Benidorm vibró una vez más al ritmo de sus fiestas más arraigadas. El president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, participó en la procesión en honor a la Virgen del Sufragio, patrona de la ciudad, en el marco de las fiestas mayores patronales que cada noviembre transforman la capital turística de la Costa Blanca en un escenario de devoción, pólvora y tradición compartida.
Una procesión con peso institucional
Pérez Llorca estuvo acompañado por la consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, Marián Cano, y el alcalde de Benidorm, Toni Pérez, junto a otras autoridades. La presencia de la máxima representación de la Generalitat no es un gesto menor: Benidorm es el principal destino turístico de la Comunitat Valenciana y sus fiestas patronales son una de las citas más seguidas del calendario festivo provincial.
Al término de la procesión, en la plaza de San Jaime, tuvo lugar el encendido de la tradicional Estampeta de la Virgen del Sufragio, un acto que puntúa con luz y emoción el cierre de uno de los momentos más solemnes de los festejos.
Una patrona nacida de las olas y el fuego
Para entender lo que significa este día para Benidorm, hay que remontarse casi tres siglos atrás. Las fiestas se remontan a marzo de 1740, cuando en el atardecer del día 15 apareció fuera de la bahía un misterioso barco, sin arboladura ni tripulación. Algunos marineros salieron a buscarlo y regresaron remolcando una nave en cuya popa había una imagen de una Virgen con el niño Jesús en brazos. Las autoridades decidieron quemar la embarcación por temor a la peste, pero tras el fuego, unos niños encontraron la imagen intacta entre los rescoldos.
Años más tarde, el arzobispo de Valencia decidió que debía llamarse Madre de Dios del Sufragio. Desde entonces, la devoción a esta imagen ha sobrevivido a guerras, transformaciones urbanísticas y la propia metamorfosis de Benidorm, que pasó de ser un pequeño pueblo de pescadores a convertirse en uno de los destinos más visitados de Europa.
En el año 1980, conforme a los deseos de los ciudadanos de Benidorm, el ayuntamiento nombró a la Virgen alcaldesa perpetua de la ciudad, y durante las fiestas patronales el alcalde le obsequió con el bastón de mando. Un título simbólico que, sin embargo, dice mucho sobre el lugar que ocupa esta imagen en el imaginario colectivo de la localidad.
Cinco días en los que Benidorm recupera su alma
Las Fiestas Patronales de Benidorm son una de las citas más esperadas del calendario festivo de la Costa Blanca. Durante varios días de noviembre, la ciudad combina devoción, pólvora, música, desfiles y ambiente en las calles para rendir homenaje a la Virgen del Sufragio y a San Jaime Apóstol, los patrones de la ciudad.
No es simplemente un acto dentro del calendario: es una forma de transmitir la historia de generación en generación y de reunir a vecinos y turistas en torno a una tradición compartida. En un municipio donde el turismo de masas marca el pulso del año, estas fiestas representan algo diferente: el momento en que Benidorm se detiene y mira hacia adentro.
La participación de las más altas instituciones autonómicas en la procesión refuerza el carácter identitario de unas celebraciones que, con casi 300 años de historia, siguen siendo el corazón latente de una ciudad acostumbrada a reinventarse sin perder sus raíces.


