Valencia ha decidido intervenir de manera directa en la vida nocturna de sus barrios más saturados. Lo hace con la aprobación de la ZAS de Ruzafa, una medida que no llega sola: se suma a las restricciones ya vigentes en Ciutat Vella, Juan Llorens, Xúquer y el entorno del antiguo Woody, mientras otras zonas se encuentran en pleno estudio sonométrico que determinará su futuro.
La ciudad entra así en una etapa en la que el ruido deja de ser un problema puntual para convertirse en un eje de la política urbana ante la presión vecinal y numerosas sentencias judiciales. Y es que la decisión llega en un momento en el que el Ayuntamiento reconoce que la convivencia entre ocio y descanso se ha vuelto frágil.
La reciente declaración de ZAS en Ruzafa afecta a 18 calles donde la actividad hostelera ha crecido de forma sostenida durante la última década. Literato Azorín, Sueca, Cádiz, Matías Perelló, Carlos Cervera, Puerto Rico o Doctor Serrano forman parte de un perímetro que, según el Ayuntamiento, había alcanzado un punto de saturación difícil de sostener.
Terrazas, discotecas y tiendas 24 horas
La nueva medida impide conceder nuevas licencias de terraza o realizar ampliaciones. Asimismo, todos los trámites en curso quedan suspendidos. Tampoco podrán abrir nuevos locales de hostelería u ocio dentro del perímetro. Por otro lado, los horarios también se ajustan.
Las terrazas deberán recogerse media hora antes entre semana, aunque los fines de semana mantienen la franja habitual. Con ello, la apertura podrá comenzar a las 8:00, pero el cierre se adelanta a las 00:30 de domingo a jueves y a medianoche en los meses de invierno. La medida busca reducir el ruido ambiental que generan las conversaciones en la calle, uno de los principales motivos de queja vecinal.
Las discotecas situadas dentro del perímetro deberán cerrar a las 3:30 entre semana y a las 4:30 los fines de semana. El recorte es notable, ya que hasta ahora tenían permitido abrir hasta las siete de la mañana. Las tiendas de conveniencia tampoco podrán abrir durante la noche. El cierre obligatorio entre las 22:00 y las 08:00 se aplicará tanto dentro de la ZAS como en la zona de respeto. El Ayuntamiento justifica esta decisión en la necesidad de evitar la concentración de gente en la calle durante la madrugada, un fenómeno que, según los vecinos, contribuye al ruido.
El consistorio creará una mesa de seguimiento con vecinos, hosteleros y administración para evaluar el impacto de las medidas. La intención es ajustar la normativa si fuera necesario, aunque el mensaje político es claro: la prioridad es reducir el ruido nocturno y recuperar el descanso en un barrio que se había convertido en uno de los epicentros del ocio valenciano.

Ciutat Vella, Juan Llorens y Xúquer: los precedentes
El centro histórico lleva años funcionando bajo un régimen ZAS que afecta a calles emblemáticas del Carmen, el Mercat, el Pilar y la Seu. Allí, los horarios de terrazas y discotecas ya estaban limitados, y la experiencia ha servido como referencia para el resto de la ciudad. La regulación ha permitido contener parte del ruido, pero también ha generado tensiones con la hostelería, que reclama mayor flexibilidad en determinadas épocas del año.
Juan Llorens convive con la ZAS desde 2009. Allí, las terrazas deben recogerse a las 23:00 y solo pueden prolongarse hasta medianoche en vísperas y festivos. Es una de las áreas con restricciones más antiguas y estrictas, fruto de una convivencia históricamente compleja entre ocio nocturno y vida residencial.
La zona Xúquer, tradicional enclave universitario, también opera bajo un régimen especial que limita la actividad de pubs, restaurantes y discotecas. En el entorno del antiguo Woody, las restricciones son aún más severas: las terrazas solo pueden ocupar la vía pública hasta las 22:00, una franja mucho más reducida que en el resto de Valencia. La zona ha sido durante años un punto caliente del ocio juvenil, y la normativa ha buscado contener el ruido sin desactivar por completo la actividad económica.
El conflicto en Cedro y Plaza de Honduras
El Ayuntamiento ha iniciado un nuevo estudio sonométrico en Cedro y Plaza de Honduras después de que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana anulase la ZAS prevista para la zona. La sentencia fue contundente: el estudio de 2022 no era representativo y se basaba prácticamente en un único sonómetro. Ahora, el consistorio desplegará varios dispositivos durante un año para obtener un mapa acústico completo que permita justificar futuras restricciones.
Mientras tanto, los horarios de terraza han vuelto a los anteriores, con cierres a las 00:30 en invierno y a la 1:00 o 1:30 en los meses cálidos. Los vecinos, que llevan años denunciando molestias por el ruido, deberán esperar a que finalice el estudio para conocer el alcance de las medidas que se aplicarán.


