Detrás de cada feria de pueblo, de cada jornada de la trufa o del aceite de oliva que llena las plazas valencianas en otoño, hay algo más que entusiasmo local: hay dinero público destinado a sostener un ecosistema agroalimentario que define la identidad de todo un territorio. La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca acaba de conceder 380.000 euros en ayudas para organizar ferias y jornadas gastronómicas de productos de calidad diferenciada y de proximidad en la Comunitat Valenciana, correspondientes a la convocatoria de 2026.
57 municipios y entidades de toda la Comunitat, beneficiarios
La distribución geográfica de las ayudas refleja el peso de cada provincia en el tejido agroalimentario valenciano. Un total de 35 ayuntamientos de la provincia de Valencia, 13 de Castellón y nueve de Alicante figuran entre los beneficiarios directos de esta convocatoria. A ellos se suman entidades de alcance autonómico como el Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat Valenciana (CAECV) y PROAVA, organización que agrupa a los productos de calidad valenciana y que ya tiene presencia destacada en citas de referencia como el Salón Gourmets de Madrid.
También acceden a las ayudas los consejos reguladores y otros órganos de gestión de figuras de calidad agroalimentaria, así como las entidades autorizadas para gestionar productos reconocidos con la marca CV. No se trata, por tanto, de una línea de subvención genérica: el foco está puesto de manera explícita en aquellos eventos que pongan en el escaparate lo mejor y más singular de la despensa valenciana.
Hasta 10.000 euros por evento y concurrencia competitiva
Las ayudas se conceden en régimen de concurrencia competitiva, lo que significa que no todos los que solicitan, reciben. Los proyectos compiten entre sí conforme a los criterios fijados en las bases reguladoras, entre los que se valora el porcentaje de puestos dedicados a productos de calidad diferenciada o de proximidad. La cuantía máxima que puede recibir un solo evento es de 10.000 euros, una cifra que, sin ser desorbitada, puede marcar la diferencia entre una feria testimonial y un acontecimiento capaz de atraer visitantes de otras localidades.
"Las ferias y las jornadas gastronómicas constituyen un escaparate para acercar los productos agroalimentarios de calidad diferenciada y de proximidad al consumidor y poner en valor el trabajo de agricultores, ganaderos y elaboradores de la Comunitat Valenciana" - Mª Àngels Ramón-Llín, directora general de Producción Agrícola y Ganadera de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca
Entre las actividades subvencionables se encuentran tanto las jornadas gastronómicas dedicadas a productos concretos como las ferias agroalimentarias y los mercados temporales de calidad diferenciada o de proximidad. Una horquilla amplia que da cabida a eventos muy diversos: desde la pequeña jornada del cítrico en un municipio del interior hasta la gran feria comarcal que congrega a productores de varias localidades.
El producto local, cada vez más en el centro del debate alimentario
La apuesta por los productos de proximidad no es una moda pasajera. En un contexto en que los consumidores muestran un interés creciente por conocer el origen de lo que comen, iniciativas como esta cobran una relevancia especial. La Comunitat Valenciana cuenta con una amplia cartera de productos amparados por figuras de calidad diferenciada, que incluye el Arroz DO Valencia, el Turrón de Jijona y Alicante, los vinos de las DO Alicante, Valencia y Utiel-Requena, productos ecológicos, mieles, trufas, aceites de oliva virgen extra, quesos y conservas del mar. Un patrimonio que, sin visibilidad, corre el riesgo de quedar sepultado por la uniformidad de los grandes lineales de distribución.
El plazo para que los beneficiarios presenten las solicitudes de pago y la documentación justificativa de las actividades realizadas finaliza el 15 de noviembre de 2026. Una fecha que marca el cierre administrativo de un ciclo que, en la práctica, se ha ido desarrollando a lo largo del año en plazas, recintos feriales y cascos históricos de medio centenar de municipios valencianos. Porque si algo demuestran estas ayudas es que la gastronomía de proximidad no se sostiene solo con tradición: también necesita inversión, organización y, sobre todo, que alguien se tome en serio la tarea de ponerla en el mapa.


