51 plazas destinadas a niños y niñas de entre 0 y 3 años. Ya hay 18 familias matriculadas y el plazo de inscripción sigue abierto mientras los últimos operarios ultiman los detalles del equipamiento interior.

Un edificio pensado para los niños, no para los adultos

La escoleta no es un centro al uso. Todo en planta baja, sin escaleras, sin recorridos verticales que obliguen a cargar con bebés de un piso a otro. El edificio ocupa 670,80 metros cuadrados y fue concebido desde el principio con una filosofía que prioriza el bienestar infantil: materiales naturales, ventilación cruzada y una eficiencia energética poco habitual en equipamientos municipales de este tipo.

"Es un centro muy singular, muy cuidado, con materiales absolutamente naturales, con ventilación cruzada, una eficiencia energética de alto valor y diseñado para el disfrute de los niños y niñas" - María José Catalá, alcaldesa de València

La alcaldesa visitó el edificio acompañada de la concejala de Educación, Rocío Gil, y no escatimó en elogios. Según Catalá, se trata de la escoleta con más espacios comunes, plazas, patios y zonas de interacción que ha visto en toda su trayectoria. No es una afirmación menor: cada una de las cinco aulas tiene salida directa a su propio patio, además de acceso independiente a los baños infantiles. Y en los patios, para completar el ambiente, se han plantado cinco moreras.

Cinco aulas, tres franjas de edad y una cocina que aún no está lista del todo

La distribución del centro responde a las necesidades específicas de cada etapa. Habrá una aula para bebés de 0 a 1 año, con capacidad para 8 pequeños; dos aulas para niños de 1 a 2 años, con 13 plazas cada una; y dos aulas más para el tramo de 2 a 3 años, con un máximo de 20 alumnos por aula. En total, durante el próximo curso se activarán 4 aulas y se ofrecerán 51 plazas.

Aunque la estructura está lista, quedan flecos por cerrar. Esta semana concluyen los trabajos de instalación del equipamiento de cocina —grifos, horno, cocina eléctrica, campana extractora, lavaplatos, frigoríficos, carros de menaje— una inversión de 49.075 euros. En las próximas semanas llegará también el mobiliario: mesas, sillas, tronas, armarios, sillones de lactancia, colchones para cunas y sábanas, entre otros elementos, por un valor de 72.566 euros. Son los últimos detalles antes de que el olor a pintura deje paso al de los primeros almuerzos.

Financiación europea y una inversión que va más allá de la escoleta

Las obras han tenido un coste de 1,7 millones de euros, financiados a través de los fondos EDUSI —la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado—, enmarcados dentro del programa de cofinanciación de los Fondos Europeos de Desarrollo Regional FEDER para la regeneración del barrio. La dotación pública contribuirá a la regeneración y revitalización del barrio, posibilitando que familias jóvenes se establezcan en la zona con acceso a educación pública y de calidad en la etapa de 0 a 3 años.

A la inversión en el edificio propiamente dicho se suman otros gastos conexos: 48.399 euros en obras de urbanización frente a la fachada y 43.141 euros en adecuación y pintura de las paredes medianeras. En total, una operación que supera claramente los dos millones de euros si se suman todos los capítulos.

La alcaldesa situó la escoleta dentro de un plan más amplio de inversión en la zona marítima de la ciudad. Según Catalá, el Ayuntamiento acumula 15 millones de euros entre los diversos proyectos en el Cabanyal-Canyamelar, que incluyen el centro cívico ya abierto, el centro de formación, el centro de mayores —ambos en curso—, y mejoras en alumbrado, alcantarillado y el mercado del barrio.

Una UTE gestionará el día a día del centro

El Ayuntamiento ha adjudicado la gestión de la escoleta a una unión temporal de empresas (UTE) formada por Escola Infantil Carboneret SL, Redolins SLU, La Casa Rosa Escoles Infantiles SLU, Ninos Gestió Educativa COOP Valenciana y Eulen Servicios Sociosanitarios SA. El contrato tiene una duración inicial de tres años, prorrogables.

Para un barrio que durante décadas vio cómo los servicios públicos pasaban de largo, la apertura de esta escoleta no es un trámite administrativo más. Es la confirmación de que el Cabanyal-Canyamelar, con sus calles de aire marinero y su tejido vecinal tenaz, va recuperando poco a poco la normalidad que siempre mereció. Los primeros 18 niños y niñas ya tienen plaza. El resto del cupo espera ser cubierto antes de que suene el primer timbre de septiembre.