Paella, música de dolçaina, tradición y orgullo de raíces. Eso es, en esencia, lo que la Casa de la Comunitat Valenciana lleva cada septiembre a Valladolid: un trozo de Mediterráneo en el corazón de Castilla. Esta semana, la secretaria autonómica de Transparencia y Participación, Carmen Uriol, ha acompañado a la representación valenciana en la 43ª edición de la Feria del Folklore y la Gastronomía, uno de los eventos culturales más consolidados del calendario festivo vallisoletano.
Una cita con 43 años de historia
La feria, organizada por la Federación de Casas Regionales y Provinciales en Castilla y León, no es un evento cualquiera. Celebra en 2026 su 43ª edición, la segunda ya en su nueva sede permanente. El recinto abre sus puertas la mañana del sábado 5 de septiembre y las casetas permanecen activas durante los nueve días de fiestas, cerrando el domingo 13, coincidiendo con el final de la Feria y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo. El escenario no podía ser más simbólico: el Recinto José Luis Bellido, ubicado junto al Estadio José Zorrilla.
La Federación agrupa a 21 casas regionales, con más de 11.000 familias asociadas, y ha consolidado esta feria como un auténtico punto de encuentro de identidades y raíces. En esta edición, sin embargo, el recinto está compuesto por 17 casetas, con una capacidad máxima de 8.000 personas por razones de seguridad. Detrás de cada caseta hay décadas de emigración, de familias que dejaron su tierra buscando una vida mejor y que encontraron en estos espacios una manera de no perder lo que eran.
"Mantenemos la misma ilusión y el agradecimiento porque esta feria nace como agradecimiento a la ciudad de Valladolid que nos ha ido acogiendo a través del tiempo. Hemos sido muchos los emigrantes que hemos llegado a la ciudad con gran acogida" , recordaba el propio presidente de la Federación, José Luis Bellido, en el arranque de la edición.
Valencia, presente más allá de sus fronteras
La presencia de Carmen Uriol no es un mero gesto de cortesía institucional. Tiene un mensaje político y cultural claro: los centros valencianos en el exterior importan, y la Generalitat Valenciana lo demuestra con su acompañamiento. Durante su visita a la caseta valenciana, la secretaria autonómica subrayó el papel de estos espacios.
"Espacios fundamentales para compartir tradiciones, defender nuestras raíces y tender puentes de colaboración" - Carmen Uriol, secretaria autonómica de Transparencia y Participación de la Generalitat Valenciana
La frase condensa algo que va más allá del folclore o la gastronomía: la idea de que la identidad de un territorio no se detiene en sus límites administrativos. Una comunidad autónoma existe también en las ciudades donde viven sus emigrantes, en las asociaciones donde sus hijos aprenden a bailar la jota valenciana o a preparar una fideuà, y en los puestos de feria donde un plato puede ser, al mismo tiempo, un acto de memoria colectiva.
Diecisiete territorios, una sola feria
Lo que hace singular a esta feria es precisamente esa capacidad de convertir la diversidad en un espectáculo accesible para cualquiera. El evento ofrece una muestra de la riqueza cultural y culinaria de diversas regiones de España. Andalucía, Galicia, Canarias, Navarra, Melilla o Valencia comparten espacio durante nueve días en un recinto donde el olor a cocina convive con las actuaciones de grupos de danza y música tradicional. La feria es de acceso libre, lo que la convierte en una opción ideal para disfrutar en familia.
No es poco mérito haber llegado a la edición 43 con la misma vitalidad. En una época en que los vínculos con las raíces culturales se diluyen con rapidez, una feria que llena 8.000 plazas de aforo con tradición, música y gastronomía regional dice mucho sobre la vigencia de esa necesidad de pertenencia. La Casa de la Comunitat Valenciana en Valladolid, con el respaldo institucional de esta visita, seguirá siendo ese espacio donde lo valenciano vive, se transmite y se comparte, aunque la capital del Turia quede a más de cuatrocientos kilómetros de distancia.


