Hay fechas que pesan. El 27 de julio de 1276, Jaume I, el rey que fundó el Reino de Valencia y transformó el mapa del Mediterráneo medieval, moría en Alzira después de casi siete décadas de vida y más de seis de reinado. Siete siglos y medio después, la Comunitat Valenciana lleva todo 2026 buscando la manera de honrar esa memoria. Y el Festival Jaume I, en su tercera edición, ofrece uno de los cierres más evocadores de ese año conmemorativo: dos jornadas de música medieval y reflexión histórica en uno de los enclaves más cargados de simbolismo relacionado con el monarca.
El Real Monasterio de Santa Maria de El Puig acogerá los días 29 y 30 de octubre la programación organizada por la Fundación Capella de Ministrers con la colaboración del Institut Valencià de Cultura. El certamen combina conciertos en directo con conferencias académicas, tejiendo un puente entre la música de los trovadores medievales y el debate intelectual sobre la figura del conquistador.
Trovadores, laúdes y el rastro musical de una corona
El jueves 29 de octubre, a las 20.00 horas, Capella de Ministrers abrirá el ciclo musical con el concierto 'Amors e cansò, homenatge a Jaume I en el 750 aniversari de la seua mort'. La formación, dirigida por Carles Magraner, propone un viaje a la época medieval a través de trovadores vinculados directamente a la figura del monarca. No es una propuesta menor: el repertorio que Magraner ha ido reuniendo en torno a Jaume I bebe de tres tradiciones musicales distintas —la trovadoresca de la Corona de Aragón, la música sacra y las composiciones del ámbito andalusí de los reinos de taifas orientales—, lo que da una medida de la complejidad cultural de aquel reinado que hoy tendemos a simplificar.
Al día siguiente, el viernes 30, a las 20.00 horas, será el turno de Al Tayr Ensemble, formado por Alberto Espinosa a la percusión y Olga Rodon en las flautas. Su propuesta, 'Mare Nostrum, Jaume I entre la croada i l'horitzó mediterrani', es quizá la más arriesgada del festival: un recorrido musical y narrativo que no renuncia a las sombras del reinado. Las memorias del monarca, las crónicas de la conquista y la voz de los testigos andalusíes se entrelazan con repertorios medievales y músicas tradicionales del Mediterráneo, combinando música instrumental, canto y lectura. Un formato que recuerda más al teatro-concierto que al recital convencional.
Cuando la historia se sienta en el aula
Pero el Festival Jaume I no es solo música. Las dos tardes arrancarán con conferencias que sitúan el contexto intelectual e histórico del programa. Entre los hitos más relevantes del reinado destacan la conquista de Mallorca en 1229 y la toma de Valencia en 1238, cuya historia quedó recogida en el Llibre dels Fets, una de las crónicas medievales más importantes de su época. Precisamente sobre esta obra hablará el escritor y catedrático de la Universitat de València Vicent Josep Escartí, el jueves 29 a las 18.15 horas, en una conferencia titulada 'El libre dels feits, l'obra memorialística del rei'. Se trata de la primera autobiografía de un monarca medieval, una joya literaria que permite acercarse a un Jaume I que habla en primera persona y que selecciona los episodios de su vida que quiere transmitir a sus sucesores.
El viernes 30 de octubre, a las 18.00 horas, el doctor en filosofía e historiador Julio Bádenes tomará el relevo con la conferencia 'El Puig de Santa Maria, la conquesta d'un regne i la mort de Jaume I', un título que conecta el propio escenario del festival —el monasterio de El Puig— con los últimos capítulos de la vida del monarca. La vinculación es directa: el Archivo del Reino de València conserva incluso un pergamino original procedente del Real Monasterio de Santa María de El Puig. Hablar de Jaume I en ese lugar no es un escenario escogido al azar.
Un año de conmemoración que busca su legado
El Consell declaró 2026 como el año de la conmemoración del 750 aniversario de la muerte de Jaume I, fallecido el 27 de julio de 1276. El Consell ha respaldado institucionalmente la efeméride y ha promovido durante todo el año actividades de divulgación y conmemoración de la figura del fundador del Reino de Valencia. Su dilatada vida para la época —68 años— cubre casi tres cuartas partes del siglo XIII. Exposiciones, documentales, actos institucionales y ahora un festival de música medieval han jalonado un año que, en sus últimos días de octubre, encuentra en El Puig uno de sus epílogos más singulares.
La tercera edición del Festival Jaume I no es un acto de clausura cualquiera. Es, en cierta medida, una invitación a preguntarse qué queda de un rey que conquistó territorios, dictó leyes, escribió sus propias memorias y murió hace 750 años. Su legado resulta fundamental para el nacimiento del pueblo valenciano, con la promulgación de los Fueros de Valencia, que dotaron al territorio de un sistema legal propio y de una soberanía jurídica diferenciada dentro de la Corona de Aragón. Que todo eso pueda evocarse a través de flautas medievales y crónicas leídas en voz alta, en un monasterio que guarda su historia entre piedras centenarias, dice mucho de la capacidad de la cultura para hacer que el pasado no suene a polvo.


