Una intersección con visibilidad reducida, curvas cerradas y un terreno abancalado con arbolado. Así ha funcionado durante años el cruce de la carretera CV-70 con las secundarias CV-787 y CV-790, en el término municipal de Benilloba, en el interior de la provincia de Alicante. Ahora, la Generalitat Valenciana ha iniciado las obras para construir una rotonda que, por fin, ordene ese punto conflictivo. La actuación cuenta con una inversión de 590.116 euros y un plazo de ejecución previsto de tres meses.
Una vía clave en el interior alicantino
La CV-70 no es una carretera cualquiera. Forma parte de la red básica de carreteras autonómicas de la Generalitat y ejerce como eje vertebrador del interior alicantino, uniendo Alcoi con Benidorm a través de las comarcas de L'Alcoià, El Comtat y la Marina Baixa. Es, en definitiva, la columna vertebral de una franja de territorio que, sin ella, quedaría prácticamente desconectada del litoral. La carretera acumula un historial de siniestros, con accidentes registrados en varios de sus tramos, especialmente en zonas de curvas pronunciadas donde los vehículos pierden el control.
El cruce de Benilloba concentra buena parte de esos riesgos. El acceso desde la CV-787 obliga a los conductores a afrontar una doble curva cerrada, con el terreno abancalado y arbolado recortando aún más la visibilidad. Una combinación que, en la práctica, convierte cada incorporación en una pequeña apuesta. La nueva glorieta busca eliminar ese factor de incertidumbre regulando los movimientos de tráfico y reduciendo la velocidad en el punto de confluencia.
Los números de la nueva glorieta
Las obras, iniciadas el pasado mes de septiembre, darán forma a una rotonda con un radio exterior de 21,50 metros, una calzada anular de cinco metros de anchura y arcenes interiores de 0,50 metros. Los arcenes exteriores oscilarán entre los 0,50 y el metro de amplitud. No es una glorieta monumental, pero tampoco lo necesita: su función es funcional, no decorativa.
Para llegar a ese resultado, los trabajos son considerablemente más amplios que el simple asfaltado de una curva. Los equipos están llevando a cabo:
- Retirada de la señalización existente y demolición y reposición de cerramientos y muros.
- Adecuación de cunetas y renovación de los firmes afectados.
- Movimientos de tierras y construcción de las nuevas plataformas.
- Extensión de zahorras y mezclas bituminosas.
- Instalación de nueva señalización horizontal y vertical, así como de barreras metálicas.
En otras palabras: se rehace prácticamente todo el entorno del cruce desde cero.
Corte de la CV-787 y señalización provisional
Mientras duren los trabajos, la circulación en el entorno de la obra está condicionada por una serie de medidas provisionales. Se mantiene señalización temporal para advertir a los conductores de la actuación y regular la velocidad de aproximación. La carretera CV-787 permanece cortada al tráfico a la altura de la intersección, una restricción que se prolongará durante las próximas semanas.
Es el precio habitual de este tipo de intervenciones: una incomodidad temporal a cambio de una mejora permanente. Los vecinos y conductores habituales de la zona, acostumbrados a circular por un cruce que lleva años exigiendo más atención de la debida, tendrán que modificar sus rutas durante unos meses.
Más allá de Benilloba
La actuación se enmarca dentro del programa de conservación y mejora de la red autonómica de carreteras en la zona de Alicante Norte. No es un proyecto aislado ni improvisado, sino parte de una estrategia más amplia para reducir la siniestralidad en tramos y puntos que históricamente han generado riesgo. La glorieta de Benilloba es, en ese sentido, un ejemplo de cómo una inversión relativamente modesta puede tener un impacto directo en la seguridad de quienes circulan cada día por el interior de la provincia. Porque en carretera, como en tantas otras cosas, los problemas más graves suelen esconderse no en las grandes autopistas, sino en los cruces que nadie fotografía.


