La salud pública no debería ser nunca una cuestión de improvisación. Con esa premisa como telón de fondo, el Ayuntamiento de València ha renovado por un año más el convenio de colaboración con la Real Academia de Medicina de la Comunitat Valenciana (RAMCV), una institución con casi dos siglos de historia que nació por Real Decreto de Fernando VII en 1830 y que hoy sigue siendo referencia del conocimiento médico en la región. La prórroga, anunciada este 16 de septiembre de 2026, garantiza que las políticas sanitarias municipales continúen respaldadas por el rigor académico y la experiencia clínica.
Una alianza que suma conocimiento a la gestión municipal
El convenio original se firmó en octubre de 2023 entre la Concejalía de Sanidad y Consumo y la RAMCV. Su objetivo era claro: tender un puente entre la ciencia médica y la administración local para que las decisiones en materia de salud pública no se tomaran a ciegas. Dos años después, esa apuesta se consolida con una nueva prórroga anual que mantiene viva una colaboración que, en la práctica, se traduce en conferencias, coloquios, asesoramiento técnico y formación para el personal sanitario municipal.
"Trabajar junto a la Real Academia de Medicina es una garantía para ofrecer mejores políticas sanitarias a los valencianos" - José Gosálbez, concejal de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de València
La RAMCV tiene como misión principal el estudio y la investigación de las ciencias médicas y afines en el ámbito de toda la Comunidad Autónoma, y colabora con las autoridades sanitarias, universitarias y judiciales en todos los niveles de la Administración Pública, emitiendo cuantos informes médicos le fueren requeridos. En ese marco, su papel como asesor del consistorio valenciano no es un papel menor: es precisamente el tipo de función para el que fue concebida.
Qué cambia y qué se mantiene con la prórroga
El acuerdo renovado mantiene el núcleo de la colaboración establecida en 2023 y lo consolida. La RAMCV se compromete a seguir apoyando la promoción de estudios y programas sanitarios municipales, a difundir sus actividades científicas entre el Ayuntamiento y a reservar plazas específicas para el personal sanitario municipal en sus acciones formativas. No se trata de una fórmula vacía: implica que médicos y técnicos de salud del consistorio pueden acceder a formación especializada de alto nivel sin salir del circuito institucional.
Más allá de la formación, el convenio prevé que la Academia preste asesoramiento en materias de salud pública cuando el Ayuntamiento lo requiera. En la práctica, eso puede significar orientación ante una alerta epidemiológica, apoyo para diseñar campañas de prevención o criterio científico para evaluar programas de promoción de hábitos saludables. En un entorno marcado todavía por el impacto de la pandemia de COVID-19 y por la creciente desconfianza hacia la información sanitaria en redes sociales, ese tipo de anclaje institucional cobra un valor que va más allá de lo simbólico.
"Queremos una sanidad municipal que informe, prevenga y actúe con rigor" - José Gosálbez, concejal de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de València
La divulgación, como herramienta de salud
Uno de los ejes centrales del convenio es la divulgación científica. Charlas, coloquios, conferencias y debates son las palancas con las que ambas instituciones pretenden acercar el conocimiento médico a la ciudadanía. La vida interna de la Academia se centra en actos científicos que reúnen a miembros numerarios y expertos nacionales e internacionales en Medicina, Farmacia y Veterinaria. Aprovechar ese capital intelectual para el beneficio directo de los vecinos de València es, en esencia, la lógica que sustenta este acuerdo.
Gosálbez subrayó que "la prevención y la información son herramientas fundamentales para mejorar la salud de los valencianos". Una afirmación que, lejos de ser un lugar común, resume una evidencia bien documentada en salud pública: la inversión en prevención y educación sanitaria reduce a largo plazo la presión asistencial sobre los sistemas de salud y mejora la calidad de vida de la población. Que un ayuntamiento apueste por institucionalizar esa lógica, en lugar de limitarse a gestionar urgencias, dice mucho de la orientación que se quiere dar a la política sanitaria local. La RAMCV nació oficialmente en 1830 por Real Decreto de Fernando VII, y desde entonces ha trabajado bajo seis reinados y dos repúblicas. Casi doscientos años de historia que, con acuerdos como este, siguen teniendo un impacto muy concreto en la vida cotidiana de los valencianos.


