Del apuntalamiento a la eficiencia: el Mercat de Rojas Clemente estrena nueva vida con más de 700.000 euros en mejoras energéticas

El Ayuntamiento de València completa la renovación energética del Mercat de Rojas Clemente con una inversión de 707.280 euros.

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Un mercado que llegó a estar literalmente apuntalado acaba de recibir la intervención más importante de su historia reciente. El Ayuntamiento de València ha concluido las obras de mejora de la eficiencia energética del Mercat de Rojas Clemente, el popular espacio comercial del barrio del Botànic que lleva más de seis décadas siendo punto de encuentro obligado para los vecinos de uno de los barrios más vibrantes de la ciudad. La inversión, adjudicada a la empresa Genera Quatro, SL, ha ascendido a 707.280,88 euros y forma parte de un esfuerzo municipal que supera el millón de euros en los últimos tres años.

Un mercado con historia y, durante años, con problemas

El edificio fue construido en 1963 e inaugurado el 5 de diciembre de ese mismo año. Es un mercado de titularidad municipal situado en el barrio del Botànic y uno de los edificios más populares del barrio. Fue levantado en apenas cinco meses por los arquitectos Gelabert y Ribas con una iniciativa privada destinada a albergar a los doscientos vendedores del barrio que utilizaban el antiguo mercado al aire libre de la plaza de San Sebastián. Tanto el mercado como la plaza deben su nombre a Simón de Rojas Clemente y Rubio, un botánico valenciano nacido en Titaguas en 1777 y fallecido en Madrid en 1827. Una historia que arranca, pues, con raíces en la ciencia y en la tradición del barrio.

Pero los años no pasan en vano, y el Mercat de Rojas Clemente llegó a acumular problemas estructurales de envergadura. La alcaldesa de València, María José Catalá, no lo ocultó durante su visita esta semana al recinto:

"Rojas Clemente era un mercado apuntalado, tenía muchísimos problemas estructurales y estaba dejándose morir; hemos hecho una inversión muy importante en los últimos tres años, de más de un millón de euros" - María José Catalá, alcaldesa de València

La imagen de un mercado apuntalado —sostenido físicamente para que no colapsara— dice mucho de hasta dónde había llegado el deterioro del edificio. Que hoy se hable de eficiencia energética y sistemas de detección de incendios en ese mismo espacio es, en cierto modo, un giro notable.

Qué ha cambiado dentro del mercado

Las obras han transformado de forma integral las instalaciones del edificio. En materia de climatización, se han instalado nuevos equipos con recuperación de calor y renovación de aire, pensados para mantener unas condiciones óptimas de temperatura, ventilación y humedad durante todo el año, especialmente en los meses de más calor. También se ha renovado toda la iluminación, que pasa a ser LED con sistemas de control, y se ha implantado ventilación mecánica en el sótano. En paralelo, el mercado estrena una instalación completa de protección contra incendios: bocas de incendio equipadas, extintores, sistemas de detección y alarma, y un equipo de bombeo específico. Además, se ha ejecutado un cerramiento en el límite con el Centro de Ocupación y Formación y se han realizado trabajos de impermeabilización en la cubierta.

El resultado en cifras es elocuente. La calificación energética del inmueble mejorará de la letra E a la letra C, lo que implica pasar de un consumo de 207 kWh/m² al año a 135,10 kWh/m². Las emisiones de CO₂ asociadas también caerán de forma significativa: de 52 a 22,90 kg por metro cuadrado al año, una reducción de más del 55%.

Un edificio pequeño con un peso enorme en el barrio

Conocer las dimensiones del Mercat de Rojas Clemente ayuda a entender por qué su estado importa tanto a los vecinos. Es uno de los mercados más antiguos de la ciudad y ha sido un punto de encuentro para los habitantes del barrio del Botànic desde su inauguración en 1963. El edificio, de sótano, planta baja y primera planta, suma 2.476 metros cuadrados construidos en total, de los que apenas 942 corresponden a la zona de venta al público. Se encuentra situado cerca de edificios como las Torres de Quart o el IVAM , lo que lo convierte en un enclave con una afluencia peatonal notable y una ubicación privilegiada en el corazón de la ciudad.

La intervención se coordinó con el Servicio de Comercio y Mercados del Ayuntamiento para minimizar las molestias a comerciantes y clientes durante los trabajos, preservando en lo posible la actividad cotidiana. Una decisión que refleja la sensibilidad que requiere operar en un espacio vivo: cerrar un mercado de barrio, aunque sea temporalmente, tiene un impacto real en decenas de familias que dependen de él, tanto para trabajar como para hacer la compra.

"Con esta actuación modernizamos un mercado de referencia y cuidamos mejor de las personas que trabajan y compran cada día en él" - María José Catalá, alcaldesa de València

Con este proyecto concluido, el Mercat de Rojas Clemente deja atrás décadas de acumulación de problemas para encarar el futuro con instalaciones del siglo XXI. Más allá de los kilovatios y los certificados energéticos, lo que se ha renovado es también la promesa de que un mercado de barrio, con más de sesenta años de historia a sus espaldas, todavía tiene mucho que ofrecer a quienes viven y se mueven por el Botànic cada día.