El cambio climático modifica todos los escenarios atmosféricos conocidos. Los fenómenos meteorológicos extremos se intensifican, tanto en cantidad como en intensidad, y la normalidad estable que conocíamos hasta ahora desaparece. Y la Comunitat Valenciana no queda exenta. De hecho, este invierno —entre finales de 2025 y principios de 2026— ha sido inusualmente cálido y excepcionalmente húmedo.
En cuanto a las precipitaciones, la media ha sido un 53 % superior al promedio entre los años 1991 y 2020. Se trata del invierno más lluvioso en seis años: casi 70 litros por metro cuadrado de media más respecto del período 1991-2020. Por provincias, el incremento porcentual muestra un aumento desigual, pero generalizado: Castellón, un 64 %; València, un 54 %; y Alicante, un 38 %.
Entre los municipios con más precipitaciones se encuentran La Drova (Barx), con 602,5 litros por metro cuadrado; Barx y la Font d’en Carròs, con 543 l/m²; y La Casella (Alzira), con 525,8 l/m². Por otro lado, las acumulaciones en zonas del Alt Vinalopó y la Serranía han sido las más normales durante este invierno.
Es decir, AEMET ha confirmado que el exceso de humedad se ha concentrado en las zonas del norte y la mitad norte de la Comunitat, mientras que en el sur ha predominado la normalidad.
El viento, el oleaje y, especialmente, las lluvias han protagonizado la meteorología de este invierno. Destacan los días 14, 15 y 28 de diciembre por su extrema gravedad, con alertas rojas en el litoral de la provincia de València. A estos se suman los días 3 y 6 de enero, con dos temporales: la borrasca Francis durante la primera semana y la borrasca Harry el día 20. Febrero, por el contrario, ha registrado un déficit de casi el 50 % respecto al período 1991-2020.
En cuanto a las temperaturas, el carácter cálido de este invierno ha vuelto a marcar récords: el mes de febrero ha sido el tercero más caluroso desde que hay registros (1950), solo por detrás de 1990 y 2020. Los vientos de poniente explican esta excepcionalidad, puesto que transportan masas de aire cálido impulsadas por fuertes rachas.
Diciembre, enero y febrero han sido especialmente cálidos, con 1,3 grados más que la media histórica. La temperatura media se sitúa en 9,9 grados, mientras que lo habitual es de 8,6 grados. Se trata del sexto registro más cálido desde 1950; es decir, este ha sido el sexto invierno más cálido.
Entre los días en los que los termómetros mostraron cifras más altas destaca el 11 de febrero. Se trata del día más cálido en promedio en la Comunitat Valenciana desde 1950. De hecho, durante ese mismo día, las tres capitales valencianas registraron récords de temperatura desde que existen mediciones.
Y es que las altas temperaturas también se explican por el predominio de cielos nublados. Especialmente durante los meses de diciembre y enero, la elevada nubosidad da lugar a días frescos y noches templadas, es decir, una escasa amplitud térmica.
Se trata del invierno con menor incidencia solar desde 2010 en la Comunitat Valenciana. La llegada ininterrumpida de bajas presiones desde el sur de las Islas Británicas ha dado como resultado borrascas constantes —hasta 14 de gran impacto— que han ocultado el sol bajo un manto de nubes.


