La dana Adam ha dejado una estela de daños en las comarcas valencianas de La Safor y la Marina Alta, pero la red sanitaria pública ha respondido con rapidez. El conseller de Sanidad, Marciano Gómez, confirmó que la actividad asistencial en los municipios afectados está prácticamente reestablecida, apenas un día después de que el temporal golpeara con fuerza localidades como Gandia, Oliva, Dénia y sus alrededores. Solo dos consultorios auxiliares permanecen cerrados por los daños causados por las inundaciones.
El anuncio llegó tras una reunión del conseller con el equipo directivo del departamento de salud de Gandia, donde se hizo balance de los efectos del temporal sobre los centros de la zona. La dana Adam ha afectado especialmente a Gandia y Oliva, en la provincia de Valencia, y a Dénia y Xàbia, en Alicante , en un episodio que las autoridades valencianas han calificado como las terceras lluvias más intensas registradas en la Comunitat Valenciana. Un contexto que hace aún más significativo el ritmo de recuperación del sistema de salud.
Dos consultorios cerrados, soluciones inmediatas
La situación más delicada se concentra en dos puntos concretos. En el departamento de salud de Gandia, el consultorio auxiliar de Piles permanece cerrado mientras se realizan tareas de limpieza y reparación; sus pacientes están siendo atendidos en el consultorio auxiliar de Miramar. Por su parte, en el departamento de salud de Dénia, el consultorio auxiliar de Els Poblets —una pequeña localidad alicantina cuyas calles quedaron inundadas a consecuencia del paso de la dana Adam — sigue sin poder operar, y sus usuarios se derivan al centro de salud de El Verger.
Fuera de estos dos casos, la actividad hospitalaria funciona con normalidad. Consultas externas, tratamientos, pruebas diagnósticas y actividad quirúrgica se están prestando sin interrupciones, lo que supone un alivio considerable para una población que ya conoce de sobra lo que significa quedarse sin servicios esenciales tras una catástrofe.
Más de 3.500 citas reprogramadas y un millón de SMS enviados
Uno de los efectos más visibles del temporal en la vida cotidiana de los ciudadanos es el de las citas médicas canceladas o aplazadas. La Conselleria de Sanidad ha reprogramado más de 3.500 citas entre los departamentos de Gandia y Dénia. Al de Gandia corresponden más de mil de consultas externas y más de 900 de atención primaria; al de Dénia, más de 600 de consultas externas y más de mil de atención primaria. En total, decenas de miles de personas han visto alterada su agenda sanitaria en apenas 24 horas.
Para evitar confusiones y mantener informada a la población, entre el domingo y el lunes se enviaron alrededor de un millón de mensajes SMS a usuarios de los municipios en alerta meteorológica, avisándoles de que sus citas serían reprogramadas en caso de que el temporal les impidiera desplazarse. Una gestión a gran escala que refleja tanto la magnitud del episodio como la capacidad de respuesta del sistema.
El transporte sanitario programado funcionó con total normalidad durante la jornada, y todos los pacientes crónicos que requieren oxigenoterapia o hemodiálisis pudieron recibir su tratamiento sin interrupción. Un detalle que, para quien depende de esos servicios semana a semana, lo significa todo.
Reconocimiento al personal sanitario
En medio del balance técnico, Gómez quiso detenerse a agradecer el esfuerzo de los profesionales que prolongaron su jornada o acudieron a reforzar la asistencia durante el peor momento del temporal.
"Desde aquí mi agradecimiento a todos los profesionales que en circunstancias tan difíciles como las de ayer demostraron, una vez más, su vocación como servicio esencial para el cuidado de la ciudadanía" - Marciano Gómez, conseller de Sanidad de la Comunitat Valenciana
Consejos de salud pública para quienes limpian sus hogares
Más allá de los centros sanitarios, la Conselleria activó también el protocolo de salud pública para minimizar los riesgos derivados de las inundaciones. Los profesionales de la Dirección General de Salud Pública trabajan sobre el terreno y han difundido una serie de recomendaciones dirigidas a la población que afronta las tareas de limpieza, una fase en la que los riesgos para la salud son reales aunque a menudo se subestiman.
En primer lugar, hay grupos que no deben participar en estas tareas: niños, mujeres embarazadas y personas con problemas respiratorios como el asma, o con el sistema inmunitario debilitado. Para el resto, las indicaciones son claras: cortar el gas y la electricidad antes de entrar, proteger nariz, boca y ojos, usar ropa de manga larga, guantes y botas de goma, ventilar los espacios y retirar enseres mojados, agua estancada, lodo y barro antes de limpiar y desinfectar las superficies.
Los materiales húmedos que no puedan limpiarse y secarse por completo en un plazo de 24 a 48 horas deben desecharse, ya que pueden convertirse en focos de proliferación de microorganismos y moho. Una advertencia que afecta a muebles, ropa, electrodomésticos y cualquier objeto que haya estado sumergido. Del mismo modo, ningún alimento que haya podido estar en contacto con el agua de la inundación debe consumirse, y cualquier cadáver de animal hallado debe manipularse lo mínimo posible, con el equipo de protección adecuado y siguiendo las instrucciones del ayuntamiento correspondiente.
En cuanto al agua del grifo, Salud Pública recomienda seguir las indicaciones de cada municipio antes de consumirla. Es un recordatorio que, en la Comunitat Valenciana, resuena con una familiaridad amarga: la dana de Valencia de 2024 dejó acumulados superiores a 700 litros por metro cuadrado en algunas zonas y puso de manifiesto que los protocolos de emergencia sanitaria son tan necesarios como los propios servicios de rescate. La recuperación, una vez más, empieza por los detalles que nadie ve.
